El contador de rojas se dispara en tres semanas
La Real Sociedad encadena tres expulsiones consecutivas tras completar una vuelta entera sin recibir ninguna. La de Brais, incomprensible.


La Real Sociedad ha pasado de no ver una sola cartulina roja en toda la primera vuelta a sufrir un castigo constante en este inicio de año. El equipo guipuzcoano llegó a la jornada 19 con el casillero de expulsiones a cero, pero desde entonces ha encadenado tres jornadas seguidas quedándose con diez hombres sobre el césped. Primero fue Carlos Soler ante el Barcelona y después Caleta-Car frente al Celta. En ambos casos las expulsiones pueden considerarse justas. En ambos casos, los txuri-urdin lograron sacar los partidos adelante con victoria. Sin embargo, lo ocurrido con Brais Méndez en el minuto 83 del derbi vasco contra el Athletic en San Mamés ha desatado una indignación total por ser una decisión incomprensible que nadie alcanza a explicar.
La jugada que marcó el derbi nació de un forcejeo entre Aitor Paredes y Brais Méndez. El defensa del Athletic, sin balón de por medio, empujó al centrocampista gallego, quien levantó el brazo para intentar zafarse de la marca y quitarse de encima al rival. Con el ábitro de espaldas a la jugada y pasados un par de segundos de la acción, Paredes se tiró al suelo fingiendo que le había dado un manotazo. Para sorpresa de todos, el colegiado Cuadra Fernández mostró la roja directa y, lo que es más grave, el VAR no intervino para corregir una acción que en las repeticiones se ve claramente como un lance de juego magnificado por el defensor. Esta decisión destrozó el trabajo de una Real que tenía el partido totalmente encarrilado con el 0-1, pero que en inferioridad no pudo aguantar el empuje local y acabó cediendo el empate en el minuto 88 (1-1).
Brais Méndez vs Aitor Paredes 👀
— DAZN España (@DAZN_ES) February 1, 2026
El momento en el que la Real Sociedad vio la tarjeta roja directa y se quedó con uno menos 📺#LALIGAenDAZN ⚽ pic.twitter.com/JsiegRrSST
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Pellegrino Matarazzo, que hasta ahora siempre había mantenido una línea de máxima discreción y respeto hacia los árbitros, no aguantó más y estalló tras el pitido final. El técnico realista fue muy contundente al valorar lo sucedido en Bilbao: “Nadie me ha explicado en cuanto a lo que es la revisión. Desde el banquillo ha sido todo muy rápido, y no se hizo el visionado. Desde luego no es tarjeta roja, y lo he visto luego y me queda bastante claro que no lo fue”, afirmó. Con estas declaraciones, el técnico estadounidense dejó de morderse la lengua al sentir que la falta de criterio arbitral y el silencio del VAR perjudicaron directamente el esfuerzo de sus jugadores.
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