Valencia - Real Madrid

Arbeloa vuelve a Mestalla: del pique con Villa a aquella patada a Iker Casillas

Al actual técnico del Madrid le fue bien en casa del Valencia: cuatro triunfos en cuatro visitas de blanco. Allí levantó la Copa ante el Barça de Pep y lesionó accidentalmente al meta.

Ramos, Villa y Arbeloa en Mestalla.
DAVID GONZALEZ
Manu de Juan
Redactor de la sección del Real Madrid
Licenciado en Periodismo por la Universidad Francisco de Vitoria, pasó cuatro años en la sección de Deportes de La Gaceta antes de incorporarse al Diario AS en 2013. Aquí ha desempeñado labores de redactor en las secciones de Fútbol, AS.com, Atlético de Madrid y Real Madrid, donde ingresó en 2017.
Actualizado a

El Real Madrid de Arbeloa llega a Mestalla, un estadio siempre complicado para los blancos, como muestran los precedentes: sólo tres victorias blancas en las últimas 11 visitas en Liga. Las señaladas ausencias en el equipo merengue dan un plus de peligrosidad al choque: no estarán ni Vinicius ni Bellingham, tampoco Rodrygo. Y el Madrid no llega en su mejor momento, tras el revolcón de Lisboa y el triunfo in extremis sobre el Rayo en el Bernabéu.

Pero necesita el Madrid ganar para seguir presionando al Barcelona y lo hará en un estadio que a su actual técnico le trae recuerdos, mejores y peores, de su etapa como futbolista del primer equipo blanco. Como jugador, a Arbeloa no se le dio nada mal Mestalla: disputó cuatro Madrid-Valencia y ganó los cuatro, uno de ellos por 0-5. Pero sabe que a Mestalla se va a sufrir: los otros tres se ganaron 2-3, por la mínima.

En ese feudo, además, levantó la Copa del Rey de 2011, un título que no es uno más en la historia del Madrid. Lo hizo nada menos que ante el gran Barça de Guardiola, que había endosado un 5-0 a los blancos ese mismo curso, el primero con José Mourinho al mando. Disputó los 120 minutos de final, definida con un cabezazo de Cristiano que valió el título, y protagonizó un duelo durísimo con David Villa.

Arbeloa vuelve a Mestalla: del pique con Villa a aquella patada a Iker Casillas
HEINO KALIS

En el minuto 28, ambos fueron al suelo en una disputa y al levantarse, Arbeloa pisó el tobillo del ariete, que se retorció de dolor. Entre Arbeloa y Ramos le levantaron rápidamente, recriminándole que exageraba; era una acusación habitual del Madrid de la época que los futbolistas del Barça teatralizaban las acciones duras para sacar ventaja arbitral. Villa respondió y se formó una tangana luego disuelta y sin consecuencias: Arbeloa terminó aquella final sin amarilla.

Aquella acción quedó clavada en el barcelonismo, que pidió una roja para Arbeloa; lo recordaba así TV3 cuando fue nombrado entrenador del primer equipo a mediados de enero: “Tiene un carácter volcánico y protagonizó comportamientos antideportivos”. En su momento, Arbeloa le restó peso a la acción: “Seguro que a Villa le he dado muchas más patadas entrenando con la Selección que las que le he dado en estos cuatro partidos (refiriéndose a aquella serie de cuatro partidos entre Madrid y Barça en unas pocas semanas). No hay que darle mucha más importancia de la que tiene”. Pero Villa se sigue acordando, como demostró en una entrevista reciente en el canal de Youtube de Mario Suárez al ser preguntado por quién le había dado la peor patada: “Arbeloa, seguro... Y varias”.

“Son del Madrid, no de Casillas”

Aquello acabó en final feliz para todos los madridistas. No así el duelo que disputó ante el Valencia en Liga en enero de 2013, cerrado con triunfo blanco por 2-3 y en el que se empezó a escribir el fin como madridista de una leyenda del club: Iker Casillas. Fue un accidente, pero aquello precipitó lo que Mourinho ya tenía en mente.

Casillas había sido suplente unos días antes en La Rosaleda, Málaga, dando entrada Mou a Adán en la portería sin que mediase lesión alguna del portero. Fue un toque de atención porque entendía que no estaba dando el nivel; también por las disputas que había cosechado el portugués en el vestuario y por su batalla con la prensa, en la que consideraba que Iker no remaba junto a él. El plan, es justo decirlo, le salió mal a Mou: el Madrid cayó y se alejó aún más de aquella Liga.

Arbeloa vuelve a Mestalla: del pique con Villa a aquella patada a Iker Casillas
DAVID GONZALEZ

Era un simple toque y pronto Casillas volvió a la titularidad, pero aquel día en Mestalla, en una disputa, ocurrió: Arbeloa, tratando de despejar el balón, soltó una violenta patada en la mano izquierda de Casillas, provocándole una fractura que le iba a tener de baja varias semanas. Era enero y el mercado de invierno estaba abierto, así que el Madrid reaccionó y firmó a Diego López desde el Sevilla. Con el tiempo Casillas se recuperó, pero Mourinho dejó claro que no le gustaba como portero y que no le había gustado nunca (un año antes había dicho que le parecía el mejor del mundo) e Iker no jugó más esa temporada. A la siguiente compartió competiciones con López y tuvo una más de titularidad indiscutida, pero aquel conflicto quedó sembrado en el Bernabéu y los silbidos cuando vinieron mal dadas fueron constantes, hasta el punto de que salió en dirección al Oporto en 2015.

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Y todo empezó por aquella desgraciada patada de Arbeloa; para colmo, la relación entre portero y defensa no era la mejor, pues a uno se le consideraba el principal estilete de Mourinho en el vestuario y a otro, su gran detractor. Cuando Iker quedó relegado al banquillo, Arbeloa se posicionó claramente al ser preguntado por cómo reaccionaría la afición: “Son seguidores del Madrid, no de Iker Casillas”.

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