El Espanyol se acerca al abismo
El equipo suma cinco derrotas en los últimos seis partidos y la próxima semana visita al Barça

En el Espanyol han empezado a sonar las alarmas. Todavía no es una situación crítica, todavía no es una urgencia, pero las señales de que las cosas no van bien se empiezan a acumular y el equipo ha tomado un derrotero peligroso. La derrota ante el Sevilla deja al equipo tocado, a Manolo González también (como se pudo apreciar en la rueda de prensa posterior al partido) y a la afición muy enfadada. Por primera vez esta temporada el equipo fue despedido con pitos, dirigidos más hacia el palco que hacia el césped, pero con pitos. Y lo peor es que el futuro a corto plazo no pinta bien.
El Espanyol suma cinco derrotas en seis partidos, siendo la única salvedad la victoria ante el Mallorca. Pero de entre estas cinco derrotas hay un antes y un después precisamente de la victoria contra los baleares. Antes cayeron contra Real Madrid, Villarreal y Betis, tres encuentros en los que el equipo dio la cara pese a la derrota. Las sensaciones no fueron las mejores, pero el equipo compitió. Tras el partido del Mallorca las cosas han cambiado notablemente. El Athletic Club barrió a los blanquiazules mientras que ante el Sevilla, pese al buen arranque del equipo, todo se diluyó tras los dos goles de Lukebakio. La sensación que quedó en muchos fue de impotencia, de que el equipo no da para más, de que salvo un milagro no pueden ganar a un rival de la entidad del Sevilla. Un Sevilla que ni mucho menos es el de anteriores temporadas.
La desgracia espanyolista, por lo menos, ha tenido este sábado un respiro: el equipo no acabará la jornada en zona de descenso ya que el Valladolid ha perdido. Pero sí que, en función de diversos resultados, puede ver menguado su margen con las últimas tres plazas a solo un punto. Es pronto en la competición y evidentemente queda mucho, pero la clasificación empuja al Espanyol hacia abajo por méritos propios.
Y lo que viene es terrorífico desde la óptica perica. Entre semana hay un partido de Copa en Riazor contra el San Tirso, pero es que el domingo por la tarde visitarán el que un día fue su estadio para enfrentarse a un Barça. Un Barça que va como un tiro, que no ha cedido ni un punto en casa y con el que ganar e incluso empatar sería prácticamente un milagro. En caso de no hacerlo acumularía el equipo la sexta derrota en siete partidos, esperando a un rival absolutamente directo como es el Valencia con la visita a Montilivi en el horizonte.
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Por el momento, ni en público ni en privado, nadie duda de Manolo González. Pero es evidente que este nivel de puntos, este nivel de derrotas, es insostenible para cualquier entrenador. Es por eso que se jugará el puesto ante Valencia y Girona, salvo que ocurra un milagro en Montjuic, que no sería el primero que ven los pericos en la montaña mágica. Otra mala noticia para el Espanyol en su conjunto, que no es capaz de armar un proyecto deportivo más o menos sólido que sortee los malos resultados en liga.
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