Cazorla, eterno: a sus 41 años sigue siendo el jefe del Oviedo
La irrupción del internacional en la segunda parte ante el Girona dio al equipo la pausa necesaria. No falló ningún pase y recuperó dos balones.


Tiene 41 años pero hay algo que nunca se pierde: la magia. Santi Cazorla ya había acumulado un par de ovaciones del Carlos Tartiere –apareció su imagen en el videomarcador y la gente le profesó una vez más su pasión– cuando fue reclamado por Guillermo Almada para tratar de alterar el guion de un partido que volvía a alejar al Real Oviedo del triunfo. Su impacto en el choque ante el Girona fue inmediato: salió, dio pausa al partido, jugó con criterio e incluso se remangó en defensa.
Ante el Girona, el internacional, doble campeón de Europa, completó una actuación sin fallo: 7 pases, los 7 acertados, 3 de ellos en el último tercio del campo, donde suceden las cosas importantes, como se vio en el gol de Chaira. Además, sumó 2 recuperaciones de balón en un tramo del partido en el que tocaba esforzarse en defensa.
Fue el héroe para una grada que le aclama, pero también para los protagonistas sobre el terreno de juego, que tras el triunfo no dudaron en lanzarse a por él para festejar una victoria cuatro meses después.
Campaña de altibajos
Cazorla ha asumido diversos roles a lo largo de la temporada. Con Paunovic le costó entrar, pero acabó haciéndose un hueco en el equipo antes de que el serbio fuera despedido. Llegó Carrión, con el que ya había coincidido en el Oviedo en su anterior etapa y con el que tenía una gran sintonía futbolística y personal. El catalán le dio galones desde el primer día y Santi fue esencial siempre que estuvo en condiciones de aportar.
El cambio de Carrión por Almada le dejó, sin embargo, en un segundo plano que no había experimentado desde la época de Cervera en el Oviedo, cuando le mantuvo en una pretemporada particular bajo el pretexto de que debía ponerse a tono después de no haber participado en la pretemporada.
Almada le ha alabado en público en varias ocasiones, pero le costaba darle minutos. Ante el Girona, por fin el uruguayo se animó a darle el foco con un trecho importante de choque por delante. Y el capitán respondió. Encendió al Tartiere, primero, y asumió la batuta después.
Ahora, la sensación es que Cazorla volverá a ser importante en los planes del Oviedo. Y una duda planea según se acerca el final de temporada: ¿habrá más capítulos con Santi más allá del 30 de junio? Su deseo siempre ha sido el de alargar al máximo su carrera, aunque la decisión parece depender del estado físico y de las sensaciones en el campo en estos meses que restan de competición.
Halagos en ambos bandos
Por todo ello, resulta natural que los dos estrategas del partido, Almada y Míchel, destacaran el influjo de Cazorla en el choque. “Santi es un crack. Fue el primero en posicionarse y en trabajar. Nos aportó soluciones en el momento en que no las teníamos. Su posicionamiento fue muy bueno y generó confianza en el resto. Es muy inteligente. Seguramente vaya a tener más minutos. Yo no dudaba de él. Contábamos con él y la disposición es espectacular juegue o no juegue. Seguramente me habré equivocado en las decisiones que tomé anteriormente”, reconoció el entrenador de los azules.
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Míchel, por su parte, también le lanzó flores: “Cazorla es un jugador que no ha perdido el talento. Un jugador que lleva tantos años al máximo nivel, cada vez que lo ves te alegras. Nos ha hecho disfrutar mucho. Le he visto bien y me esperaba que jugase. Las piernas ya no le van tan rápido, pero la cabeza sí. Son jugadores que marcan mucho el nivel de profesionalidad y de rendimiento de los equipos”.
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