Espanyol

De fortaleza a castillo de naipes

El Espanyol recibe los mismos chuts a puerta, pero si en 2025 se traducían en gol el 23%, desde enero se elevan al 51%. El colmo fue el Villarreal, que con tres disparos metió cuatro.

De fortaleza a castillo de naipes
Andreu Esteban
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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De la noche a la mañana, en el lapso que transcurrió entre la remontada en La Catedral (1-2) justo antes de la Navidad y el derbi frente al Barcelona (0-2) del 3 de enero y todo lo que ha sucedido desde entonces, la principal virtud del Espanyol se ha convertido en su gran defecto. Se trata de su solidez, sobre la que había construido una enorme racha de cinco victorias seguidas y que ahora le está costando un punto de 18 posibles en lo que va de 2026.

“El otro día las situaciones de gol del Alavés son regalos nuestros. Hoy el rival tiene mucho talento, pero los cuatro goles son evitables”, lamentaba el propio Manolo González este lunes, tras un doloroso 4-1 en La Cerámica, en manos del Villarreal. Una sensación que compartían los jugadores. Como el capitán, Leandro Cabrera: “La blandura defensiva general se paga cara”, sentenciaba. Y lo remarcaba un perico de piel, caso de Pol Lozano: “Tenemos que volver a ser un equipo fuerte defensivamente”.

Mientras esa catarsis se produce, con la vista puesta en la visita del Celta al RCDE Stadium, este próximo sábado, los números dan la razón al entrenador y sus futbolistas. El Espanyol ha recibido en esta infausta racha de seis jornadas sin ganar el mismo promedio de remates a puerta, algo más de cuatro por partido, y sin embargo el número de goles recibidos se ha duplicado. Y más que eso.

Más de dos goles recibidos por encuentro

A un tanto en contra por partido, 17, marchaba el Espanyol al cierre de 2025, en que los rivales le habían disparado entre los tres palos 72 veces a Marko Dmitrovic. Es decir, habían convertido un 23,6 por ciento de los disparos. Desde que comenzó el año, sin embargo, de 27 remates recibidos, 14 se han traducido en gol: un insostenible 51,8 por ciento van dentro. Más de dos por encuentro.

De fortaleza a castillo de naipes
Omar El Hilali, cabizbajo al final del partido ante el Villarreal.Andreu Esteban

Para rizar el rizo, el propio Villarreal se encargó el lunes de sublimar esta estadística tan negativa, ya que para anotar las cuatro dianas con las que fustigó al Espanyol no tuvo siquiera necesidad de rematar en cuatro ocasiones a puerta. Fueron tres. Lo que significa que entraron todos sus tiros y, además, el que se anotó José Salinas en propia meta.

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Los pericos cerraron 2025 con solo un gol recibido en las cuatro últimas jornadas del año. Entre ellas, la visita a un Celta al que cerraron la muralla pese a que remató cuatro veces entre los palos de Dmitrovic. El reto es acercarse el sábado a aquello que fue no hace tanto el Espanyol para dejar de mostrarse como un castillo de naipes.

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