El ‘sorpasso’ de Camavinga
A día de hoy, el cuerpo técnico le considera por delante de Güler. Seduce su movilidad y está creciendo con balón. No es titular en tres partidos seguidos... desde la última Supercopa

Todo cambió tras las campanadas. Los planes, las sensaciones; el estatus. El centro del campo. Una sala de máquinas conformada por Tchouameni, Bellingham... y otro. Latente Juego de Tronos alrededor de un solio que venía teniendo dueño: hasta año nuevo, Güler había sido titular en 21 de los 25 partidos. El 84%. Con sus más y sus menos, pero manteniéndose. Hasta 2026; hasta ahora. El titular contra el Sevilla, perdió su silla. Justo, desde esa noche. Camavinga ha irrumpido con fuerza y le ha quitado el puesto. El cuerpo técnico, a día de hoy, lo ve por delante. Sorpasso confirmado.
Así está el termómetro, a un día de la final. Camavinga no es titular en tres partidos seguidos... ¡Desde la Supercopa del año pasado! Entonces, encadenó la salida a la Deportiva Minera y los dos partidos del torneo. Desde aquel 9 de enero, ha vivido en una montaña rusa. Un recorrido con cuatro loopings como cuatro lesiones: rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda (seis partidos fuera), rotura completa del tendón del aductor izquierdo (12 partidos), esguince en el tobillo derecho (cuatro partidos) y esguince en el tobillo izquierdo (cuatro partidos).

Sólo el 24%
Su 2025 ha sido para olvidar. Inestable, secundario. Casi tan abonado a la enfermería, como al banquillo. Pero todo ha cambiado en 2026; al menos, en su arranque. Hasta año nuevo, Camavinga había sido titular en 6 de los 25 partidos. El 24%. Muy, muy poco. Pero ha llegado la Supercopa y la atmósfera es otra: Xabi Alonso le ha elegido para ser titular, por delante de Güler. Ya sucedió ante el Betis. Y se ha repetido. Como apunta a titular en la final contra el Barcelona.
Cara y cruz
Un sorpasso por mérito y demérito. Camavinga ha puesto de su parte: gusta su capacidad para abarcar campo, su asociación con Tchouameni −el equipo parece algo más sólido, compacto− y su crecimiento con balón. La del derbi no fue su mejor noche, como la de nadie en el equipo. Pero en general, cada vez comete menos errores; cada vez juega menos con fuego. En el otro lado, Güler ha perdido crédito: el equipo es más débil en defensa con él sobre el campo y con balón... no termina de ofrecer el rendimiento que se le exige.

“Invertir mucho en Güler”
“Tiene muy buen pie, sabe organizar y a la vez, cuando ya estás en el último tercio, dar el pase decisivo. Arda está creciendo mucho y tenemos que invertir mucho en él. Porque es un jugador especial, diferente. Necesitamos exigirle, pero también entender las diferentes fases que tiene. Apoyarle y empujarle mucho para que siga rindiendo al nivel que está haciendo. Y que todavía puede mejorar, sin duda”, dijo Xabi Alonso en la víspera del Celta. De una noche que terminó siendo una pesadilla.
Pero los números le avalan: Güler es el séptimo de la plantilla en minutos (1.646′), por delante de Bellingham (1.514′) o Huijsen (1.326′); y no especialmente lejos de una figura como Vinicius (1.940′). Oportunidades, ha tenido. Y las seguirá teniendo, porque el calendario obliga a rotaciones. Pero es innegable que ha perdido peso. Que no ha terminado de convencer, en estos primeros meses, como para darle el timón del Real Madrid. Ha llegado la Supercopa, el primer título de la temporada y el elegido ha sido otro: Camavinga. A día de hoy, el primero en ese Juego de Tronos por el solio junto a Tchouameni y Bellingham. El sorpasso es una realidad.
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