Lookman, de la pobreza al cielo
La vida del delantero nigeriano, con origen británico, se ata a ese verbo tan rojiblanco desde la niñez: levantarse. Antes del éxito vivió pobreza y muertes cercanas.


Decía el otro día Mateu Alemany, director de Fútbol Profesional masculino del Atlético, en la previa del Mallorca-Atlético, que el mercado de invierno era el más complicado. Los clubes no venden a sus estrellas. Los precios son altos si se acude a comprar con necesidad. Es necesario saber apuntar. Los mercados de invierno, en general e históricamente, no cambian demasiado los rumbos, aunque sí, a veces sí. A la memoria aquel Edgar Davids que en 2004 cambió la historia del Barça de Rijkaard, de 12º a 2º en una segunda vuelta de la Liga para enmarcar. Atada a su bota. Ademola Lookman (Wandsworth, Londres, Inglaterra, 1997) puede ser en este de enero de 2026 el balón de oxígeno que necesita un Atleti del Cholo que se ahoga entre la falta de contundencia y malos resultados a domicilio. No en vano algo le une al Atleti desde que nació, aunque ni él mismo lo supiera. Ese verbo. Levantarse.
Porque si algo ha tenido que hacer en la vida el futbolista hoy con 28 años ha sido eso, alzarse una y otra vez ante una vida que no se lo ha puesto fácil. Desde la propia niñez. Escasez y esfuerzo son las palabras que la definen. Lo que su cabeza recuerda cuando veía a su madre. Trabajo extenuantes y precarios, limpiando empresas de la zona, para poder llevarse algo a la boca, poder comer. “Vivíamos en una zona muy desfavorecida de Londres. Era difícil porque la nevera siempre estaba vacía. A menudo iba a comer a casa de mis amigos”, ha relatado el futbolista en varias entrevistas. Una carencia de la que sacó una lección que aún hoy aplica: luchar y luchar por lo que uno quiere aunque sienta que todos los elementos están en contra. “Mi madre me enseñó lo que significa la palabra sacrificio y le estoy muy agradecido”. Esa mujer con dos hijos y el marido en Lagos que nunca se quejó “ni mostró ningún síntoma de debilidad”. Y los fue sacando adelante. A sus hijos. A la familia. Para Ademola soñaba un futuro como abogado, después de estudiar la carrera de Derecho. Era buen estudiante. Sacaba siempre buenas notas en el St. Thomas the Apostle College.
Pero a su hijo ya le tiraba el fútbol. Lo jugaba por esas calles en las que, con 16 años, un ojeador del Charlton le vio mientras jugaba con aficionados de la Sunday League (liga amateur inglesa) con el Waterloo FC. Entonces Lookman ya había vivido otro de los momentos que le marcarían por siempre: la muerte de uno de sus compañeros de equipo. “Fue todo muy repentino. Después, siempre que entrábamos al campo o hacíamos algo juntos, intentábamos hacerlo mejor. Por él. Fue un momento duro para mí”, reconocía en una entrevista con FourFourTwo. En el Charlton enseguida vieron eso que le haría diferencial: regate y vértigo en uno a uno. “Se quedaba horas realizando en trabajos técnicos, lanzando tiros libres, centros o rematando. ¡Teníamos que sacarlo a rastras del campo de entrenamiento!”, confesaba Stuart Gray, uno de sus descubridores a The Sun. El banquillo ya entonces lo digería mal: “No me gustaba nada, pero un compañero que estaba a mi lado un día me dijo que estaban allí por mí, viéndome a mí, que me iban a reclutar. Y me llamaron. En un partido metí cuatro goles”. Se refería al Everton. Lo fichó por 12 millones de libras (14 de euros).
Allí se encontró con Koeman, que pulió sus botas para arrancarle todo el carbón y dejar solo diamante. “Todo era al primer toque. Los pases, los movimientos, todo fluía... Era todo lo que yo quería, quedarme allí. Yo estoy aquí y tengo que trabajar”, recuerda que pensaba. Entonces la selección de Nigeria no estaba en sus planes. Entonces escalaba en las selecciones inferiores de Inglaterra Sub-17, Sub-19, Sub-20, con la que fue campeón del mundo... pero que luego se cansó de esperar. Otro aprendizaje. Otro revés. Otro levantarse.
En su debut marcó pero lo que siguió fueron once goles en cinco temporadas y una maleta, a la Bundesliga, el Leipzig, y volver a empezar. También marcó en el estreno. Y regresó a Inglaterra (Leicester) antes de ese viaje que le cambió la vida: a Italia, Bérmago, Atalanta. Un traspaso de nueve millones de euros en 2022. Fueron 55 goles y 23 asistencias en 137 partidos, además de una noche para siempre, de las que se cuentan de padres a hijos, de las que quedan para la historia: la final de la Europa League 23-24, en Dublín, ante el poderosísimo y arrollador Leverkusen de Xabi Alonso. Lookman le abriría al equipo italiano la puerta de su museo para recibir el primer título europeo de su historia. Con un hat-trick. Con tres goles inolvidables. En el 11′, 25′ y 74′.
Noticias relacionadas
“Es una de las mejores noches de mi vida. No voy a perder el balón, voy a dormir con él”, decía ante los medios después de dedicarle el trofeo a sus padres. “El fútbol cambió nuestras vidas. Mis padres trabajaban ocho horas al día y, pese a eso, aún éramos pobres, luchando por sobrevivir”, relataba. Por eso le enorgullecía ya el haberles podido dar ese regalo. “Ellos lo ganaron, no yo”. Ello y su sacrificio por sacarle adelante. Ellos y su papel en el fútbol. “A veces pidieron dinero prestado para comprarme botas”. Por eso, lo que Ademola les devolvió en cuanto pudo, en cuanto comenzó a ganar dinero en el fútbol, fue una casa. Pero no una cualquiera. Una sobre la que colgar los nuevos recuerdos que solo hacían felices. “Una vez nos habían echado de nuestro apartamento de alquiler porque mis padres no podían pagarlo. Yo era pequeño pero lo recordaba todo”, contó el jugador entonces, tras aquella final, “así que cuando empecé a jugar y ganar mucho dinero, decidí comprar la casa de las que nos echaron”. Ahora su historia continuará en Madrid. El primer fichaje de la era Mateu con alma de Davids, el chico nacido en Inglaterra pero con alma de Nigeria acostumbrado a cambiar los destinos.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar