Lewandowski: Cuando el problema ya no es de abastecimiento
El delantero polaco sigue negado de cara al gol pese a disponer de cuatro ocasiones claras ante el Atlético de Madrid.


No duda Xavi de Lewandowski. Tampoco la dirección deportiva, que ha apostado por adelantar la llegada de Vitor Roque para que pueda aprender al lado del delantero polaco, goleador contrastado donde los haya. Pero la presencia del brasileño a partir de enero también indica que en el club han detectado que al equipo le falta gol y que las oportunidades que se crean hay que meterlas.
Pero Lewandowski parece haberse olvidado de meter goles. Lleva siete en LaLiga en quince jornadas (se ha perdido dos partidos por lesión) cuando en las mismas jornadas de la temporada pasada ya llevaba trece. En los últimos siete partidos solo ha marcado dos goles (ante el Alavés y uno de penalti).
Xavi insiste en que el principal problema es que sus compañeros no lo encuentran y lo buscan poco pese a que el polaco no cesa de moverse y buscar espacios pero ante el Atlético de Madrid la excusa del poco abastecimiento se cae.
Hasta cuatro ocasiones claras tuvo Lewandowski. En condiciones normales, en el primer cuarto de hora del partido ya hubiera podido llevar dos goles, quizá tres. En la primera lo asistió João Félix, pero su remate acabó en córner. En la segunda, remató rematadamente mal de cabeza un centro de Koundé desde la derecha. Y la tercera, antes del cuarto de hora, la mandó a las nubes después de una gran asistencia del francés, muy activo por la derecha ejerciendo de lateral.
En la segunda mitad, el delantero del Barça también estuvo a punto de marcar en una muy buena jugada individual. Recibió con mucho campo por delante, estuvo fino corriendo y en la finta a un defensa que lo había alcanzado pero el remate, relativamente sencillo para un goleador puro como él, se fue desviado. Lewandowski pareció no creérselo. De sus cuatro remates, ninguno acabó en los tres palos. Inaudito.
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Lewandowski, eso sí, no cesó de trabajar para el equipo. Fue un incordio para los centrales del Atlético, se movió constantemente y se ofreció a los compañeros. Recibió también algún golpe en su maltrecha espalda, de esos que duelen por inesperados.
Como reza el tópico, los delanteros viven de rachas y el gol les puede llegar a obsesionar. Lo que quizá nadie esperaba es que eso afectara al gran Lewandowski. Más que nada, porque nunca había sufrido una sequía semejante. En el cuerpo técnico están convencidos que solo es una mala racha pasajera. Que los goles del polaco, llegarán más pronto que tarde. El equipo, en plena pelea por LaLiga y clasificado por los octavos de la Champions, los necesita.



