Del Nido no logra volver a la presidencia
La Junta de Accionistas no aprobó las cuentas ni la gestión del Consejo, pero el expresidente no pudo recuperar el poder


El Sevilla celebró la Junta de Accionistas de mayor incertidumbre de los últimos tiempos. El sillón presidencial estaba en juego, puesto que José María del Nido Benavente pretendía recuperarlo y apartar del mismo a José Castro. Sin embargo, el expresidente pudo votar con la totalidad de sus acciones en contra de las cuentas, que no fueron aprobadas, pero no en el punto que pretendía el cese del Consejo, por lo que su intento quedó en nada. El quórum fue de 240 accionistas y en total estuvieron representadas 91.685 acciones, que suponen el 88% del capital social de la entidad.
Como es habitual, la asamblea debía comenzar con el discurso presidencial, pero llegó la primera intervención de Del Nido. El expresidente, tras una larga lista de decisiones judiciales, concluyó amenazando con que si no se le dejaba votar, dicho veto constituiría un delito societario.
Ahora sí, tomó la palabra Castro, que emitió el siguiente discurso:
“Hoy estamos aquí para rendir cuentas sobre el ejercicio 21/22, una temporada que en su conjunto podemos calificar de agridulce. Deportivamente hablando, logramos el objetivo de clasificarnos para la Liga de Campeones. Y con ese logro, hicimos HISTORIA en mayúsculas, porque nunca antes habíamos conseguido clasificarnos tres veces seguidas para la Champions vía Liga. Hubo momentos, incluso, en los que nos ilusionamos con un premio mayor, momentos en los que parecía que éramos los únicos capaces de resistirle el pulso al Real Madrid. Nos creímos que podíamos disputarle el título al Madrid, aunque no lo dijimos públicamente, y, de hecho, fuimos ambiciosos en el mercado de invierno, trayendo a dos futbolistas de primer nivel para dar un paso más, que finalmente se nos acabó resistiendo. Ahora sabemos que nos equivocamos, pero el que no arriesga no gana y en ese momento todos soñábamos en grande. Y qué bonito era ese sueño. De hecho, si tuviera que volverlo a hacer, lo haría… que sevillista no se la habría jugado por ese premio tan mayor. La segunda parte de la temporada fue mala. El Covid y las lesiones nos golpearon sin piedad, caímos de la Copa y en la Europa League en octavos, y en LaLiga nuestras ilusiones se desvanecieron, aunque nuestro equipo una vez más fue capaz de renovar billete para la máxima competición continental, sexta vez que lo consigue en mis nueve años de mandato.
Cuando hablo de sensación agridulce me refiero también al balance económico, que de nuevo vuelve a ser negativo, con algo más de 20 millones de déficit antes de impuestos. Este déficit podría haber sido superávit si la venta de Koundé se hubiera consumado antes del 30 de junio, es cierto. Pero no deja de ser un déficit, fruto en parte, aún, de la falta de normalidad que tuvimos en la pasada campaña, sobre todo en la primera parte de la misma, castigados todavía por los efectos de la pandemia. Pero fruto también, y hay que decirlo, de que no todo salió como esperábamos en materia de traspasos. El mercado, por culpa de la pandemia, estuvo muy parado y eso nos penalizó. En el análisis económico, sin embargo, también se pueden sacar conclusiones positivas. Por ejemplo, es remarcable que lográramos unos ingresos récord de 230 millones de euros, una cifra que supera nuestro hito histórico de ingresos logrado en la 17/18. También es remarcable que de esos más de 230 millones de euros, más de 186 correspondan a la cifra de negocios, donde se experimenta un significativo crecimiento de más de un 33% en la partida de ingresos por Comercialización y Publicidad, que superan el 10% de nuestros ingresos totales, un dato más que significativo del buen trabajo que se desarrolló en esta faceta en el ejercicio que hoy analizamos.
Debemos, por tanto, poner en valor la capacidad de generar ingresos ordinarios que tiene nuestro club que, sin embargo, no ha sido suficiente para poder lograr unas cuentas positivas, porque no tuvimos todos los ingresos extraordinarios que nos habría gustado. Y sin duda, cuando se presenta un ejercicio con saldo negativo, pese a que en el estudio de las cuentas podamos encontrar aspectos positivos, no podemos estar contentos.
Estamos a pocos días de que termine un 2022 que en líneas generales ha sido muy malo deportivamente hablando. Y ha sido malo, en parte, porque los que estamos al mando del club nos hemos equivocado. No hay que poner paños calientes. Es la realidad. Nos equivocamos con la continuidad de Julen Lopetegui, que había cumplido el objetivo principal de la 21/22, pero que posiblemente también había cumplido su ciclo. Julen Lopetegui, por todo lo que ha logrado, es historia viva del Sevilla, pero seguramente su etapa en nuestro club debería haber acabado en el mes de junio y no a mitad de octubre. También ha habido errores en las últimas temporadas en lo que a política de entradas y salidas. Nuestro modelo de vender para crecer se ha ido abandonando. Hemos apostado en el mercado por futbolistas consagrados, más que por futbolistas con potencial para crecer y luego generar plusvalías. Y eso, sin duda, ha ido mermando en nuestra capacidad para generar ingresos extraordinarios.
Es obvio que todo análisis deportivo tiene muchos matices, pero el hecho objetivo e inaceptable de que estemos en posiciones de descenso con 14 jornadas disputadas no tiene excusa alguna. Lo más importante cuando se hacen las cosas mal es darte cuenta de que se están haciendo mal, tener autocrítica, reconocer los errores y, sobre todo, tener la capacidad, el ímpetu y las ganas de revertir la situación. Y todo eso lo tenemos los que estamos al frente del club, que no os quepa duda. Sabemos que nos hemos equivocado, lo reconocemos y nos ponemos manos a la obra para cambiar el panorama.
Para ello, tenemos al mejor director deportivo del mundo, que en este mercado, como él mismo ha dicho, tiene la revancha interna de intentar darle la vuelta a la situación. Estamos convencidos de que toda la ilusión que tiene por arreglar la grave situación que atravesamos la va a transformar en acierto. Para volver a la senda de los mejores resultados deportivos, trabajamos desde ya en volver a nuestro modelo exitoso de compraventa de jugadores. Nos hemos marcado el objetivo de ser más eficientes en la confección de las plantillas, reduciendo su coste, buscando futbolistas con proyección deportiva y que compartan los mismos valores de ambición y esfuerzo que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos y que crezcan con el club.
Tenemos también un Consejo de Administración, cuya gestión en las últimas nueve temporadas está ahí, con mucho, muchísimo más bueno que malo. Con respecto a mi primera temporada, actualmente tenemos más del cuádruple de ingresos, un notable desarrollo de infraestructuras con las mayores inversiones de la historia en esta faceta, dieciséis mil abonados más, el triple en gasto de plantilla inscribible, cuatro títulos de la UEFA Europa League, dos subcampeonatos de Copa del Rey, nueve de nueve en clasificaciones a Europa y seis clasificaciones a la Champions, entre otros muchos logros. Por lo tanto, teniendo en cuenta esta trayectoria, considero que el Consejo de Administración que presido, así como nuestro director general deportivo, denominador común de todos los éxitos del Sevilla FC en el siglo XXI, merecemos un voto de confianza para poder encauzar el rumbo de una temporada que hoy por hoy es de fracaso absoluto.
Estoy convencido de que lo vamos a hacer. Estoy convencido de que en el mercado de invierno se van a realizar los ajustes necesarios para darle a nuestro entrenador Jorge Sampaoli las mejores armas posibles de cara a esta segunda parte del campeonato. Lo sabemos bien, sobre todo por lo que ocurrió el año pasado, esto no es como empieza, esto es como acaba. Queda mucho aún por delante y vamos a poner todo nuestro ímpetu y todo nuestro esfuerzo por situar de nuevo al Sevilla FC en el lugar que se merece.
En este sentido quiero mandar un mensaje de tranquilidad a todos los accionistas y sevillistas, ya que, frente a quienes hablan de un club en descomposición, vamos a seguir desarrollando nuestro Plan Estratégico, que tuvimos que atemperar a causa del Covid, pero que ya está de nuevo en marcha, gracias al enorme trabajo de todos nuestros empleados, a los que desde aquí quiero agradecer su entrega y lucha diaria por defender a nuestra entidad”.
Además, Castro desgranó el plan estratégico del club:
1.Desarrollar el Sánchez-Pizjuán del futuro. Como he comentado, desde que accedí al cargo, el estadio ha vivido una primera fase con su actualización y modernización. Ahora es el momento de iniciar la segunda fase. Queremos cambiar nuestro estadio. Pero nuestra idea no es hacer cualquier estadio, queremos uno que emocione y mantenga el ambiente único de nuestro Ramón Sánchez-Pizjuán. Queremos un estadio que siga estando en el corazón de Nervión, urbano, sostenible y sensible con sus vecinos, con un aforo de entorno a 53.000 espectadores y que genere negocio 365 días y que sea un icono de la ciudad. Un estadio que atraiga a las empresas, y que sea la casa de todos los sevillistas donde vivan cada partido
2.Realizada la fase III de nuestra ciudad deportiva. Justo antes del Covid ya dimos a conocer el plan director denuestra Ciudad Deportiva. Acabadas las fase I (graderío principal del Estadio Jesús Navas) y la fase II (creación del edificio del Primer equipo), ahora vamos a centrarnos en la fase III. La Fase III consiste en la centralización del club y todos sus profesionales en la ciudad deportiva, la urbanización total de la parcela, así como la liberación de una zona de campos de juego, que se dedicará a la dinamización económica para atraer talento y negocio también a nuestra ciudad deportiva, porque queremos convertirla en un verdadero centro deportivo y empresarial.
3. Seguir desarrollando la cultura de la digitalización dentro de la organización, donde la innovación y el desarrollo marquen el ADN de nuestros profesionales. Tenemos claro que el futuro del fútbol pasa por profesionalizar, apostar por la digitalización, la internacionalización y la innovación como formas de trabajar, crecer y afrontar el futuro. Somos el cuarto club de la liga en seguidores en redes sociales, estamos ya con 8 millones de seguidores y estamos aplicando Inteligencia Artificial a muchos procesos del negocio, no solo de la parcela deportiva. Recientemente se ha dado a conocer la comercialización de una herramienta que, aunque tenía una vocación de servicio interno, ha sido algo tan innovador que la Liga ha querido participar y comercializarla de nuestra mano.
4. Mantener a nuestro aficionado sevillista en el centro de toda nuestra estrategia. Vamos a realizar a petición de Accionistas Unidos, una evaluación de nuestro actual “oficial de enlace” de los aficionados para potenciar dicha figura, hemos mejorado la tecnología de acceso a nuestro estadio para que sea mejor y más fácil, hemos incrementado el servicio en las barras del estadio, y vamos a desarrollar para la temporada que viene un sistema de renovación de abonos por SMS que sea sencillo y fácil para todos los usuarios manteniendo la sensibilidad con los más mayores para los que habrá una operativa especial.
5.Seguir potenciando nuestra marca. En este sentido seguimos desarrollando nuestro plan internacional, habiendo puesto nuestro foco en tres mercados estratégicos. Pronto, en el primer semestre de 2023 abriremos nuestra primera oficina del Sevilla FC en la India, como paso definitivo para consolidar nuestro plan allí, y al igual que viajamos a la India en la temporada 21/22, ya estamos preparando un viaje similar a México y EEUU para consolidar y hacer crecer nuestras relaciones en dichos países.
Noticias relacionadas
A continuación, llegó el momento de la presentación de las cuentas del club. El Sevilla acumuló 24.819.000 euros de pérdidas, que se suman a los casi 42 millones del ejercicio anterior. El patrimonio neto de la entidad queda en 31 millones y medio. Del Nido volvió a tomar la palabra para anunciar su voto negativo a las cuentas presentadas y a la gestión del consejo. El resultado fue que las cuentas no fueron aprobadas al recibir el 52% de los votos en contra. La gestión del consejo recibió también un voto de castigo y tampoco fue aprobada, siendo el 57% de los votos en su contra.
Y llegó el punto décimo, donde se votaba el cese de los miembros del Consejo y el nombramiento, en caso de aprobarse, de uno nuevo. Es aquí donde no se sabía si Del Nido podía votar o no. Castro comenzó recordando el pacto firmado por los grandes accionistas, o lo que es lo mismo, que las acciones que Del Nido tenía agrupadas no estuvieron en su mano, de ahí que su intento de acceder al poder quedó de nuevo en nada. El expresidente intervino para atacar duramente al presidente Castro y anunciar medidas judiciales, finalizando la Junta con la seguridad teniendo que intervenir para tranquilizar los ánimos de varios de los miembros de la familia Del Nido, visiblemente exaltados.



