El último triunfo rojillo sobre el Madrid: “Fue mi recompensa, Cristiano fue arrogante”
AS charla Camacho, Camuñas y otros miembros de aquel Osasuna que se impuso en El Sadar al Madrid de Mourinho en enero de 2011.


El 30 de enero de 2011 el mundo era muy diferente al actual. Bin Laden aún dirigía su imperio del terror desde un lugar clandestino de Pakistán, Steve Jobs seguía vivo, Zapatero gobernaba en España, Mourinho entrenaba al Madrid y entre Messi y Cristiano sólo llevaban tres Balones de Oro. Aquella fría noche de invierno, en El Sadar, el madrileño Javier Camuñas, ex canterano merengue, batía por bajo a Casillas y lograba el único gol del duelo entre Osasuna y Real Madrid.
Desde aquel minuto 62, el equipo navarro no ha vuelto a derrotar en su feudo a los blancos. Han pasado ya más de 15 años. En sus once enfrentamientos posteriores (Osasuna estuvo cuatro temporadas en Segunda durante esta década y media) el balance ha sido de siete triunfos visitantes y cuatro empates. Pamplona, habitual territorio hostil para los madridistas por la ardiente fogosidad del graderío, recibirá de nuevo la visita de uno de sus rivales menos apreciados con el propósito de acabar por fin con la larga sequía.

Camuñas, el héroe de aquella noche, dio un disgusto a su amigo Casillas, con el que coincidió en categorías de formación, logrando el gol del triunfo a pase de otro exmadridista, Carlos Aranda. Entrenador titulado y metódico guardián de sus inversiones, el parleño lo rememora para AS: “Todavía me lo mencionan cuando voy por allí. Es increíble que haya pasado tanto tiempo. El Madrid tenía un equipazo y nosotros no estábamos bien, pero nos salió un partido tremendo y merecimos ganar. Hasta Mourinho lo reconoció. Yo marqué y luego aguantamos con cierta solvencia. Arbeloa sacó una en la línea de meta cerca del final. Ricardo, nuestro portero, también estuvo fenomenal, pero creo que el resultado fue justo. El ambiente era infernal, Camacho no paraba de gritar desde el banquillo”.
El fortín rojillo fue inaccesible para el Madrid aquel gélido día en el que Pandiani se encaró con Cristiano y le dedicó una mirada de las que derriten el acero. “Antes del descanso, con 0-0, yo me puse delante del portugués para que no sacase rápido. Él se mosqueó y me empujó, algo lógico en el fútbol, pero entonces llegó el Rifle y todo se calentó”, evoca Camuñas en referencia a Pandiani, actual técnico del Palencia.
“Me preguntó que quién era y que cuánto cobraba”
Pandiani, un delantero brioso, profundiza en aquel momento cargado de tensión: “Cristiano estaba caliente porque la gente le estaba pitando e insultando desde el calentamiento previo al encuentro. Cuando apartó de mala manera a Camuñas, fui y le empujé. Su reacción fue muy arrogante porque me preguntó que quién era yo y cuánto cobraba. La trifulca continuó en el túnel con él y con Ramos cuando nos fuimos al descanso. Yo estaba muy enojado y ellos también. No me gustó en absoluto su actitud. Entiendo que estuviera frustrado, pero su comportamiento dejó mucho que desear. El 1-0 final fue mi mayor recompensa”.
Camacho, gran mito blanco, vivió una noche de profundas emociones: “Nos jugábamos mucho y era casi una exigencia ganar. Siempre fue extraño para mí enfrentarme al Madrid porque es el club de mi vida, pero cuando uno está involucrado en su trabajo, tiene que darlo todo. Sacamos adelante un partido complicado y rompimos una dinámica muy negativa. Era un pasito para lograr la permanencia y resultó muy importante conquistar aquella victoria. Salvo un sector de la afición, que se metía mucho conmigo por razones extradeportivas, en Pamplona me sentí apreciado y respetado y fue una buena época”.

Camuñas no olvidará el tiempo que pasó con el murciano a los mandos: “Tenía ADN ganador. Era igual que como jugador. En su primer año, 2009, ya se ganó a Madrid y Barcelona bajo su dirección. Asumía la presión y nos liberaba a los jugadores. Era muy persistente en aspectos tácticos defensivos y la disciplina era innegociable, pero en ataque nos daba bastante libertad. Presionábamos mucho en campo contrario y éramos incómodos para los rivales. Me dolió que se fuera”.
“Osasuna plantará cara”
Curiosamente, el de Cieza fue destituido dos semanas más tarde, un día de San Valentín, tras perder con la Real Sociedad y caer al descenso. Dos años y dos meses después de su llegada, Patxi Izco, entonces presidente, tomó la decisión tras una pésima racha de resultados, con una sola victoria en once jornadas, precisamente la conseguida ante el Madrid. En su lugar llegó Mendilibar y el equipo rojillo terminó salvando la categoría con suficiencia.
Miguel Flaño, navarro y sexto jugador con más partidos en la historia rojilla, tampoco ha olvidado aquellas dos horas frenéticas: “Fue un encuentro casi perfecto por nuestra parte. El ambiente en la grada era espectacular, Camuñas acertó la que tuvo, defensivamente fuimos muy fuertes, Ricardo paró las que tenía que parar y ganamos a un equipo muy potente que no perdía casi nunca. Necesitábamos aquella victoria, fue un balón de oxígeno importante para nosotros. Supuso una enorme satisfacción”.
El excentral, ahora en el cuerpo técnico del Atlético San Luis mexicano, no considera que haya ansiedad en su tierra por acabar con la maldición: “No detecto que el peso de la estadística genere pesimismo en nuestra gente, sino ilusión renovada y entusiasmo. Antes las diferencias entre los grandes y los más modestos eran mayores que ahora y espero que en esta ocasión volvamos a vencer después de tantos años. Al Madrid siempre se le tiene ganas como equipo grande que es; la expectación es máxima, Osasuna plantará cara y no va a tener sencillo volver a imponerse de nuevo”.
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