El Bernabéu vuelve a pitar
Fuerte reprimenda a los jugadores, al salir a calentar. En los onces se personificaron: Valverde, Huijsen, Bellingham y Vinicius. Y en un escalón por debajo, Camavinga y Mastantuono

Segunda pitada de la temporada. Un tenue déjà vu del Levante, 15 días después. Ya es un hecho. Concentrado, en su mayoría, en el calentamiento. Pero el Bernabéu está caliente. Los ánimos se habían templado tras las victorias ante Mónaco y Villarreal... pero Lisboa ha devuelto a la casilla inicial. A la salida de los futbolistas a ejercitarse, pitada. Tanto a los porteros −algo menor−, como a los jugadores. Hubo silbidos en los onces, aunque más personificados: Valverde, Huijsen −probablemente el que más, durante toda la tarde−, Bellingham y Vinicius. Y menores que ante el Levante. Aunque existentes. Y difíciles de cuantificar con exactitud, bajo una megafonía atronadora. Pero el Bernabéu ha vuelto a pitar.
Una de las primeras imágenes curiosas ha estado en Mbappé. Iban sólo unos pocos segundos de calentamiento. El Bernabéu empezaba a menguar su pitada y bajo esa atmósfera, comenzó a aplaudir. Un gesto que buscaba contagiar a la grada. Pero no funcionó. Porque en ese instante, justo cuando los pitidos empezaban a bajar... subieron para silbarle. No convenció. La grada está templada. Es innegable.

Las alineaciones...
Al retirarse los futbolistas, nueva pitada. Y entonces, llegó el momento de las alineaciones. Cuando la protesta de personificó: Valverde, Huijsen, Bellingham y Vinicius, los más silbados. Con una notable diferencia. También Camavinga y Mastantuono, aunque un escalón por debajo. Y hubo unos pocos para Arbeloa, pero muy tímidos. El resto de futbolistas, al menos durante los onces, quedaron absueltos.
Tras el himno
Fue entonces cuando comenzó a retumbar el himno. Bajo una megafonía a todo trapo, percibir los posibles pitos fue un imposible. Pero entonces... terminó el himno. Y justo en ese momento, el Bernabéu entendió que era su momento y comenzó a silbar con fuerza. También en los segundos previos a que comenzase a rodar el balón. Lo hizo. Y el ambiente, para más inri, creció.

...y en el partido
Porque el Madrid salió impreciso. Jugando mal. Débil en los duelos y sin gobernar al Rayo Vallecano. Un escenario que ejerció de chispa al incendio. Ante los ataques rivales, silbada. Y cuando recibían los futbolistas ‘señalados’, pitada. Constante, incesante. Con un volumen menor que el día ante el Levante, pero existente. Apaciguados tras el golazo de Vinicius, pero aún livianamente latentes. Ante pérdidas incomprensibles o ataques franjirrojos, hubo silbidos. Durante casi todo el partido. En una segunda pitada, tras la del Levante. Que ha tenido lugar 15 días después de aquello. Fue más tenue, pero fue.
Noticias relacionadas
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp.
¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí





Rellene su nombre y apellidos para comentar