Getafe

Bordalás cierra el círculo

El entrenador del Getafe, tras ganar al Real Madrid, ya ha vencido a todos los equipos que se ha enfrentado en Primera División.

Bordalás cierra el círculo
Violeta Santos Moura
Álvaro Ramos
Redactor de Fútbol
Nació en Madrid en el año 2000. Desde pequeño, pegado al teletexto para estar siempre informado con lo que ocurría en LaLiga y concretamente, en su Getafe. Estudió periodismo en la URJC y pasó por El Chiringuito o Movistar Plus antes de llegar al Diario AS con sólo 23 años. Enamorado del fútbol, de los viajes y de los estadios.
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El fútbol tiene una extraña y poética forma de saldar sus deudas. Durante años, la estadística pesó sobre los hombros de José Bordalás como una losa inamovible: el Real Madrid era su némesis, el único gigante que se le resistía, la auténtica ‘bestia negra’ a la que nunca, en toda su carrera en la élite, había logrado hincarle el diente. Pero este lunes, bajo el cielo de Chamartín, la historia saltó por los aires. El Getafe asaltó el Santiago Bernabéu con un imponente 0-1, firmando no solo una de las victorias más memorables de la temporada azulona, sino el triunfo que le faltaba a su entrenador para pasarse el juego: Bordalás ya ha ganado a todos los equipos a los que se ha enfrentado en Primera División.

La proeza, sin embargo, no se entiende únicamente desde el frío dato, sino desde el ‘cómo’. Ganar en el Bernabéu siempre exige rozar la perfección, pero hacerlo en las circunstancias en las que se presentaba el Getafe eleva la gesta a la categoría de milagro táctico. El alicantino construyó una victoria de autor sobreponiéndose a un parte de bajas demoledor (Djené, Abqar recién recuperado y Mayoral) y reconfigurando su once con el descaro y la maestría que solo poseen los entrenadores que dominan su oficio.

Un puzzle imposible que encajó a la perfección

Las urgencias obligaron a Bordalás a improvisar, y el resultado fue una obra maestra de la pizarra. Sobre el verde del coliseo madridista, el Getafe formó con hasta cuatro jugadores recién llegados, futbolistas que apenas han tenido tiempo de deshacer las maletas, pero que jugaron con el sacrificio y el automatismo de quien lleva años asimilando el ‘método Bordalás’. La capacidad del técnico para integrar, enchufar y exprimir al máximo a sus piezas quedó patente en cada ayuda, en cada disputa y en cada repliegue.

Para culminar la sorpresa, el técnico apostó por una pareja de ataque inédita, fresca y letal que lleva dando resultados desde que aterrizaron en el Coliseum: Luis Vázquez y Martín Satriano. Fueron la punta de lanza de un equipo rocoso, convirtiéndose en el primer elemento defensivo a la hora de presionar, pero también en un dolor de cabeza constante para los centrales blancos. Fue precisamente el delantero uruguayo, Satriano, quien enmudeció a la grada madridista mandando el balón a la red y grabando su nombre con letras de oro en la historia reciente de la entidad del sur de Madrid.

Luis Milla: el faro en la oscuridad del Bernabéu

Pero si Vázquez y Satriano ponían los colmillos, el cerebro de la operación tenía nombre y apellidos: Luis Milla. El madrileño impartió un clínic de cómo debe jugar un mediocentro en un escenario de máxima exigencia. Fue el organizador absoluto de todo lo que ocurrió sobre el campo. Ante el acoso previsible del Real Madrid, Milla fue el balón de oxígeno, el compás que dictó a qué velocidad se jugaba el partido, sabiendo cuándo acelerar, cuándo dormir el esférico y cómo encontrar los espacios a la espalda de la presión blanca. Una actuación superlativa que coronó el plan maestro ideado desde el banquillo.

La semana del reconocimiento unánime

Tras el pitido final, el abrazo de Bordalás con su cuerpo técnico fue la liberación de quien sabe que acaba de derribar su último muro. A lo largo de toda esta semana, el mundo del fútbol se ha rendido a la evidencia y los elogios han inundado los análisis deportivos. Y lo han hecho con toda la razón del mundo.

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Se ha hablado mucho de sus estilos, de sus batallas contra el Atlético o el Barça, pero el 0-1 en el Bernabéu consagra a Bordalás como uno de los estrategas más brillantes de nuestra Liga. Ha demostrado, una vez más, que no importan las bajas, ni las piezas nuevas, ni el presupuesto del rival que tenga enfrente. Si le das veinticuatro horas y un grupo de futbolistas dispuestos a creer, José Bordalás es capaz de conquistar hasta el último castillo que le quedaba por asaltar. El círculo se ha cerrado. La ‘bestia negra’ ya es historia.

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