Giménez, enfadado y desmotivado
El central no está gestionando bien emocionalmente el haber perdido la titularidad en el Atlético, lo que provoca sus malas salidas a partidos como el del Tottenham y el Madrid, con errores que condicionaron a su equipo.


Algo ocurre con José María Giménez y el propio Atlético lo está penando, con pérdidas de puntos y reveses en los partidos atadas siempre a lo mismo: el momento en el que el uruguayo sale al campo. Estandarte del equipo y uno de los capitanes de la plantilla (con Koke, Oblak y Griezmann) se enfrenta por primera vez a una situación desconocida para él desde que se hiciera con la titularidad en el equipo de Simeone: la ha perdido. Y a nivel emocional le está costando digerirlo. Por eso está saliendo como sale últimamente a los partidos.
Futbolista acorralado por las lesiones durante toda su carrera, la palabra resiliciencia, que lleva tatuada como mantra y leitmotiv en el cuello, le define. Y con ella se ha vestido para escapar de los momentos más duros y complicados, cuando esas lesiones más ahogaban en sus 13 temporadas con la rojiblanca (desde la 13-14 hasta ahora, de manera ininterrumpida) porque solo en tres logró superar la barrera de los 3.000 minutos: la 15-15 con 3.240 repartidos en 36 partidos, la 22-23 con 3.049 en 33 y la pasada, la 24-25, con 3.059 en 39. Un tiempo en el que ¿qué ocurría? Que en cuanto Giménez estaba bien regresaba en el mismo punto. El de la titularidad. Sus condiciones se imponían. El mejor central de la plantilla de Simeone, compatriota de Godín y tantos años a su lado, prevalecía sobre todo lo demás su fortaleza física, su agresividad al corte, siempre dejándoselo todo, y su juego aéreo en un área y en la otra. Nada puede definirle mejor que el apodo que ya tiene: Comandante. Pero esta temporada todo ha cambiado. Cuando Giménez logró escapar de la enfermería otros ocupaban su sitio. Otros que Simeone ya no mueve. La defensa del Atleti ya no espera a nadie. Tampoco a Josema.
Pubill y Hancko son hoy los titulares inamovibles para el Cholo, la pareja de centrales de los partidos importantes. Giménez juega, claro, pero hasta el momento el 51,5% de los minutos y esta vez no solo por las lesiones (un 31,9%). Si la temporada la comenzó en octubre al encadenar la lesión muscular que sufrió en el Mundial de Clubes con la recaída en otra antigua en el gemelo cuando en agosto estaba listo para regresar, cuando el 18 de octubre volvió (ante Osasuna) lo hizo en su sitio: en el once. Pero su siguiente dolencia, ahora en el muslo, mediado diciembre, coincidió con la irrupción de Pubill en el Atleti, que pasó de la nada al todo en este mismo periodo. Giménez perdió su silla y, aunque en Liga siga siendo titular (Mallorca, Betis, Rayo, Oviedo, Real Sociedad, Getafe), esos son partidos en los que, en su mayoría, Simeone alinea a su Unidad B, mientras que la A es la que juega la Copa y la Champions. Y en esas Giménez ya no es titular: ante el Betis jugó 40 minutos y ante el Barcelona solo en la vuelta, 14. Y en Europa más de lo mismo: ante el Brujas y Tottenham arañó solo 10 minutos de juego, siete ante los belgas y tres frente a los ingleses, ambos en los duelos de vuelta de las eliminatorias, quedándose inédito en las idas. Y con su enfado palpable sobre la hierba. Condicionado los resultados del equipo.
Interés del Fenerbahçe
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Porque Giménez está enfadado porque no juega y lo ha trasladado al campo, saliendo a los partidos como jamás lo haría Giménez. Desmotivado y entre errores impropios de un jugador de su categoría e implicación. El Cholo ensalzó su entrada en Copa contra el Barcelona como una de las claves para frenar la euforia local tras lograr el 3-0. Ahí se quedó, sin último gol que forzase la prórroga. Pero eso ha cambiado. Ante el Tottenham fue un penalti sobre Simons nada más pisar el campo que supuso que los de Tudor terminaran por llevarse la vuelta de una eliminatoria que menos mal que los rojiblancos habían sentenciado en la ida. Ante el Madrid, en el último partido de Liga, lo mismo: un error suyo originó el 2-1 de Valverde. “Está enfadado y desmotivado”, susurran personas cercanas al vestuario, conocedoras de la situación. Con 31 años y contrato hasta 2028, esta puede ser, sin embargo, la última temporada de Giménez como rojiblanco. El Fenerbahçe ya ha iniciado movimientos para intentar su fichaje, por una cantidad cercana a los 10 millones y la intermediación de Lugano para tratar de convencerle para que cambie España por Estambul, según informa la prensa turca.
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