“Cruyff me ponía el café por las mañanas...”
Lluís Carreras, embajador de La Masia en el homenaje a Cruyff en 1999, habla para AS del mito en el décimo aniversario de su muerte: “Su legado perdura y perdurará…”


Lluís Carreras (24-9-1972, Sant Pol de Mar) fue el futbolista escogido por Johan Cruyff como representante de La Masia en el partido homenaje que se jugó en 1999. Subió a entrenar por primera vez con la primera plantilla el mismo día que Guardiola.
Está sosteniendo un café con la mano. “El café de Cruyff”, dice. ¿Alguna anécdota que contar?
¿Lo del café con leche? Servirá de estreno. De manera definitiva, yo formé parte de la primera plantilla del Barça en la temporada 1995-96 y soy de Sant Pol de Mar. Hay 50 kilómetros hasta Barcelona y yo que soy de Sant Pol siempre tengo muy en cuenta la hora. (dice la leyenda que en Sant Pol construyeron un reloj de sol y lo techaron para que no se mojase, con lo que no funcionaba nunca…). Llegaba el primero al vestuario y justo me encontraba a Johan sirviéndose un café en uno de esos termos grandes. Así que puedo decir que Johan me servía un café. Como para decirle que no. Me decía: “Lluis, o Carreras, ¿quieres que te sirva in café?”. Y Johan me servía el café…
¿Qué diría de Cruyff que no se ha contado?
A Cruyff lo he disfrutado. Yo no fui un jugador que lo sufriese como otros. Era tremendamente exigente pero, hablándote de mí y aunque yo no era un jugador top, su trato fue excelente. Tuvo mucho respeto, también cuando salió del club. Y, una vez retirado, siendo padre de mi familia y él incluso abuelo, lo disfruté mucho más con su visión del fútbol. La visión del Johan fútbol era la misma que la del Johan familiar. Tenía un muy buen fondo.
¿Cómo fue el primer día con él, con miedo o con ilusión?
Con todo. Fui, además, con Pep (Guardiola). Era nuestro primer día. Y eso te daba la confianza de que íbamos dos. Yo llegué al Barça en 1985. Cruyff, en 1988. Ya se ven cosas en el fútbol base. Iba cogiendo a dos, tres, cuatro jugadores elegidos en el Mini para hacer clases tácticas, técnicas. Y entonces ya ves que nota algo diferente en ti, o en Pep. Nos cambió la parte técnica y mental. Y después de pasar por el alevín, infantil y juvenil porque no había cadete, piensas que más no puedes pedir. Hombre, yo tenía 18 años y entré en un vestuario en el que estaba Alexanco con 36… Había nervios. Ves a Julio Alberto, Carrasco, Bakero, Zubi… Los que yo veía en La Masia entrenar con un bocadillo eran mis compañeros… Estaba muy nervioso, pero tenía una cosa buena. Yo era un jugador persistente, que me olvidaba de lo que pasaba. Y lo disfrutaba.
¿Hablaba de cosas futbolísticas o también personales?
No se limitaba hablar de fútbol. De hecho, recuerdo que estábamos en época de servicio militar y a Pep le recomendó que se hiciera voluntario; porque el hecho de hacerse le permitía seguir viviendo y entrenando en Barcelona. Yo soy un año menor que Pep y a mí me dijo que era mejor hacerme objetor de conciencia. Pues me hice objetor y no hice la mili sino el servicio social. No llegamos a intimar tanto para que me diese más consejos de la vida en general pero oías, escuchabas, y te hacías suyos sus mensajes.
Usted estuvo en mitad de una de las mayores tormentas de la historia del barcelonismo. El día que Cruyff ha sido despedido antes de jugar contra el Celta, sustituye nada menos que a Jordi Cruyff… Ahí empezó la cruenta guerra entre cruyffistas y nuñistas que duró décadas.
Recuerdo que fuimos entrenados por Charly Rexach ese día. No recuerdo bien que sustituyese a Jordi Cruyff. Rexach nos dijo que el partido iba más allá de lo emocional y que debíamos centrarnos porque Johan siempre sería Johan. Pero ya con esa madurez que te pueden dar 24 años, pensé que las cosas no se podían arreglar y que ya no lo veríamos más. Por suerte, luego tuvo aquel merecidísimo homenaje en 1999… El legado de Johan perdura y perdurará más allá de lo que hizo como futbolista y entrenador.
¿Cree que ese final tan abrupto le convirtió en un símbolo de nuevo barcelonismo?
Puede que sí. Su apuesta en la última temporada era llenar la plantilla de gente de fútbol base, y coger tres o cuatro extranjeros que diesen el plus. Fue el primer año de Figo y luego vinieron Popescu, Prosinecki, Kodro, Hagi. Quizá no dieron ese salto como para que Johan aguantase. Sembró, pero no pudo recoger. Con paciencia, hubiera dado títulos y no sólo eso. También el cómo.
Aquel Barça 2.0 quedó a medias, ¿no?
Sí. Porque Johan creía en nosotros. Sentó las bases. Recuerdo que en uno de sus primeros entrenamientos se sentó con De la Cruz, Costas, Olmo, Martínez Vilaseca, Joan Vilà. Y les dio las directrices, porque él cambió el modelo de juego. Muy sencillo de explicar, difícil de ejecutar. Con la diferencia de que él predicaba con el ejemplo. Si decía que el pase se daba allí, es que él lo daba allí para que vieses que se podía hacer. Dentro de esa simpleza, trascendía a los partidos. Interiorizabas lo que te decía.
¿Y esa apuesta venía heredada del Ajax o porque pensaba que los jóvenes podían seguir mejor su idea?
Creo que era heredada, pero que él jugaba mucho con el sentimiento. Sabía que la gente joven de La Masia podía darle mucho y era moldeable; y que luego podía incorporar a los Koeman, Bakero, Laudrup… Y con el tiempo, piensas. ¿Qué sentido tiene que no haya jugadores criados aquí? Hay números. Los jugadores que han llegado a debutar y a asentarse por el primer equipo no han sido fichajes de juvenil o de filial, sino gente que ha llegado en cadetes, infantiles, alevines o en la Escola. Creo que de los últimos 150 jugadores fichados por el Barça Atlètic, sólo Araújo, Gerard Martín y Oleguer han tenido continuidad. Y de 200 del Juvenil, sólo Pedro, Busquets y Puyol llegaron. Pero si te vas al infantil o al alevín… Lamine, Balde, Fermín, Eric… Y de nuestra época Guardiola, Sergi, Chapi, Busquets, Herrera, Pinilla. Diría mil. Por eso Johan aleccionó a todos.
Laporta decía que Flick disfrutaría con este Barça. ¿Está de acuerdo o tiene matices?
Congeniaría por lo movido que son los resultados, pero una de las palabras que más tengo en la cabeza de Johan es control. “Control, control”. Johan era un enfermo de la posición. Y dentro de la posición, el control. Y este Barça no lo tiene. Este Barça es de ida y vuelta. Cruyff prefería un 5-4 a un 1-0.
Entonces no lo controlaba tanto…
(risas). Sí, pero creo que se sentiría identificado con matices. Con el control de juego cuando se gana. Él iba a atacar. En parte sí.
¿Y le daría algún consejo a Flick?
Yo consejos a Flick… Flick habla de la ascendencia de Johan y de la cantera, pero tengo mis dudas de que crea en eso porque no lo tiene interiorizado. Tal vez, el elemento que les uniese sería Laporta. Podría ser, pero creo que (Johan) estaría más cercano a los Pep, Xavi… Gente que haya tratado.
Me tiene que hacer un once ideal de la época de Johan, de 1988 a 1996…
Diría Zubi de portero. Luego, esa defensa de Chapi, Koeman, Guardiola, Sergi es intocable. Acompañando a Pep en el centro, diría a Guillermo Amor, que es el exponente número uno de La Masia. Pondría a Roger, de nuestra época, de interior. Y luego, arriba, Stoichkov, Txiki y Julio Salinas...
Se ha saltado a Laudrup y Romario...
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No he jugado nunca con Romario. Sí con Michael…. Es complicado. Si pongo a Laudrup me cargaría a Julito. Aparte de que los jugadores sean importantes, cuenta la relación. A mí me sorprendió mucho Figo. Para mí, ha sido uno de los mejores jugadores. Pero el hecho de ‘traicionarnos’, por decirlo de alguna manera, aunque sea amigo de Pep y mantengamos relación, hace que prefiera a Stoichkov. Y déjame la duda del falso 9 con Laudrup. en lugar de Salinas…, y Julio, que salía bien de suplente, conmigo en el banquillo (risas).
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