La “fuerza” de Gourlay sujeta a Corberán
El cántico de Mestalla de “Corberán dimisión” no modifica el pensamiento del CEO de Fútbol, que se sustenta en una palabra: “Estabilidad”.


Ron Gourlay abandonó Mestalla alrededor de una hora después de que acabara el partido contra el Real Madrid y por una de las puertas laterales. El CEO del Fútbol recorrió la banda de Tribuna en solitario y cabizbajo, dejando atrás unos cuantos metros a las dos personas que le acompañaban. Gourlay había escuchado desde el palco el masivo “Corberán dimisión” y la bronca, de todo el estadio, a su entrenador por sustituir a Sadiq por Beltrán.
Gourlay es hoy el principal sustento de Corberán como entrenador del Valencia. La sentencia de Mestalla no modifica ni un ápice su pensamiento, el cual defendió el jueves en rueda de prensa y también en la previa del encuentro contra el Real Madrid en DAZN: “Corberán tiene todo nuestro apoyo y no corre peligro su cargo”. Corberán fue una de las razones (personas) por las que el escocés recaló en mayo en Mestalla y su principal argumento para mantenerle en el cargo lo resume el CEO del Fútbol con una palabra: “Estabilidad”.
El problema de Gourlay, y de Corberán lógicamente, es que Mestalla le ha cogido inquina a su entrenador. Nunca hasta el domingo se había escuchado con tanta dimensión el “Corberán dimisión”, aunque el lobo venía avisando que antes o después iba a llegar. A fin de cuenta, el nombre de Corberán venía siendo recibido entre silbidos desde hacía varios partidos cuando lo decían por megafonía tras las alineaciones.

La matrícula Mestalla se la ha tomado a Corberán principalmente por los resultados: cinco victorias en 23 jornadas, 23 puntos, a uno del descenso y con el Rayo Vallecano con un partido menos. Pero también hay en la crítica parte del acumulado de frustración que genera la gestión de Peter Lim y todo lo que le rodea. Y a Corberán se le ve parte del sistema, situándole casi en la cúspide de la pirámide del Valencia de Lim, rodeándole un aura de manager general del que renuncia (sin éxito) siempre que puede Corberán.
“Es imposible entender que un entrenador pueda ser manager. No es la misión por la que vine al Valencia. Yo soy entrenador”, recalcó por ejemplo en enero, aunque el ‘traje’ de capo en plaza (quiera o no) va a llevarlo puesto de cara a la opinión pública hasta su último día en el banquillo de Mestalla. Sea como fuere los resultados contra el Betis, Athletic y Real Madrid agotaron la paciencia de Mestalla con Corberán… pero ni mucho menos la de Ron Gourlay.
Lo sucedido el domingo en Mestalla no cambia el planteamiento del CEO de Fútbol. Así que su pensamiento sigue siendo el mismo que el del pasado jueves, cuando dejó frases que ponían la tirita antes de la herida que dejó el cántico de “Corberán dimisión”: “La paciencia estará respaldada con hechos y no con palabras, pero creo que es necesario comprender que no es lo mismo paciencia que estabilidad y lo que necesita este club es estabilidad (…) Entiendo la frustración, pero debemos mantenernos en el buen camino. Debemos ser fuertes, yo debo ser fuerte (…) Corberán es el entrenador y tiene contrato (...) Voy a ver la conclusión de este proyecto y la presión no se interpondrá”.

El mensaje de Gourlay a los jugadores
Las palabras de Gourlay dejan poco margen a la duda de que no se le ha pasado por la mente la destitución de Corberán. Pero si los resultados no acompañan en las dos próximas salidas que tiene el Valencia (Levante y Villarreal), Gourlay va a tener que ser muy, pero que muy “fuerte” para soportar la presión de Mestalla el próximo 1 de marzo, cuando cuerpo técnico y jugadores se reencontrarán contra Osasuna con sus aficionados, unos futbolistas que (en boca de Jose Luis Gayà y Arnaut Danjuma tras el partido) mostraron su respaldo a Corberán, una postura que tiene un doble significado: uno, el vestuario está con su técnico; dos, han pillado el mensaje de Gourlay.
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¿Qué significa esto último? Gourlay lanzó también avisos para navegantes el pasado jueves: “Los 25 jugadores que tenemos son los jugadores que llevarán a este club hacia adelante (...) las ventanas están cerradas y todos tienen que dar un paso al frente”. Gourlay, entre líneas, cuando habla de “estabilidad” también quiere quitar de la mente a los futbolistas que sus problemas se solucionan con un relevo de entrenador, como cuando se fue Gattuso y llegó Baraja o cuando Baraja dejó su puesto a Corberán. “Ahora (los jugadores) deben estar a la altura y seguro que será así”, enfatizó un CEO de Fútbol que respalda a Corberán como nunca un entrenador del Valencia lo había sido con sus números.
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