Aprobados y suspensos: El Pucela aprende a sufrir
El Real Valladolid muestra una imagen próxima a su nueva versión en el primer periodo y capacidad para defender bien el área en el segundo.

Tres nuevos puntos, y van siete de nueve. El Real Valladolid de Pezzolano carbura; eso dicen los resultados y las sensaciones que el equipo ofrece por momentos. Contra el Girona, fue capaz de mostrar en la primera parte próxima a la nueva reciente, presionante y combinativa en campo rival, aunque acabó aculado y defendiendo el área, eso sí, como novedad, bien, lo que le permitió ganar.
Masip: No se dejó sorprender por Javi Hernández en el disparo durísimo próximo a la media hora. Recibió un pelotazo en la cara en la segunda mitad ante un tiro de Reinier. Su buen momento de forma lo constatan seis paradas, sin alardes, pero que suman.
Fresneda: Tuvo mucho protagonismo ofensivo en los primeros compases, en los que asomó puntualmente en el área. Su capacidad de medir los tiempos fue grande, aunque los rivales le apremiaron ahí a cometer alguna imperfección. Sólido, ganó duelos y, a pie natural, puso unos cuantos centros.
El Yamiq: En hasta tres ocasiones en la primera mitad intentó hacer alguna de sus incursiones en campo rival. Más que en ese tipo de jugadas, quizás se precipitó en algún envío en largo (erró los ocho que intentó) y se lió en alguna salida de balón, pero, hasta su problema de visión rindió atrás.
Joaquín: Tuvo la mala suerte de participar en el duelo en el que se lesionó Toni Villa. Dominó la escena cuando tocó acularse, acumulando cuatro despejes, pero también antes, cuando el Real Valladolid fue más protagonista, cubriendo las espaldas a Fresneda casi como lateral.
Escudero: Acarició el gol en un lanzamiento duro, por bajo, que repelió Gazzaniga. Sucedió en una primera parte de nivel, en la que fue ese lateral-centrocampista que genera ventajas dentro y, a la vez, un velocista capaz de dar amplitud por fuera.
Hongla: El escolta que El Yamiq y Joaquín necesitaban. En su función de coche escoba, se mostró al servicio, primero, de sus dos compañeros en la zaga, que viven más tranquilos con él en esa función, y cuando el equipo se aculó, fue capaz de realizar acciones defensivas de valor. Además, con balón es más que cumplidor.
Monchu: Asomó en el corazón del área para abrir el marcador, acompañando las operaciones de ataque del equipo. Pezzolano ha ampliado su rango y ha respondido con jerarquía y acierto. Cuando tocó cerrarse atrás, por físico, tuvo una menor presencia hasta el cambio.
Kike Pérez: En los mejores momentos del equipo en la primera mitad, participó mucho y al primer toque; no en vano, dio tres pases clave en este periodo. Acabó con cinco, signo de su capacidad para ver el último pase, que complementó con un sacrificio que le permitió recuperar nueve balones.
Amallah: Intenso y aguerrido, volvió a robar varios balones en zonas de peligro, aunque no estuvo muy atinado con el esférico. Así fue, en general; a pesar de su pundonor, estuvo más gris que en los dos partidos anteriores, hasta que Machis entró en su jugar en la segunda parte.
Plata: Después de varias acciones ‘raras’ en lo técnico, peleó para dar otra asistencia. En otro chispazo, buscó un disparo que detuvo Gazzaniga. Completó tres regates pero además, ganó tres entradas, en un partido en el que se sacrificó como nunca y tomó buenas decisiones.
Larin: Tuvo dos buenas acciones de remate en los primeros cinco minutos. Volvió a rozar el gol en un buen testarazo en el inicio de la segunda parte. Lanzó una contra en el tramo final que no acabó de controlar y que podría haber sido el 2-0. Desahoga arriba.
También jugaron en el conjunto de Pezzolano:
Javi Sánchez: Sólido, como tocaba en esta ocasión; tanto es así que en media hora en el césped, contando el tiempo añadido, tocó tres veces el balón, y una de ellas fue para despejar.
Luis Pérez: Tuvo menos vuelo del que seguramente él mismo habría deseado. Fue uno más en ese bloque compacto que fue el equipo al final, cuando el Girona obligó al bloque bajo.
Machis: Se le vio poco fresco, cosa normal ante su inactividad reciente. No pudo impactar en campo rival, donde le cayeron pocos balones en buenas condiciones.
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Aguado: Acarició el segundo en una galopada en la que pisó campo rival. Hizo muchas cosas bien con balón en los pocos minutos que tuvo en el tramo final.
Roque Mesa: Entró para compactar más al equipo en los últimos compases.




