Corberán: ocho partidos para apuntalar un proyecto que se tambalea
El plan a medio y largo plazo de Ron Gourlay pasa irrefutablemente por la figura de Corberán, un técnico señalado por la afición de Mestalla.


“Corberán, dimisión” se ha convertido en la banda sonora de Mestalla cuando los partidos se le complican al Valencia, que viene siendo lo habitual durante la temporada (seis victorias, cinco empates y cuatro derrotas de local), un equipo que habita en una montaña rusa de sensaciones. El cántico contra el entrenador se escuchó de nuevo el domingo tras el segundo gol del Celta de Vigo, como también el día del Real Madrid o el Alavés. Mestalla le ha tomado la matrícula al entrenador, que tiene ocho partidos para apuntalar una credibilidad que se tambalea tras cada traspiés y que hace temblar los cimientos del proyecto de Kiat Lim y Ron Gourlay, que a día de hoy sigue pasando de manera irrefutable por Corberán.
A Corberán se le ve desde el entorno blanquinegro como juez y parte. Se le critica como a cualquiera que decide ser entrenador por los resultados y rendimiento del equipo (35 puntos de 90 posibles, quinto peor puntaje tras 30 jornadas en el Siglo XXI ); si bien, en su caso, hay también un plus por la animadversión que genera todo lo que huele a Peter Lim por Mestalla, una propiedad a la que al técnico de Cheste se le vincula de manera cercana desde que en mayo apareciera en una fotografía en Singapur junto a Kiat Lim, Javier Solís y Ron Gourlay, el día del anuncio del ejecutivo escocés como CEO de Fútbol del Valencia. Desde esa fecha, a Corberán se le atribuye un poder de decisión mayúsculo (en renovaciones, fichajes, ventas... incluso estructura...), aunque el técnico siempre trata de relativizar su papel y negar la mayor.

En el Valencia hay preocupación por ese sambenito que acompaña a Corberán, porque Kiat Lim y Ron Gourlay le consideran pieza clave de su proyecto a medio y largo plazo. De hecho ni el coqueteo durante varias jornadas con los puestos de descenso les hizo dudar de él. La firme apuesta por Corberán la han demostrado el presidente y el CEO del Fútbol con palabras y hechos. Ejemplo, las cuatro incorporaciones desde enero (Sadiq, Unai, Guido y Renzo), que suman un total de 12 desde el pasado verano. En el club, en este sentido, se valora la influencia en positivo que tiene el tándem Gourlay-Corberán para lograr que Lim autorice operaciones que en años anteriores rechazaba. De hecho Lim ha permitido ya cerrar dos fichajes para el verano (De Haas y Dieng) y ha dado luz verde a negociar la renovación de Guido.
El respaldo de Gourlay
Corberán, cabe recordar, fue una de las tres razones por las que Gourlay dijo “sí” a Lim cuando le reclutó el pasado mes de mayo y la propia reestructuración de la dirección deportiva que está llevando a cabo el escocés está pensada para satisfacer las necesidades del técnico de Cheste en la confección de plantilla. “Estoy aquí para mejorar los resultados y no quiero fracasar. Este será mi último club, tengo 62 años y estoy cerca de mi jubilación. Puedo trabajar un par de años más o tres y ceder mi testigo a otro. Hay gente muy preparada en el club”, apostilló Ron Gourlay en la Junta de Accionistas.

Ese periodo de dos o tres años más en el club, que incluye la inauguración del Nou Mestalla, lo quiere caminar Ron Gourlay de la mano de Corberán. De ahí que el plan del escocés (con el OK de Kiat Lim) sea ampliarle un año más a Corberán (tiene contrato hasta 2027). Tal renovación, en mente desde hace meses, la considera Gourlay como un movimiento estratégico de cara al vestuario, reforzando (más si cabe) la figura del entrenador a las puertas de otra ventana de mercado, la tercera de las cuatro que aventuró Gourlay que necesitaría para darle forma definitiva al equipo y de cara al traslado al Nou Mestalla. Pero, cuando restan ocho jornadas para terminar la Liga, la ruptura de Mestalla con su entrenador (el mismo al que se idolatró la temporada anterior) propicia dudas sobre cuándo concretar y anunciar una renovación.
Gourlay, todo sea dicho, ha demostrado que la presión no le cambia el paso. De hecho, a principios de febrero, con el equipo en puestos de descenso, dijo: “La paciencia estará respaldada con hechos y no con palabras, pero creo que es necesario comprender que no es lo mismo paciencia que estabilidad y lo que necesita este club es estabilidad (…) Entiendo la frustración, pero debemos mantenernos en el buen camino. Debemos ser fuertes, yo debo ser fuerte (…) Corberán es el entrenador y tiene contrato (...) Voy a ver la conclusión de este proyecto y la presión no se interpondrá”.
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Tales palabras recuperan su relevancia ahora, aunque el Valencia de Corberán no solo necesita respaldo verbal sino también puntuales en forma de juego y victorias en lo que resta de Liga para recuperar algo del crédito perdido. El Valencia está a 6 puntos del séptimo y también a 6 del descenso. Sus próximos dos partidos, Elche y Mallorca ambos a domicilio. Después, Girona (casa), Atlético (casa), Athletic, Rayo (casa), Real Sociedad y Barcelona (casa), en el partido del adiós a Mestalla hasta la próxima temporada.
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