El viaje de Arbeloa a sus raíces: “Como España ganó el Mundial, se me ocurrió...”
A 65 kilómetros de El Sadar, Nemesio Arbeloa, abuelo de Álvaro, fundó el club de Carcastillo. Y allí fue el técnico blanco en 2010, a dar el chupinazo, por petición de su tío Julio.


Arbeloa no viaja a casa, porque esas son Salamanca y Zaragoza, donde nació y se crió, pero sí a sus raíces. Muy cerca de ellas, al menos. Este sábado habrá silbatazo en Pamplona. Allí, en El Sadar, Osasuna recibe al Real Madrid. Pero a algo menos de una hora en coche, a apenas 65 kilómetros de la capital navarra, se alza Carcastillo. Si no la cuna De Arbeloa, sí de los Arbeloa. De los abuelos paternos, Nemesio y Honorina, de sus primos o de su tío segundo Julio. De apellido Prieto Arbeloa y otrora alcalde de la localidad, fue él quien cocinó una efeméride que lleva a AS a tocar su puerta.
Por un día muy especial para cada pueblo, sus fiestas. Lo es cada año, pero en 2010, lo fue más. Porque el encargado de dar el chupinazo de 2010 fue Álvaro Arbeloa. Hoy entrenador del Real Madrid, entonces futbolista blanco y campeón del mundo con España. Siempre nieto, primo o sobrino. “Fue un orgullo tenerle aquí”.
“Como España ganó el Mundial, se me ocurrió...”
Julio, todo amabilidad, echa la vista atrás con una memoria que telegrafía a sus 79 años y comienza a explicar. “Antes, de pequeño, venía en fechas señaladas, pero al comenzar a faltar gente... Como suele ocurrir en los pueblos, vaya”, contextualiza. Porque las visitas del técnico blanco, en 2010, ya no eran habituales. De hecho, la anterior fue a los 5 años. Pero cuando su tío, de parecido asombroso a su sobrino (ver foto), tuvo la idea, no dudó. “Yo era el alcalde (gobernó entre 2007 y 2011) y como España ganó el Mundial ese año, se me ocurrió. Llamé a su padre y le comenté la idea. Y aquí estuvo Álvaro”, rememora Julio.

Aquella víspera de las fiestas patronales, el cohete lo lanzó su sobrino. Menos de un mes después de festejar en Sudáfrica la hasta ahora única estrella. “Salió todo genial”, sonríe. Como sonrió el internacional español entonces en entrevista con el Diario de Navarra: “La gente me ha tratado fenomenal, son muy cariñosos y he sentido mucho calor. Espero que disfruten las fiestas, que es lo importante”.
Abuelo y padre fundador
“Deja que te cuente una anécdota”, dice Julio, divertido. Y hacemos un parón en la conversación antes de llegar al capítulo final. “El apellido Arbeloa es muy importante para el fútbol de Carcastillo, mucho antes que Álvaro naciera. Su abuelo Nemesio es uno de los ‘padres’ de este deporte en el pueblo”. ¿Cómo? “Sí, sí. Hay un documento de 1927 en el que se efectúa una solicitud al Ayuntamiento de unos terrenos para, con una subvención de 125 pesetas, levantar los campos de fútbol. El origen del equipo de Carcastillo”.

Así se fundó el Ribereño, el nombre original, llamado ahora Larrate tras una refundación. “¡Y tengo ese documento! Ahora te lo muestro”. Y efectivamente, lo hizo. Aquí aparece adjunto. Y Julio, que ha sido “jugador, entrenador y lo que hiciera falta” del club durante 40 años de lazo común, pone la guinda antes de volver a 2010: “El año que viene cumple 100 años, en 2027. ¡Y todo nació con Nemesio Arbeloa, el abuelo de Álvaro!”.
¿Y Javi Martínez?
Y tras el flashback, otra sorpresa: “También intentamos que viniera Javi Martínez, que tenía también relación con nuestro pueblo, pero no pudo”. De modo que fue una visita única... y rápida. Porque era el último día de vacaciones post Mundial del hoy técnico y al día siguiente comenzaba la pretemporada blanca. Pero ello no impidió a Arbeloa cumplir. Puso rumbo a Carcastillo desde Zaragoza, pronunció el discurso desde el balcón consistorial, acompañado de su tío y alcalde Julio, se dio un baño de masas y partió. Curiosamente, para reunirse con el entrenador al que este martes venció en Lisboa. Rumbo a Estados Unidos y al frente de aquella expedición, José Mourinho.
Ahora es él quien encabeza el viaje del Madrid. A Pamplona, como líder de Liga y buscando extender la racha, que los rojillos no acaben con los brotes verdes. Pero a 65 kilómetros, en Carcastillo, donde Nemesio y esas 125 pesetas sentaron las bases del fútbol del pueblo, estará Julio. En una localidad “muy de Osasuna”, como se respira en las calles, pero que tendrá al otrora alcalde animando a todos. “No puedo ir, ya tiene uno 79 años”, ríe. “Pero yo soy de los dos: tendré el corazón partío”.
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