El Espanyol padece amnesia transitoria
En su quinto partido seguido sin ganar, acentuó el Espanyol defectos que eran sus grandes virtudes: balón parado, segundas jugadas, fallos groseros... Pero Manolo siempre se levantó.


“Se ha hablado mucho de Europa, tanto nosotros como fuera, y al final nos han dado una buena hostia”, lamentaba Roberto Fernández, autor de un gol tan inútil como el que había anotado en la primera vuelta en Mendizorroza, tras caer este pasado viernes en el RCDE Stadium frente al Alavés (1-2). En similar tono, y lenguaje aún más llano, se había expresado minutos antes Manolo González. Más allá de sumar un solo punto de 15 posibles en un enero ‘horribilis’, que venía precedido de cinco victorias consecutivas, lo desazonador del Espanyol es que parece estar desaprendiendo.
Tras unas semanas de derrotas en el alambre, que podían haberse decantado favorablemente, con disputas arbitrales, contra el Alavés y para colmo en casa, se acentuaron defectos que hasta no hace tanto conformaban algunas de las principales virtudes del bloque perico, y que ya se habían dejado entrever en anteriores tropiezos del mes, como los errores individuales (claramente, en el 1-2 de Lucas Boyé), el balón parado defensivo mal resuelto (el 1-1 de Antonio Blanco y un tiro de Ander Guevara al palo) o la incapacidad de evitar las segundas jugadas.
Todo ello provoca que se vulneren algunos de los principios básicos que el entrenador había inculcado al grupo desde que empezó la pretemporada: la competitividad máxima en todo momento (acaso por ello señala públicamente a jugadores como Omar El Hilali), sentirse obligado a ganar, evitar remontadas en contra y tratar de mantener la portería a cero. Siete se consiguieron en las 17 primeras jornadas, ninguna en las cinco últimas.
“Ser el equipo de antes”
La contundencia en las áreas se traslada también a la rival, si bien frente a Valencia y Alavés sí ha recuperado el Espanyol algo de pólvora, con tres goles que a la postre no han valido para sumar ni un solo punto. “Debemos volver a ser el equipo de antes, el que lucha, al que es muy difícil hacerle un gol, como en la primera vuelta”, reivindica Roberto, quien el viernes rompió precisamente dos meses de sequía en goles de jugada, desde el 24 de noviembre ante el Sevilla.

Aquel día justamente comenzó la racha de cinco triunfos consecutivos que llevaron al conjunto perico a una feliz Navidad, con 33 puntos y una quinta plaza en la Liga inalcanzable, de la que otras cinco jornadas después, cuatro derrotas y un empate, puede descabalgarse. Lo sabrá este domingo, con la disputa del Betis-Valencia y del Getafe-Celta.
Se puede ir a Europa incluso con tres puntos de 33
Entretanto, si algo ha demostrado el Espanyol de Manolo es que sabe levantarse. Lo hizo con el ascenso, con la permanencia, después de los traspiés coperos. Y a buen seguro que lo hará ahora, a pesar de que el calendario que viene no es el más benigno, con la visita al Villarreal asomando la próxima jornada.
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Al fin y al cabo, la última vez que los blanquiazules se clasificaron para Europa, en 2019 con Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’ en el banquillo, fueron capaces de sobreponerse de un precipicio mucho mayor: tres puntos en 11 jornadas.
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