Asencio, un corazón solidario contra el odio
El jugador grancanario realiza una labor social de apoyo y ayuda a niños enfermos que contrasta con los insultos vejatorios que recibe en varios estadios de LaLiga.

Se está convirtiendo en una costumbre desagradable en muchos estadios abuchear, insultar y denigrar a Raúl Asencio. El germen de ese odio exacerbado proviene, como es sabido, de un presunto delito de revelación de secretos de índole sexual, en junio de 2023, y la consiguiente denuncia, ya retirada, por dos jóvenes, una de ellas menor de edad. El central canario fue acusado de la divulgación de unas imágenes, no de su grabación, en las que otros ex compañeros mantenían relaciones consentidas con dos chicas, una de las cuales no había cumplido aún 18 años. Ambas han aceptado el perdón del futbolista y han renunciado a seguir con la acusación. Ahora, la Fiscalía deberá decidir si continúa adelante o si le exculpa de manera definitiva.
Sin embargo, miles de aficionados han realizado un juicio paralelo y han elaborado su propio veredicto. Es habitual escuchar en ciertos campos gritos de “¡Asencio muérete!”, “¡Asencio violador!” o “¡Asensio escoria!”. En San Sebastián, Bilbao, Pamplona, Vitoria o Girona, Asencio ha tenido que soportar, durante el desempeño de su trabajo, aberraciones bañadas en saña.
Su fortaleza mental le está protegiendo, por ahora, de esa perversa cruzada que se ha expandido como un virus contagioso. Su entorno más cercano sufre el escarnio permanente sabiendo que tras esa coraza anímica se esconde una persona enormemente altruista, que se vuelca de manera desinteresada en cualquier causa solidaria en la que entiende que puede ser útil.

Bien lo saben en su Gran Canaria natal, refugio de Raúl y oasis para reencontrarse consigo mismo cuando el viento sopla en contra. En la Fundación de la Federación Interinsular de Fútbol de Las Palmas, han comprobado de cerca la bondad de un ciudadano ejemplar que está siempre que se le necesita. Puede dar fe de ello Elías, un niño de ocho años al que diagnosticaron leucemia y para quien el jugador es un héroe sin capa.
Desde que conoció su caso, el defensa madridista se implicó de lleno en ayudar, apoyar y animar al pequeño luchador de todas las formas posibles. Le visitó en el Hospital Niño Jesús de Madrid cuando fue trasladado a la capital para recibir un trasplante de médula ósea, ha estado en contacto permanente con su familia y ha sufrido a la par que sus más allegados. Cada visita al joven guerrero ha sido un paso adelante para salir del infierno, cada regalo un motivo para la ilusión y cada sonrisa un halo de optimismo. Para Asencio, Elías, que ya ve luz entre tanta oscuridad, no es un aficionado más, es un niño frágil que lucha a brazo partido por tener esperanzas de poder llevar una vida digna. Para Elías, Asencio tampoco es un futbolista más sino su particular duende protector. Día a día intenta progresar impulsado por el anhelo de ver cumplida pronto la promesa de su ángel de la guarda: visitar Valdebebas y acudir a un partido al Bernabéu.

Nauzet Herrero, el padre que sufre desde hace tiempo con angustia el calvario de su hijo junto a Sara y Leire, madre y hermana, agradece a Asencio su implicación: “Damos las gracias a Raúl por acompañarnos en este duro camino y por estar cerca, por cuidar de Elías, aunque sea en la distancia, por ir a verlo, por estar pendiente de él y por sacarle una sonrisa. Todo ello sin conocernos apenas y sin haberle pedido nada porque todo ha salido de él”.
Algo parecido ocurre con Chemi, un adolescente de 14 años que jugaba al fútbol en el CD Vallinamar hasta que un desgraciado accidente le dejó postrado para siempre en una silla de ruedas. Cuando le contaron la historia, Asencio tardó segundos en sacar a relucir su lado más solidario y su bonhomía para estar a su lado en el Hospital Insular y contribuir a fomentar su compleja rehabilitación emocional. Chemi perdió un sueño, el de ser futbolista, pero ganó un amigo de verdad, de esos que no te abandonan en los malos momentos.
Asencio se ha implicado en otras causas filantrópicas, como adquirir a un precio muy superior al fijado muchísimas pulseras del Centro de Educación Especial de Santa Lucía de Tirajana, al que acuden niños con discapacidad sensorial, que ha regalado, entre otros, a sus compañeros en el vestuario del Real Madrid. Raúl, persona antes que deportista, luce con orgullo una de ellas y ha dejado claro que intentará estar en primera línea para auxiliar siempre que se le requiera.
José Juan Arencibia, presidente del fútbol grancanario, es de los que conoce bien a Raúl y elogia su figura como ser humano, al margen de su faceta en el terreno de juego: “No es fácil encontrar a alguien tan comprometido, tan humilde y tan cercano. Nos ayuda en todo lo que puede y siempre está dispuesto a echarnos una mano en lo que haga falta. Siento admiración por su entrega y por su gran generosidad. Le estaremos eternamente agradecidos. Si hubiera muchos más jugadores como Raúl, el fútbol y la sociedad serían mucho mejores”, proclama con entusiasmo.
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A Gloria Álvarez, gerente de la Fundación y buena amiga de la familia Asencio del Rosario, le duele en el alma lo que están padeciendo últimamente en casa con cada partido del Madrid a domicilio: “Ha cometido un error, no un delito. Soy mujer y madre y sería la primera en condenarlo si hubiera motivo, pero estoy documentada judicialmente para poder decir que se le acusa sólo de enseñar un vídeo de visualización única que le mandaron a él, pero en ningún momento lo reenvió a nadie porque una vez abierto no podía hacerlo, incluso en caso de haber querido. Eso, según la nueva ley, es compartir. Se están cebando con él de mala manera. Estamos asistiendo a un linchamiento muy injusto a una gran persona”.
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