Getafe

El mercado de invierno ‘resucita’ al Getafe

Las sensaciones y cifras han mejorado mucho desde que los nuevos fichajes han entrado en dinámica.

Presentación de Sebastián Boselli, Zaid Romero, Martín Satriano y Luis Vázquez como nuevos jugadores del Getafe.
Getafe CF
Álvaro Ramos
Redactor de Fútbol
Nació en Madrid en el año 2000. Desde pequeño, pegado al teletexto para estar siempre informado con lo que ocurría en LaLiga y concretamente, en su Getafe. Estudió periodismo en la URJC y pasó por El Chiringuito o Movistar Plus antes de llegar al Diario AS con sólo 23 años. Enamorado del fútbol, de los viajes y de los estadios.
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El fútbol es, por encima de todo, un estado de ánimo, y el Getafe CF parece haber encontrado el suyo en el mercado de invierno. Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que el equipo de José Bordalás caminaba por el alambre: derrotas consecutivas, una alarmante falta de pegada y una fragilidad defensiva impropia de la identidad del técnico alicantino. Sin embargo, la apertura de la ventana de fichajes ha actuado como un bálsamo milagroso. Desde que el grueso de las incorporaciones pudo inscribirse y saltar al césped, el Getafe no conoce la derrota y, lo que es más importante, ha recuperado su esencia competitiva.

La confirmación oficial de esta mejoría llegó este domingo en Vitoria. El Getafe asaltó Mendizorroza con una victoria solvente (0-2) ante el Deportivo Alavés, cimentada en el oportunismo de Luis Vázquez y la jerarquía de un recuperado Mauro Arambarri. Pero este triunfo no es un hecho aislado, sino la culminación de un crecimiento sostenido que comenzó hace tres semanas.

Un debut esperanzador en Montilivi

El punto de inflexión se produjo en Girona. El equipo catalán llegaba a la cita lanzado, tras tres victorias consecutivas y practicando uno de los mejores fútbol de la categoría. Bordalás no lo dudó y lanzó a sus nuevos soldados al ruedo desde el inicio: Zaid Romero, Luis Vázquez y Martín Satriano fueron titulares, mientras que Boselli aguardó su turno para debutar en el tramo final.

La apuesta salió bien. El Getafe se adelantó gracias a un Luis Vázquez que tardó muy poco en demostrar por qué se apostó por él: instinto puro en el área. Solo un infortunio en el minuto 96 privó a los azulones de los tres puntos (1-1), pero el mensaje estaba enviado: el Getafe volvía a ser un equipo rocoso, difícil de batir y con veneno arriba.

La solidez recuperada ante el Celta

La siguiente prueba fue en casa, ante el Celta de Vigo. Aunque el partido terminó en un empate sin goles (0-0) que para el espectador neutral pudo resultar plano, para el cuerpo técnico fue una mina de oro táctica. Bordalás repitió el bloque de fichajes y el equipo concedió apenas nada. La defensa, liderada por un Zaid Romero que parece llevar años jugando en el Coliseum, mostró una solvencia que se había echado de menos en el primer tramo de la temporada. Mantener la portería a cero ante jugadores de la talla de Iago Aspas devolvió la confianza defensiva al grupo.

Mendizorroza: La consagración del bloque

Este domingo, en Mendizorroza, el Getafe recogió los frutos sembrados. Fue un partido “marca de la casa”. Solidez atrás, presión asfixiante y efectividad máxima. Luis Vázquez volvió a ver puerta, consolidándose como la referencia ofensiva que el equipo necesitaba desesperadamente. Pero más allá de los goles, el protagonismo de los nuevos fue total.

Martín Satriano cuajó un partido de un sacrificio inmenso, fijando a los centrales y permitiendo que la segunda línea llegara con peligro. Por su parte, Zaid Romero volvió a ser un muro infranqueable, ganando duelos aéreos y dando una salida de balón limpia. La victoria por 0-2 no solo supone tres puntos de oro, sino la certeza de que el Getafe ha acertado de pleno en sus peticiones de enero.

Las cifras de la resurrección

Los datos respaldan lo que el ojo del aficionado percibe en el campo: el Getafe ha pasado de la vulnerabilidad a la solvencia en tiempo récord. El dato más demoledor es la seguridad defensiva: con la entrada de Zaid Romero en la zaga, el equipo ha encajado apenas un gol en los últimos 270 minutos de competición (y este llegó en un infortunio en el descuento en Montilivi).

Esta mejoría atrás ha permitido maximizar los recursos ofensivos. Con 5 puntos de 9 posibles y dos porterías a cero consecutivas (ante Celta y Alavés), el conjunto de Bordalás ha firmado un balance de imbatibilidad desde que los refuerzos tomaron el mando. La rentabilidad es total: el Getafe vuelve a ser ese equipo “incómodo” que penaliza cada error rival y no concede nada en área propia.

Lo que está por venir: El factor Birmancevic

Y lo mejor podría estar aún por llegar. A la excelente adaptación de Vázquez, Zaid y Satriano, se suma la expectación por ver a Veljko Birmancevic. El extremo serbio, que todavía no ha debutado, es la pieza que falta para dotar al equipo de desborde y velocidad en banda. Su llegada ha generado una gran ilusión en la grada, que ve en él al complemento ideal para alimentar de balones a los delanteros que ya han empezado a rendir.

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En definitiva, el Getafe ha pasado de las dudas a la certeza en apenas un mes. Los fichajes han aportado el físico, la frescura y el gol que el esquema de Bordalás requería. Con la moral por las nubes y una plantilla más equilibrada, el conjunto azulón se prepara para afrontar el tramo decisivo de la temporada con la seguridad de que, ahora sí, tiene las herramientas necesarias para competir contra cualquiera. El invierno en Getafe no ha traído frío, sino una primavera anticipada de buenos resultados.

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