Kiat Lim cumple un año sin pisar el palco de Mestalla ni su equipo Europa
El presidente del Valencia confía su proyecto en Ron Gourlay (en quien delegó firma), Carlos Corberán (a quien ratifica con palabras y hechos) y el Nou Mestalla.


Kiat Lim cumple un año como presidente del Valencia CF SAD. Lo hace sin haber pisado el palco de Mestalla, sin haber visto en directo ningún partido del primer equipo y sin haber pisado puestos europeos tras ninguna jornada. Sí los de descenso, varias veces. Kiat Lim, en este tiempo, ha estado en tres ocasiones en Valencia: en marzo, en julio y en diciembre, aunque su única aparición en un palco fue en el Camilo Cano de La Nucia para ver un amistoso entre el Valencia Mestalla y el Johor FC de su amigo el príncipe.
Los pilares de Kiat Lim durante su primer año de presidencia son tres: Ron Gourlay, Carlos Corberán y el Nou Mestalla. En el primero delegó la gestión y también la firma; en el segundo, el proyecto deportivo; en el estadio, el futuro económico. Su confianza hasta la fecha en los dos primeros está fuera de duda. A Gourlay le suele hacer caso en lo que sugiere por teléfono o en persona, aunque no siempre en tiempo y forma (solo dejó invertir en Sadiq cuando le vieron las orejas al lobo de Segunda) y a Corberán no solo lo ha ratificado en el banquillo de palabra sino también con hechos: 12 fichajes entre verano y enero, con el del temporero Renzo Saravia fuera de mercado como ejemplo.
El fichaje estratégico de Gourlay (con firma)
La primera y principal decisión que tomó como máximo dirigente fue precisamente la incorporación de Ron Gourlay, que además de un plan de reestructuración en el organigrama deportivo tiene una firma que nadie tenía en Valencia desde la salida hace un año de Layhoon Chan. Con anterioridad a la llegada del escocés, cualquier asunto mayor o menor tenía que pasar por la rúbrica de Kiat Lim, lo que durante algunos meses generó un “cuello de botella” en asuntos rutinarios por ese ir y venir de documentos por emails desde Mestalla hasta Singapur, Londres o donde estuviera el hijo de Lim.

Eso cambió con la llegada de Gourlay, que desde el primer día adquirió plenos poderes en la gestión del día a día del club, aunque centrado el escocés principalmente en el área deportiva: primer equipo y Academia. El CEO del Fútbol puso en marcha una reestructuración en el organigrama, con las incorporaciones de Lisandro Isei, Hans Gillhaus y Andrés Zamora Patacchiola, aunque sigue con una pata coja. Gourlay continúa sin incorporar un técnico que controle el mercado español, el principal nicho de refuerzos en la historia pasada y reciente del club.
“Les pido confianza en el entrenador (Corberán) y los jugadores (…) Hemos visto a otros cambiar de entrenador constantemente y el resultado no ha sido positivo. Buscamos algo más sostenible. Algo que dure más y se consolide el equipo deportivo más allá de un año”. Ese fue el mensaje que transmitió Kiat Lim respecto a su apuesta firme por Corberán en la pasada Junta de Accionistas, en la que el presidente escuchó reproches de los presentes y sacó su lado más combativo: “Podéis meteros conmigo y mi familia, pero no va a funcionar”.

Kiat Lim ha escenificado una relación con Corberán de la que adolecieron con su progenitor los últimos entrenadores del Valencia, un máximo accionista que desde que compró el club ha recibido en sus aposentos de Singapur -con diferente grado de interés- a Nuno Espíritu Santo, Gary Neville, Pako Ayestarán, Césare Prandelli, Marcelino, Albert Celades, Gennaro Gattuso y, al menos Kiat, a Carlos Corberán. Ni Javi Gracia ni José Bordalás ni Rubén Baraja llegaron a conocer a Lim en persona.
El presidente, durante el último año, ha repetido en más de una ocasión algo que hasta la llegada de su padre en 2014 era lo habitual, lo rutinario, el objetivo mínimo de un equipo que era el tercero en el ránking histórico de la Liga y octavo en el ránking UEFA y que hoy ha visto pasarle por la derecha al Atlético y Athletic en España y a decenas en Europa, hasta el punto de que no aparece en el ránking tras seis años sin competir más allá de los Pirineos. “Volver a Europa debe ser el objetivo”, sugirió el día de su presentación por carta y verbalizó en la Junta de Accionistas. El equipo es hoy 14º, con el octavo mayor coste de plantilla de la Liga: 95,6 millones (actualizado a marzo).
La reanudación de las obras del Nou Mestalla (tras 16 años paralizadas) es el clavo ardiendo a la credibilidad del proyecto, no sin críticas por su diseño y también por los riesgos de futuro por su financiación con Goldman Sachs. Pero la obra avanza según el cronograma previsto (está fijada su inauguración para agosto de 2027) y, en paralelo, se está avanzando en el plan estratégico comercial vinculado al traslado a una casa para 70.000 espectadores.
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Kiat Lim, en su organigrama de gestión, ha delegado recientemente los asuntos del Nou Mestalla en Javier Solís (con Jorge García y Cristhian Schneider controlando bajo su supervisión la parte comercial y de operaciones) y los temas de índole financieros se mantienen bajo supervisión de Inma Ibáñez. Así está la gestión del Valencia tras un año de Kiat Lim como presidente.

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