De repente, Rodrygo
Se ha reencontrado desde su ‘clic’ ante el City. En seis partidos, tres tantos y tres asistencias. Cada 75 minutos participa en el gol. Un giro de 180 grados.


Un oasis en el desierto. Esa fue la aparición de Rodrygo en la Supercopa. Impulsado por Valverde, el de Osasco controló para desarmar a Le Normand y definió, para desarmar a Oblak y al Atleti. Para mantener viva esa llama que se prendió contra el City, la suya. Y que no se ha apagado desde entonces. Son cinco titularidades y seis partidos. Son tres tantos y tres asistencias. Cada 75 minutos, en la radiografía del gol. Ahora el runrún rodea a otro. Porque Rodrygo ha volteado su situación. Un giro de 180 grados. Xabi estaba convencido de que necesitaba hacer ‘clic’, de ahí la confianza. Y lo ha hecho.
El tanto fue el lazo del regalo. Al Madrid y a sí mismo, por su 25 cumpleaños. La punta de un iceberg que esconde mucho rendimiento bajo la superficie. Ya en la primera parte pudo ampliar la renta con una jugada de postín a la que le faltó el broche. Regateó a la zaga y, frente a Oblak, estuvo tibio. Pero en la segunda sí mordió. Y así la analizó: “Estaba jugando un poco más abierto y el míster me pidió jugar un poco más por dentro y Fede me encontró. Salgo de cara con el portero y tuve la calma para finalizar bien la jugada”.
Para aderezar una noche donde fue el más afilado del ataque blanco. De los cuatro remates a portería totales, tres fueros suyos (el otro, el misil a 108 km/h de Valverde). Completó tantos regates (tres) como el resto del equipo (Vinicius, Bellingham y Camavinga, uno), fue el atacante más participativo (56 toques de balón) y, junto a Jude, el madridista con más pases con final feliz en el último tercio del campo (11). El reflejo del resurgir.
“Lo normal”
Y ha llegado en banda derecha. Esa vértebra del once que ninguno de los aspirantes había hecho todavía suya. Pero sí él. Lo está haciendo. Fruto de la fe. Suya y general. “Estoy bien, con confianza. Tengo la confianza de mis compañeros y ahora también del entrenador que es lo más importante“. Ese ahora es fundamental. “Estoy jugando más, saliendo de titular, teniendo más minutos. Y creo que es lo normal, que vuelvan los goles, las asistencias”.
De solo haber sido cuatro veces titular en los primeros 20 partidos, a serlo cinco en los últimos seis. De disputar 482 minutos en los primeros 20 partidos, a 452′ en los últimos seis. De 24 minutos por noche, a 75′. De no marcar (estuvo 1,413′ sin hacerlo), a participar en un tanto cada 75′. Ya no hay sequía, solo goles. Del Rodrygo revulsivo al Rodrygo capital.
Pendiente del físico
Y las horas previas a la final las pasará con precaución, como un buen porcentaje de un Madrid entre algodones. Pero él salió tocado de la batalla ante el Atleti. Salió con molestias del campo y con un vendaje del Alinma Stadium. Porque tiene problemas en los isquios. Es duda y todo dependerá del último entrenamiento. El diagnóstico final será el de los galenos blancos. Si el de Osasco tiene la opción de jugar, forzará. Xabi toca madera. Porque ha recuperado a Rodrygo. Y le necesita.
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