Cómo el vestuario del Rayo transformó la rabia en el mejor partido del año
Tras dos semanas convulsas, el vestuario demostró que la unidad es el secreto de su éxito. “De ahí sacamos el ascenso, la permanencia...”, explicó Isi.

Las dos últimas semanas no habían sido fáciles para los jugadores del Rayo. El mal estado del terreno de juego del estadio y de la Ciudad Deportiva derivó en un comunicado de la plantilla y el cuerpo técnico, publicado por AFE, y en el aplazamiento del partido contra el Oviedo. Lejos de amainar, la tormenta siguió creciendo. El césped de Vallecas hizo que LaLiga mandase el derbi ante el Atlético hasta Butarque. Sin embargo, entre tanto ruido, el vestuario convirtió la tristeza y la frustración en rabia y ésta en alegría, la de una valiosa victoria frente a los rojiblancos que le saca del descenso.
El secreto fue, una vez más, la unión. “Lo venimos arrastrando desde hace años. El tema del vestuario es intocable. De ahí sacamos el ascenso, la permanencia... A los que llegan les decimos lo importante que es. Hay que aparcar los egos por el colectivo. Se ha visto en todo el equipo, incluso en los que no juegan”, advirtió Isi en DAZN. Se pudo comprobar nada más terminar el partido, cuando todos (absolutamente todos) los futbolistas franjirrojos se abrazaron formando un corro para celebrar juntos el 3-0 a los de Simeone.
Un respiro, un remanso de paz, tras unas semanas difíciles. “Esto tiene muchísimo mérito, después de lo que llevamos. Nunca hemos dejado de creer, sobre todo en nosotros. Estoy contento por volver a ganar, por dejar la portería a cero y por salir del descenso”, confesaba Ratiu, que pide que se les escuche: “Somos un equipo de Primera y necesitamos trabajar en buenas condiciones porque es un beneficio mutuo”. La realidad es complicada, pero el Rayo ha demostrado que la unidad es su mejor arma para derrotar hasta a la estadística. Trece años después, cayó el Atlético.
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Fue un partido brillante de los de Iñigo Pérez (con mención especial a la dupla Ratiu-Ilias), en el que demostraron una gran contundencia en las áreas a diferencia de jornadas anteriores. El Rayo anotó tres goles. Algo que solo había conseguido contra Girona y Levante esta temporada. Y además, logró dejar su portería a cero, como había hecho por última vez el 15 de diciembre ante el Betis. Ambos factores propiciaron que los franjirrojos replicaran aquellas goleadas al Atlético de 1979 (4-1) y 1981 (3-0) y firmaran uno de sus mejores duelos del año.
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