Aprobados y suspensos del Real Madrid contra Osasuna: ni fútbol... ¿ni liderato?
Ceballos, señalado en el 1-2 con un error garrafal. Vinicius marca a pase de Valverde, premio tras ser el único que lo buscó. Mbappé, desaparecido.

Courtois: Paradón impresionante, a bocajarro, a Budimir (trastabillado por Carreras). Y rozó con la yema otro testarazo del croata que repelió la madera. Dos milagros. Su pan de cada día. Aunque no se entendió con Asencio y Budimir pescó un penalti del belga, por un leve pisotón, ante la indecisión. El segundo fue imparable.
Carvajal (64′): Fue la gran noticia, porque regresaba a la titularidad. Primera vez desde septiembre, 147 días después, para mimar el físico de Trent. Y de inicio estuvo combinativo, filtró incluso un gran balón Alaba y trató de sostener las carreras de Víctor Muñoz, pero le faltó un punto ante el extremo. Algo natural, pues se trata un velocista en toda regla. Y el equipo echó en falta a la diestra de Trent que tan bien había funcionado como lanzadera en las últimas noches.
Asencio: Su encuentro comenzó sólido. Mostró su gran punta en repliegue y acarició un gol... que no hubiera subido por estar en fuera de juego. Pero después apareció en la foto del penalti. Aunque más por demérito que Courtois que suyo, Budimir consiguió colarse entre ambos para rascar la pena máxima. Amén de tenérselas tiesas con el croata en lo aéreo en varias ocasiones. En los últimos minutos estuvo providencial con un doble rechace, pero también apareció en la última. Raúl García de Haro, tras el fallo de Ceballos, le hizo volar y marcó. Y antes rompió el fuera de juego en el pase previo.
Alaba: La otra sorpresa de Arbeloa. Él, para dar descanso a Rüdiger. Llegó a rozar el tanto con una buena incorporación, pero su chut se topó con la muralla rojilla. En líneas generales, no sufrió. Tampoco estuvo excesivamente exigido y sustrajo un balón crucial en el tramo final. Bien.
Carreras: Lanzó algún contragolpe con su zancada y estuvo firme en los duelos. Le faltaron balones en campo contrario para aportar, aunque es algo que va en el debe colectivo más que en el individual. No lo tuvo fácil contra Rubén García y cumplió, como lo viene haciendo.
Valverde (75′): Contra un equipo encastillado, ante un Osasuna que planteó una muralla especialmente tras el gol, aportó pulmones y una solución. Con una conducción sensacional, en banda izquierda, tras romper todas las líneas con potencia y encontrar en el corazón del área a Vinicius. Hasta ahí se le había echado en falta algo de frescura y ser más incisivo. Pero terminó siéndolo. Y eso fue oro para el Madrid.
Güler (82′): Casi marca un golazo con la derecha desde la frontal, que se marchó por un palmo. Y fue un oasis en el desierto. No encontró socios y pasó de puntillas por El Sadar. Algo que notaron los de Arbeloa. En una sala de máquinas con más pulmones que pie, la varita del zurdo no es necesaria, sino obligatoria. Y ante Osasuna no apareció.
Tchouameni: Él es la constante. Nunca falla y no lo hizo. Su presencia impone y está siempre pendiente no solo de su jugador, sino de las ayudas. Recuperó seis balones, interceptó dos y despejó otros dos... Notable, como siempre. Un gigante silencioso.
Camavinga (64′): Bien en lo defensivo. Firme en recuperación, a la hora de irse al suelo y ganó la mayoría de duelos que afrontó. Pero con balón no se encontró. En banda izquierda no desborda, como es natural, y al ocupar pasillos interiores no desatascó. Decía que el Madrid no necesita un “organizador”, porque él podía hacerlo. Noches como la de Pamplona contradicen su optimismo.
Mbappé: Algún caracoleo esporádico y poco más. Lejos, mucho, de la zona de remate y con la sensación de estar también lejos, redundancias aparte, de su mejor punto físico. Apenas tuvo una, prácticamente un penalti tras error de Catena, pero Galán la sacó bajo palos. Desaparecido.
Vinicius: Quinto gol en los últimos cuatro partidos. Y llegó de ser el único que trató de buscarle las cosquillas a Osasuna. No lo logró, principalmente porque tras un par de regates a Rosier el área era un solar. Pero cuando fue otro el que desbordó, Valverde, él sí estuvo ahí. En el área, tac. Ha vuelto. Ahora, el jefe del Madrid es él.
También jugaron
Trent (64′): La primera que tocó, un caramelo que activó a Vinicius. El Madrid le necesita. En defensa, Víctor pudo con él.
Brahim (64′): Salió activo y filtró la asistencia a un Mbappé... que partió en posición adelantada. Pero su frescura fue capital en los minutos minutos blancos.
Gonzalo (75′): Lo pedía el partido, lo pedía hasta la realización, que no paraba de enfocarle. Y entró en el tramo final. Asistió a Mbappé en un barullo, pero el francés no atinó.
Ceballos (82′): Se entretuvo demasiado con balón en el arreón final y perdió un balón imperdonable que terminó en el 2-1.
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