Aprobados y suspensos del Sevilla: Otro niño que salva los muebles
Kike Salas rescata un punto para un Sevilla en el que de nuevo Bono fue salvador y en el que Sampaoli no supo anticiparse a la expulsión de Carmona


Bono: El 1-0 no llegó antes por su culpa. Y el Celta no se puso 2-0 también por su culpa. Si la mitad de los titulares estuvieran a su nivel...
Jesús Navas: Lo intentó una y otra vez, pero su acierto fue escaso. Y por un error suyo, echaron a Carmona.
Carmona: Horrible primera parte. Vio la amarilla, todo el mundo se olía que lo expulsarían y se libró de milagro. Pero Sampaoli no lo cambió y, milagrosamente, no vio la segunda amarilla hasta el 86. Se ha ido desinflando, pero es incomprensible que no fuera sustituido antes. O sí es comprensible, porque es que no había más en el banquillo.
Gudelj: En el gol del Celta actuó como el mediocentro que es, arriesgando para recuperar el balón como si tuviera a dos centrales por detrás. Claro que, como jugaba de central, detrás no había nadie. Quiso hacer demasiadas cosas que no sabe.
Kike Salas: Salvó los muebles con un cabezazo inapelable. Hizo lo que pudo defendiendo a delanteros de élite, un marrón que deberían estar comiéndose centrales que pasan más tiempo en camillas que en el césped.
Acuña: De la intrascendencia más absoluta a tirar del carro.
Fernando: No tiene nada que ver con el Fernando de sus primeros tiempos en el Sevilla. Y pese a ello, es lo mejor que tiene el equipo.
Jordán: Mezcló pérdidas absurdas con acciones notables.
Oliver Torres: Tuvo el 1-2 a puerta vacía. Y no marcó.
Rafa Mir: Mejor en la posición del delantero que es que en la del extremo que no es.
En-Nesyri: Carreritas sin éxito. Tan cierto es que no le llegó un balón en condiciones como que tampoco hizo mucho por buscarlo.
CAMBIOS
Lamela: Cambió la cara al equipo.
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Suso: Nada de nada.
Pedro Ortiz: Salió para que el tiempo pasara.



