Bellingham afila el cuchillo
Tras brillar ante el Bayern, Jude será titular 67 días después. El Girona, su rival favorito: cuatro goles en cuatro partidos. Arbeloa le recibe con los brazos abiertos y le devolverá sus galones.



“En Múnich nos ayudará mucho”, anticipaba Arbeloa. Y también contra el Mallorca. Hoy, Bellingham saldrá de inicio. La ida ante el Bayern fue la última probatura. La última suplencia tras su regreso. Un proceso donde ha primado la paciencia, la cautela, pero que llega a su fin. Por el tono físico del inglés, por sus galones y su importancia, también por su rendimiento.
“Es capaz de quitarse esa presión tan agresiva que hace el Bayern, de conducir y de salir de rivales”, radiografiaba el técnico tras un 1-2 que fue muy poco y supo a menos. Porque el Madrid dejó razones a la esperanza, para ambicionar la remontada. Y una de las más contundentes, el de Stourbridge. Por su aparición y su conexión con el juego, fueron minutos de esperanza. Bellingham vuelve a entrar en escena. Con el Bayern en el horizonte, con el Girona como kilómetro cero (sigue el partido en directo en AS.com).
Regresó ante el Atleti, amplió el contador frente al Mallorca e ilusionó contra el Bayern: 16’, 31’ y 28 minutos, respectivamente. Pero el duelo ante el gigante bávaro fue su día D. Ese que no engaña el algodón. Ágil, inteligente. Todos los duelos aéreos fueron suyos y en los regates que intentó, pleno. Con el balón, un 94% de acierto en pases. Un cóctel que en Valdebebas entienden como definitivo. Para que, 67 días después de aquel pinchazo ante el Rayo, sea titular de nuevo.
Ante su víctima favorita
Por físico, por méritos. Y por historia. Porque el Girona es el rival favorito de Jude. Suma cuatro tantos en cuatro partidos, los mismos que ante Barça y Sevilla, pero con eficacia multiplicada: nueve encuentros frente a los azulgrana, ocho ante los hispalenses. Ante la tropa gironí muestra su mejor versión. Esa que Arbeloa anhela, que no oculta. Nunca lo ha hecho.
“Un brazo para que Jude estuviera sano...”
“Si pudiera dar un brazo para que Jude estuviera sano lo daría. Es uno de los mejores jugadores del mundo”, lanzó en febrero. También reconoció, tras el derbi, una evidencia: “Me tocará encontrarle sitio”. Y ese es el quid, el dónde. También el por quién. En la baja del inglés ha explotado Thiago Pitarch y Güler se asienta. Valverde es el “Juanito del siglo XXI” y la otra pieza de la sala de máquinas es para un ancla (Tchouameni, aunque no estará en el Allianz). Ese es el rompecabezas de Arbeloa. Pero en ese “bendito problema”, Bellingham será inamovible. Hoy y también en Múnich.
Y un abrazo... a la normalidad
Frente al Bayern coqueteó con una versión más generadora. Más centrocampista y menos martillo. Pero, por encima de dicotomías posicionales, mostró colmillo e intención. La intención de abrazar la normalidad después de su temporada interruptus. Primero fue el hombro. Esa operación en diferido que llegó tras el Mundial de Clubes. Cuatro partidos de ausencia, pero el lastre principal fue la pretemporada, nula. Porque en septiembre se quitó la armadura, pero no se liberó. Tardó en hacerlo.
Tuvo destellos. Momentos donde la estadística, no tanto las sensaciones, le dio la mano. Especialmente entre finales de octubre y diciembre. Su exhibición en el Clásico de Liga, cinco de sus seis goles del curso y sus cuatro asistencias. Pero tras ese oasis y un par de meses al trantrán, otro revés le trastabilló. Ante el Rayo, rotura en el semitendinoso de la pierna izquierda. Otros nueve partidos fuera. En total, 13 en el dique seco. Pero Jude ya pisa el césped y también el pasado. Contra el Bayern salió del escondite. Ante el Girona, 67 días después, vuelve a su hábitat. Y afila el cuchillo.
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