Banquillos calientes en Montilivi
Míchel acaba contrato el 30 de junio con el Girona y está en la agenda del Villarreal en caso que Marcelino no renueve. Pasado, presente y ¿futuro?



Es salir al césped del estadio de Montilivi y, mirando a la derecha, se encuentra el banquillo local y, a la izquierda, el visitante. Este lunes (21:00), en el Girona-Villarreal los dos centrarán muchas miradas. Porque hay morbo. Tanto Míchel Sánchez como Marcelino no tienen asegurados sus futuros en sus respectivos equipos y el actual técnico rojiblanco bien podría estar la próxima campaña en el de la izquierda, en el visitante. Porque su contrato expira el 30 de junio y está dando largas ante la oferta que ya se le ha presentado para renovar (sigue el partido de hoy en directo en As.com).
Míchel sabe que tiene un papel en blanco encima de su mesa por parte del Girona. Pero, tras tocar el cielo hace dos temporadas (con la tercera posición liguera y la clasificación para la Champions), ya son varios cursos de desgaste y se ha ganado el derecho a decidir su presente y futuro. Y más cuando sabe que está en la agenda de clubes como el Villarreal. Marcelino, actual entrenador amarillo no deja claro que vaya a seguir al mando del primer equipo más allá de esta campaña y es ahí donde emerge Míchel. Porque si algo tiene el club castellonense es que se avanza al futuro. Y suele tener buen ojo.

Míchel le encaja, de ahí que hoy en Montilivi le estará espiando muy de cerca. A sus 50 años, el vallecano jamás ha escondido que es feliz en el Girona pero a nadie le amarga un dulce. Y quién sabe si ya está listo para dar un salto en su carrera en los banquillos. Asentado en Primera y saboreada la Champions League la campaña pasada, quiere acumular sellos en su pasaporte. Llegó al Girona en 2021 y siempre ha cumplido con los objetivos. Lleva 1.732 días en el cargo (90 victorias, 43 empates y 79 derrotas) y es historia de LaLiga porque, comparado con el resto de entrenadores de Primera, solo Simeone (5.218 días) y Pellegrini (2.074) llevan más tiempo de manera continuada en el cargo, en los banquillos de Atlético y Betis, respectivamente.
En Villarreal gusta y es que, con el Girona, ha dirigido 212 partidos, con una media de 1′48 puntos. Encajaría a la perfección en el modelo amarillo y, además, tendría las llaves de una cantera inagotable. Pero eso es demasiado fútbol-ficción porque lo que es seguro es que Míchel se sentará hoy en Montilivi en el banquillo local.

Y lo hará intentando acabar con un gafe que le persigue. Trata de sacudirse de encima los malos datos que tiene contra Marcelino. Porque no le ha ganado ninguno de los cinco partidos en los que se han enfrentado en LaLiga (un empate y cuatro derrotas). Es más, otra curiosidad de Míchel es que solo frente a Imanol Alguacil (8 partidos: cuatro empates y cuatro derrotas) se ha enfrentado en más ocasiones sin lograr la victoria en su carrera en los banquillos. Imanol, otro que también gusta al Villarreal en caso de que Marcelino dé un paso al lado.
Montilivi, jardín amarillo
El Villarreal se ha impuesto en sus cinco partidos como visitante ante el Girona en LaLiga y puede convertirse en el primer equipo en toda la historia que gana cada una de sus primeras seis visitas ante un mismo adversario en la máxima categoría del fútbol español. Además, los gerundenses se quedaron sin marcar en tres de esos duelos.
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Eso sí, las sensaciones del conjunto de Míchel ahora son distintas. Ya que ha ganado tres de sus últimos cinco partidos como local en LaLiga (un empate y una derrota), que son las mismas victorias que en sus anteriores 17 encuentros en casa (tres victorias, cinco empates y nueve derrotas). Y el Villarreal, en cambio, únicamente ha sumado un triunfo en sus últimos seis partidos como visitante en LaLiga (dos empates y tres derrotas)
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