El infierno de Odriozola: la historia de un calvario personal hasta la redención en Montjuïc
El donostiarra ha vivido unos años muy complicados en lo deportivo entre lesiones y falta de oportunidades, que le han impedido disfrutar del fútbol.

El gol anotado por Álvaro Odriozola este domingo en Montjuic, a pesar de la derrota (2-1) de la Real Sociedad, representó mucho más que un tanto en el marcador: fue el clímax de una catarsis personal que puso fin a un largo y doloroso periodo que el propio jugador calificó como “un infierno”. Sus emotivas palabras ante la televisión tras el encuentro mostraron una liberación ante un calvario de lesiones y ostracismo que se ha prolongado durante años.
El ‘viaje’ de Odriozola ha sido una montaña rusa desde que en el verano de 2018, tras el Mundial de Rusia, el Real Madrid lo fichara por 30 millones de euros más variables, reconociendo en él a una de las mayores promesas surgidas de Zubieta. Para el lateral, fue un sueño hecho realidad: “Elegí al Real Madrid por ser el más grande del mundo y de la historia, es como cuando de pequeño tu padre te dice que si quieres es ir a Disney, es imposible decirle que no”, expresó en su presentación, aspirando a “crecer como jugador y persona, y aspirar a todo”.
Sin embargo, las cosas no tardaron en complicarse. En su primer curso (2018-19), aunque jugó 22 partidos, nunca pudo asentarse como alternativa sólida a Carvajal. Su cesión al Bayern de Múnich en el invierno de la 19-20 apenas le dio minutos (179 repartidos en cinco apariciones), y a su regreso, se encontró con que Lucas Vázquez le había ganado la partida como primer recambio en el lateral. La situación mejoró temporalmente en la Fiorentina (21-22), donde recuperó sensaciones disputando 27 partidos, pero ni siquiera ese buen nivel le sirvió para asentarse a su vuelta al Bernabéu. En la temporada 2022-23, se convirtió en el único jugador de la plantilla blanca sin disputar un solo minuto antes del mercado de invierno, una situación que evidenciaba su nula presencia en los planes del club.
El regreso a casa y el peso de las lesiones
En septiembre de 2023, Odriozola cerró su etapa en Madrid para regresar a la Real Sociedad a cambio de 1,5 millones de euros, firmando hasta 2029. “Me fui siendo un niño y vuelvo siendo un hombre”, declaró con ilusión, ansioso por ganar títulos con el club de su vida.

Pero fue precisamente en casa donde la situación se hizo más dura. Las lesiones musculares, de rodilla, tobillo y gemelo (con periodos de baja que sumaban más de 70 días en algunas temporadas) continuaron lastrando su continuidad. Solo pudo participar en 15 encuentros (720 minutos) en su primera temporada (2023-24) y 8 partidos (421 minutos) en la 2024-25.
Este verano, la situación alcanzó un punto crítico. Ambas partas, jugador y club, sabían de la necesidad de resolver su situación, y la Real le dejó incluso sin dorsal provisional y buscándole una salida. Había cuatro jugadores para una misma demarcación: Aramburu, Rupérez, Traoré y el donostiarra. Tras el traspaso de Traoré y la lesión de Iñaki Rupérez, Odriozola se convirtió en el suplente del venezolano junto con la opción de emplear también a Aritz Elustondo en el puesto si lo requería el partido, como ocurrió contra el Real Madrid en la jornada 4.
La liberación de Montjuïc
El partido de este pasado domingo ante el FC Barcelona le deparó una sorpresa: la baja de última hora de Aramburu y la ausencia de otros laterales disponibles le abrieron las puertas de la titularidad y de sus primeros minutos oficiales en la temporada 25-26. Y Odriozola respondió con un gran partido y el gol realista.
No sé cuánto tiempo más voy a estar en el club de mi vida. Mi sueño es que mis hijas me vean correr en Anoeta".
Álvaro Odriozola
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Tras el encuentro, el donostiarra se abrió totalmente en canal ante la televisión: “Vengo de una etapa muy dura, no le quito ninguna letra, lo he pasado muy mal porque no he podido ayudar al equipo de mi vida. No he podido defender el escudo que llevo aquí en el pecho todo lo que hubiera querido y como hubiera querido... mi cuerpo últimamente o en esta temporada, en este último año, no me ha respondido”, afirmó. El lateral reconoció un punto de inflexión hace un mes, cuando sintió que había “estado en el infierno” por la frustración de las lesiones, y se emocionó al recordar a su familia: “No sé cuánto tiempo más voy a estar en el club de mi vida. Mi sueño es que mis hijas me vean correr en Anoeta. Ha habido un momento en el que pensaba que no me iban a ver, y el gol es una recompensa a ese trabajo, y en cada segundo dejaré todo lo que tengo". Las declaraciones de Odriozola, cargadas de emoción, reflejaron la sensación de un jugador que, con su actuación y su gol, había conseguido una liberación mental y emocional, cerrando una etapa complicada de su carrera para, por fin, encontrar un poco de redención en el campo.
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