El secreto detrás de Satriano
El golazo que marcó al Real Madrid es sólo la punta de un iceberg que empieza desde la nutrición.

El fútbol moderno ya no se entiende sin la ciencia de la nutrición, y el caso del delantero uruguayo es el ejemplo perfecto de cómo llevar el cuerpo al máximo nivel. Javier Fernández Ligero, conocido en redes como Nutriligero, lleva años trabajando con Satriano y ha revelado la curiosa, pero tremendamente efectiva, hoja de ruta que ha llevado al jugador azulón a convertirse en la pesadilla de la defensa madridista.
La “pócima” mágica: del pasillo de bebés al terreno de juego
Uno de los secretos mejor guardados —y más llamativos— de la preparación física de Satriano es su comida previa a los partidos. Lejos de los tradicionales platos de pasta, el jugador recurre a lo que su nutricionista bautiza como su “pócima”: una mezcla de proteína en polvo con crema de arroz para lactantes.
Tal y como ilustran las pautas del experto, utilizan específicamente productos como la crema de arroz Hero Solo (destinada a bebés a partir de 4 meses). “La primera vez que le mandé ir a por la papilla le tuve que explicar que se encuentra en la sección de niños pequeños de los supermercados por su fácil asimilación”, confiesa Ligero. Esta combinación proporciona al delantero una energía de rápida absorción y altísima explosividad, permitiéndole ser ágil y rápido sin sentir pesadez estomacal.
Ayuno intermitente y almidón resistente: la rutina diaria
Pero el éxito ante el Real Madrid no es fruto de un solo día. El plan nutricional del charrúa se ajusta constantemente mediante analíticas de sangre. Desde las pasadas Navidades, el nutricionista ha introducido el ayuno intermitente en la rutina del jugador, una estrategia que, como recuerda Ligero, también siguen otros futbolistas de élite como Ferran Torres o Pedri.
Además, la dieta de Satriano limita severamente el gluten y restringe las cargas de hidratos de carbono casi exclusivamente a la patata y el boniato. El truco no está solo en el alimento, sino en su preparación: se cocinan y se guardan en la nevera la noche previa a su consumo. Este proceso, que genera almidón resistente, cuida la salud digestiva del jugador y optimiza la recarga de sus reservas musculares.
Mentalidad de hierro: la anécdota del WhatsApp
Toda esta planificación científica no serviría de nada sin la disciplina y el hambre del jugador. Una anécdota de los días previos al choque contra el Real Madrid ilustra a la perfección el nivel de implicación de Satriano.
Normalmente, Fernández Ligero le envía a sus jugadores la estructura de comidas y suplementación desde la cena del día anterior al partido. Sin embargo, para este encuentro, la ansiedad competitiva del delantero se adelantó al protocolo. A las 15:15 horas del sábado, a falta de más de 48 horas para el pitido inicial, Satriano le escribió un mensaje de WhatsApp a su nutricionista: “Luego cuando puedas mándame el plan que se viene un lindo partido así no me falta nada”.
“Me confundió un poco porque venimos años trabajando así”, bromea Ligero, “le dije: ‘Martín, pero si es sábado y jugáis el lunes’. A lo que él me respondió que tenía muchísimas ganas”.
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El resultado de esa mezcla de profesionalidad, papilla infantil y motivación desbordante quedó plasmado en el marcador del estadio: Real Madrid 0 -1 Getafe , minuto 39, gol de Satriano. Una prueba irrefutable de que, en el fútbol de hoy, los partidos se empiezan a ganar en la cocina.
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