El mercado de enero, última bala de Gourlay
Indignación en el valencianismo: el Valencia cae al descenso pero Corberán no peligra. El director general de fútbol tiene un mes para afinar con los posibles fichajes.


Ridículo, debacle, crisis... se agotan los calificativos en los rotativos valencianos ante la situación deportiva del Valencia. Los malos resultados se acumulan. El 4-1 ante el Celta han devuelto los truenos a Mestalla tras la ‘paz’ navideña. 16 puntos a falta de un partido para finalizar la primera vuelta son números de descenso a Segunda. De hecho, ahí es donde está tras la victoria de ayer del Girona ante el Mallorca (1-2). Y lo peor de todo es que no es un hecho coyuntural. Son ya varias las temporadas en las que el Valencia coquetea con la pérdida de la categoría.
El recibimiento en el aeropuerto a los futbolistas, en la noche del sábado, al grito de “¡Mercenarios!” y “¡Esa camiseta no la merecéis!” todavía retumban en el seno del club blanquinegro. La censurable imagen de la luna del autobús rota constituye una clara metáfora de lo que es el equipo, y el club, en estos momentos.
Y encima la estructura diseñada por Peter Lim desde Singapur todavía complica más una posible solución. Con Carlos Corberán erigido en mánager general del equipo, se antoja muy difícil un cambio en el banquillo. Además, hace un año se hizo una gran inversión para pagar su cláusula al WBA inglés, con lo que ahora mismo no se plantea una destitución del entrenador pese al cántico de “¡Corberán dimisión!” que atronó a su llegada a Manises.
Así las cosas, con Corona fuera hace semanas, Ron Gourlay, el director general de fútbol fichado hace unos meses, está solo ante el peligro. De su capacidad para reforzar el equipo en este mes dependerá que las aguas vuelvan a su cauce o no. Para ello necesitará dinero. La primera oferta a la Real por Sadiq ha sido irrisoria por lo que o convence a Lim para que se rasque el bolsillo o el futuro se antoja negro. Es su última bala.
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Además, la lesión de Julen Agirrezabala podría alargarse semanas por lo que la más que probable salida de Dimitrievski podría paralizarse. El macedonio, con un pie fuera, podría ser ahora mismo clave para la resurrección che.
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