La lesión de Courtois ‘lesiona’ al Castilla
Sin el belga, Fran González será el número ‘dos’ del Derbi. Ya debutó el curso pasado ante el Valencia en un contexto similar. Mestre coge el testigo en el filial.


Con el ‘uno’, Lunin. Como guardaespaldas, Fran González. Así fue, así es, así será. Ya ocurrió en el pasado, cuando no estuvo Courtois. Ocurrirá en presente, con el revés del belga. Una rotura en el recto anterior del cuádriceps derecho deja a Tibu en el dique seco. KO, un mes y medio. Un contratiempo que cambia el estatus de Andriy, que supone un ascenso para Fran. Del Castilla, al primer equipo. Porque este curso se decidió que el gigante de León no sufriría el ‘mal del tercer portero’. En lugar de acumular convocatorias, acumular minutos. Por ende, confianza. Por ende, crecimiento. Un win-win que está elevando su dimensión a sus 20 años. Y que le devuelve a ese escalón previo. A un paso del redebut.
Ya se estrenó el curso pasado, contra el Valencia. El debut ya lo tiene. “Un sueño hecho realidad” en un contexto similar, pero llevado al extremo. Con Courtois renqueante y sin estar al 100%, cayó Lunin. Hace casi año, el 3 de abril, el sóleo se cruzó en el camino del ucranio y bajo la manga estaba Fran. Un encuentro donde internamente había total confianza en los guantes del canterano. Por la confianza que se le profesa desde su aterrizaje (en 2022, desde la Cultural). Como la hay ahora que debe ser lugarteniente de nuevo. Más si cabe, tras una temporada de rendimiento alcista. Más estable, al no bailar tanto entre primer equipo y Castilla. Con un Mundial Sub-20 que le colocó en el cenital, como el portero del campeonato. Más decisivo. Más ingredientes al cóctel de un portero al que se le ve madera de primer equipo. Y no como algo coyuntural.
Eso sí, la lesión de Courtois ‘lesiona’ al Castilla. Porque pierde uno de sus mayores sostenes. Es la otra cara de los ascensos de La Fábrica. Brillan arriba, desaparecen abajo. Y la ausencia de Fran en el filial es sinónima, en cuanto a importancia, a la de Tibu para los mayores. En un curso donde el guardameta ha dado un paso más. Con intervenciones salvadoras, ‘valor gol’, de manera habitual. Que han supuesto puntos y que han evitado que los 27 tantos encajados (en 23 partidos) sean alguno mas. Su juego aéreo, gracias a sus dos metros, siempre fue diferencial. “Ya es élite por arriba”, decían en La Fábrica en 2024. Pero la mejora por abajo es patente. El chico que a Ancelotti recordaba a Buffon, que bebe de las enseñanzas de su ídolo Courtois, vuela cada vez más alto.
La hora de Mestre
Aunque, si en el primer equipo Lunin tiene la confianza plena del club, quien hereda los guantes del Castilla también. Porque, con Javi Navarro tocado (está en la recta final de su recuperación por una pubalgia) es la hora de Sergio Mestre. Otro gigante, él de 1,93m y 21 años, que está haciendo un máster en el primer equipo (24 convocatorias). Es él el habitual tercer portero excepto en Champions, territorio Fran. Con el aprendizaje que ello supone, también con la falta de oportunidades que conlleva.
Aterrizado desde el Atleti en 2024, todo son palabras positivas sobre él en Valdebebas. Sus aptitudes hicieron al Madrid lanzarse a por su fichaje, su actitud le mantiene en dinámica adulta. Su competición está siendo la Premier International Cup y está brillando: en cuatro partidos, dos goles encajados. En Primera RFEF sufrió el asedio del Arenas (4-1), pero mantuvo la portería a cero ante el Cacereño (2-0). Contra el Zamora tuvo la tercera oportunidad. Y, a pesar del empate ‘in extremis’ (del 2-0 al 2-2 en ocho minutos), aprobó con nota. Evitó el 0-1 con un paradón de reflejos en el primer tiempo. Sin Fran, está él.
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