El Getafe, al ritmo de su mejor historia
El conjunto azulón suma 12 victorias, su segundo mejor registro a estas alturas en Primera División.


El Coliseum se frota los ojos, pero lo que ve sobre el césped no es un espejismo; es historia viva del club. La reciente y autoritaria victoria por 2-0 ante el Athletic Club, al que el equipo azulón dejó sin realizar un solo tiro a puerta, ha destapado el tarro de las esencias matemáticas. Este Getafe de José Bordalás no solo compite, sino que está firmando una temporada que mira de tú a tú a los años más dorados de la entidad del sur de Madrid.
Con el triunfo ante los bilbaínos, el Getafe ha alcanzado la friolera de 12 victorias en LaLiga. Para entender la magnitud de esta cifra, basta con revisar la hemeroteca: es la segunda mejor marca del club a estas alturas de campeonato, igualando exactamente los números de la mágica temporada 19/20. En aquel año, con esas mismas 12 victorias, el equipo peleaba de lleno en puestos de Liga de Campeones. Hoy, la historia rima: el equipo marcha 8º, consolidado en plazas de Europa League y a solo cuatro codiciados puntos de la zona Champions.
En la mesa de los transatlánticos
La campaña está siendo histórica mires por donde la mires. Los azulones se han convertido ya en el quinto equipo con más victorias de toda la Primera División. Pero si la temporada en términos generales es brillante, la segunda vuelta está rozando la perfección.
Desde el ecuador del torneo, el Getafe es el tercer mejor equipo de LaLiga, una clasificación honorífica en la que solo tiene por delante a dos colosos de la competición: Real Madrid y Barcelona. El secreto para sentarse en esta mesa VIP es un sistema defensivo de acero. El bloque azulón es el menos goleado de toda la segunda vuelta, una solidez inquebrantable que ha cimentado una racha de “matagigantes”, despachando de forma consecutiva a rivales de la talla del propio Real Madrid, Villarreal, Betis y Athletic.
Un milagro forjado en el barro
El mérito de la pizarra de Bordalás adquiere tintes épicos si se analiza el contexto institucional. El técnico alicantino tiene a la plantilla codeándose con la aristocracia tras una inversión veraniega de apenas 7,8 millones de euros y después de que el mercado le arrebatara a sus dos principales baluartes en la retaguardia: Alderete y Uche.
La falta de un gran presupuesto se ha suplido con un compromiso innegociable. El esfuerzo colectivo es la bandera de un grupo tremendamente unido donde todos atacan y todos defienden. La pegada arriba está garantizada con el buen momento de figuras como Luis Vázquez y Martín Satriano, goleadores ante el Athletic en un choque que, además, sirvió para que la plantilla demostrara su lado más humano al dedicar el triunfo a Jesús Mentía, miembro del club que atraviesa un duro momento personal.
El nivel de exigencia en el día a día es la verdadera clave de esta dinámica. La presión constante y la cultura del esfuerzo que impone el cuerpo técnico mantienen al equipo en alerta máxima, evitando que la comodidad de tener un amplísimo colchón de 12 puntos sobre el descenso genere la más mínima relajación.
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Aunque en Getafe ya no asusta la palabra “ambición”, en el vestuario la filosofía del “partido a partido” es una auténtica religión. La resaca de las victorias dura apenas 24 horas y, tras doblegar a los leones, la maquinaria ya está enfocada en el próximo reto frente al Levante. Un equipo sin estrellas rutilantes, pero que a base de sudor, kilómetros y fe, está empeñado en repetir su propia historia y volver a pasear su escudo por el viejo continente.
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