“Era del Real Madrid, pero me hice del Sevilla en La Rosaleda”
El dircom del Mjällby, sorprendente campeón de Suecia, explica su curioso sevillismo en AS: “Palop era mi dios. Almeyda ha traído otro espíritu, este amor nunca morirá”.


En las entrañas del Mjällby aparece la figura de un aficionado sevillista. James Wahlberg, dircom desde hace tres años del sorprendente campeón de Suecia, propició que varios empleados del club entre los que él mismo se encontraba viajaran a Nervión durante dos años (2023 y 2024) y se empaparan, entre otras cosas, del Nunca te rindas para ganar la Allsvenskan este año por primera vez en su historia.
As se pone en contacto con Wahlberg para conocer la curiosa historia de un trotamundos ahora cuarentón que ha vivido en varios países para acabar siendo profeta en su tierra, y cuyo pasado español le llevó por los caminos del palanganismo exacerbado, loco. “Mi padre era un empresario noruego y mi madre, sueca. Con seis años nos desplazamos a España, a Fuengirola, y allí estudié en el Colegio Sueco. En Fuengirola podía ser de dos equipos, el Barcelona y el Real Madrid: entonces, el escandinavo Michael Laudrup jugaba en el Madrid, así que de pequeño era merengue. Pero en 2004 fui a un Málaga-Sevilla en La Rosaleda y, sin saberlo, me senté con la hinchada del Sevilla. Pasé un día inolvidable, se portaron conmigo muy bien y me sentí mucho más sevillista que madridista. Luego, estos 20 años de gloria han fortalecido esa fe”.

James viaja a Sevilla siempre que puede y a finales de noviembre acudirá al Gran Derbi contra el Betis: “Yo llegué a jugar de portero muchos años y Palop era mi dios. Cuando ganamos contra el Espanyol en Glasgow me volví loco. En 2023 estuve en la final de Budapest, una ciudad de donde era la mejor amiga de mi esposa, que había fallecido por Covid. La verdad es que esa noche parecía como si ella estuviera allí, en el estadio, apoyando también al Sevilla. Me emocioné mucho”.
Más allá de sus muchos años viviendo en la Costa del Sol, este sevillista escandinavo ha tenido una vida movida, apasionante, que ha acabado donde él soñaba, en el mundo del balón. “Residí ocho años en Estados Unidos y con 36 volví a Suecia. Yo siempre había querido trabajar en algo del fútbol y empecé a hacer cosas como voluntario de redes sociales y comunicación. Conseguí un puesto a tiempo parcial para el Sundsvall. Ese año, 2022, nos marcaron 80 goles y claro, bajamos a Segunda. Un amigo mío, sevillista también, es de Hallevik, conoce al director del Mjällby y me dijo que había una posibilidad de trabajar allí. Así que envíe mi currículum y me contrataron. En 2023 llegamos a la final de Copa, el año pasado batimos nuestro récord de puntos y ahora hemos ganado LaLiga. No digo que sea por mí, pero...”, afirma entre risas.
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“El milagro del Mjällby se explica en nuestro lema: ‘Juntos podemos hacer posible lo imposible’. Es muy parecido al Nunca te Rindas del Sevilla. Cuando llegamos por la mañana al entrenamiento, todo el mundo se tiene que saludar con todo el mundo. Hay un respeto tremendo dentro del club”, explica James sobre uno de los secretos de este pequeño club, para terminar con un deseo en clave Sevilla: “Como para cualquier sevillista este bajón es muy duro. Almeyda ha traído otro espíritu, el triunfo contra el Barcelona fue increíble. Este amor nunca morirá: aunque bajara a Segunda estaría junto a mi Sevilla”.
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