El Barcelona está haciendo inventario de los desperfectos en la zona del Eintracht
La afición del conjunto alemán vandalizó su espacio en el estadio. Las medidas del club azulgrana para evitar una invasión funcionaron.


El Eintracht de Frankfurt es un equipo desagradable al que enfrentarse sobre el césped pero todavía lo es más tener que aguantar a los aficionados que desplaza. El paso de los seguidores alemanes por Barcelona se ha hecho notar en el Spotify Camp Nou y no precisamente para bien. En esta ocasión no fueron 30.000 como en 2022, pero los 2.400 que accedieron al estadio azulgrana gracias a la obligatoriedad por el cupo que la UEFA reserva para las aficiones rivales, se comportaron como auténticos salvajes.
El Barcelona está haciendo inventario de los desperfectos ocasionados en la zona delimitada para la afición del Eintracht. Para empezar, reventaron la mampara que los separaba de la afición local, arrancaron y rompieron sillas, que deberán ser reemplazadas, y también vandalizaron los lavabos privados de su zona. Orinaron fuera de los retretes adrede y los dejaron llenos de pegatinas. Además, encendieron siete bengalas y arrojaron vasos llenos de cerveza y orina a los socios del Barcelona de las gradas inferiores.
Los servicios de seguridad también tuvieron que hacer algún desalojo de algún seguidor del Eintracht que logró superar las medidas de seguridad y se infiltró en la zona barcelonista. Los detectaron rápido porque lejos de ser discretos, algunos de ellos tuvieron un comportamiento deplorable pese a estar rodeados de gente del Barcelona.
Pese a todo, en el club azulgrana están satisfechos con las medidas que pusieron en marcha para evitar que se repitiera la imagen de 2022. No hubo invasión y los infiltrados en zona culé fueron muy pocos. La decisión de vender entradas solo para los socios funcionó aunque también es verdad que la asistencia (38.439) fue la más baja en todos los partidos en el Spotify Camp Nou pese a que se podían comprar entradas por 38 euros. Un dato para que el socio también reflexione.
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Precisamente, se da la paradoja que este bajo precio incentivó a algunos socios del Barcelona para hacer negocio con su localidad. Se lograron detectar 500 casos de socios que adquirieron entradas con la intención de hacer reventa. La cifra de entradas que se anularon fue mayor porque se podía comprar más de una entrada. En algunos casos, la detección fue rápida porque las compraron dando un nombre alemán, casualmente.
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