Aprobados y suspensos del Real Madrid contra el Valencia: la rebelión de Carreras
Gran gol del lateral, que completó con una estupenda segunda parte. Mbappé mató el partido gracias a Brahim. Buen partido de David Jiménez.

Sigue la persecución al Barcelona. Tras el asalto a Mestalla. Tras salir de Valencia con la portería a cero y acrecentar el ‘incendio Corberán’. Aunque hay algo que no se despeja, las dudas sobre el juego. Esas siguen, pero las opacó la rebelión de Carreras. Un lateral que puso todo cuesta abajo como extremo. Con su definición y su estupenda segunda parte. Capital, tras ver desde el banquillo lo de Vallecas. El mejor mensaje, sobre el campo. Como el que mandó David Jiménez, por delante de Trent y Carvajal. Fue titular, su primera en liga, y cumplió con buena nota. Y Mbappé, sin estar, estuvo. Gracias a un Brahim que exprimió sus 15 minutos. Más botín que fútbol, que no es poco. Porque los tres puntos lo son todo.
Courtois: Su contador de intervenciones se quedó en cero, porque la del Valencia, la de Beltrán, golpeó la madera. Portería a cero, que siempre suma.
David Jiménez (76′): Con Trent y con Carvajal, David Jiménez. Y no desentonó, sino que demostró que puede ser elección si es necesario. Tuvo una ocasión de oro tras una buena apertura de Mbappé, pero estrelló el chut en Dimitrievski. Quizá aseguró en exceso. Y dejó un servicio made in Valdebebas. Pero Gonzalo no cabeceó por un palmo. Mientras que en defensa estuvo firme, sosteniendo a Danjuma.
Asencio: Buen corrector, corrigió en las pocas ocasiones donde debió hacerlo. En el juego aéreo aportó mucha solvencia. Sigue entonado. Y, a pesar de forzar cada día, sigue destacando.
Huijsen: Comenzó con titubeos. Con una anticipación precipitada y un par de pérdidas en zonas complicadas. Aunque el contexto no le ayuda. El centro del campo quería correr y no manejar y ello dejaba a Dean en situación peliaguda, obligado a arriesgar. La dinámica no le ayuda y su físico, pues sigue tocado, tampoco. Eso sí, creció con el paso de los minutos. Para llenar un poco el vaso.
Carreras: De inicio tuvo sus más y sus menos con Beltrán, pero todo quedó opacado en la segunda parte. Por el gol y por todo lo demás. Cabalgó, entró al área y con el lateral izquierdo, marcó con la derecha. Un alivio para un equipo atascado y un golpe en la mesa tras lo del Rayo. Después de Lisboa, Camavinga, con él disponible, fue el ‘tres’. Tras un encuentro donde estuvo solo y los fallos fueron multiorgánicos. Y Álvaro quiere devolver todo a la normalidad. Más allá del zarpazo ganó en presencia y fue más extremo que lateral. Sus dos tantos con el Madrid, además, contra el Valencia. Para redondear su ‘rebelión’.
Valverde (92′): De vuelta al centro del campo. La idea sobre la que el club quiere construir. Aunque el Halcón no logró participar en la construcción. No con asiduidad, con tramos donde pisó zonas similares a Güler. Compensó con esfuerzo y pulmones y, con el duelo abierto, dejó alguna cabalgada. Además de un par de disparos lejanos. Pero más brillo por físico que por pie.
Güler (82′): El único que quiso el esférico y, cuando lo tuvo, trazó jugadas con malicia. Apareció entre líneas y desde ahí dibujó un pase que Mbappé casi convierte. Y desde ahí fue él quien casi marca en la primera del partido. Amén de esforzarse, y mucho, en la presión. Sin ser excelso, fue el mejor de la sala de máquinas. El más creativo. Pero fue un islote. Un verso libre... y solitario.
Tchouameni: Si su tarea queda limitada a lo defensivo, sobresaliente. Enorme en el duelo, preciso en las entradas (pleno en las tres que intentó) y un muro por arriba. Es la constante y eso es constante, partido a partido. Eso sí, en lo ofensivo no aportó soluciones. No son, a priori, sus tareas, pero puede dar un paso más. Alguien debe hacerlo, al menos. Y Aurélien tiene condiciones para hacerlo.
Camavinga: Como interior necesita subir otro escalón. Ese que no logra escalar hace tiempo. Físicamente sigue fino y en los duelos brilla. También en las entradas, donde corrige con solvencia. Pero es con balón donde no consigue encontrar la tecla. Fue de menos a más, como el Madrid.
Gonzalo (76′): Pasó de puntillas por Mestalla. Se desfondó en la presión, algo innegociable. Muchos kilómetros, pero sin premio. Y, por momentos, demasiado escorado en banda derecha, lejos de su mayor zona de influencia, el centro. David Jiménez le puso un buen balón, como el centenar que le ha puesto en la cantera, que no cabeceó por centímetros.
Mbappé: Solo contra el mundo de inicio. Con un par de bicicletas cocinó dos ocasiones propias, una de ellas estrellada en Dimitrievski. Con otra abrió para que David Jiménez se topase de nuevo con el meta. El paso de los minutos le fue pasando por encima. Pero, como siempre, apareció. Y marcó. Mató el partido en el 91′. Ya son 38 goles y 23 en Liga. Sin estar, porque físicamente no está, siempre está.
También jugaron
Brahim (76′): A la primera rozó el segundo, con un gran derechazo que se abrió demasiado. Y sobre la bocina asistió a Mbappé para cerrar la noche.
Trent (76′): Volvió, aunque se le esperaba como titular.
Mastantuono (82′): Sin demasiada incidencia.
Cestero (92′): Más minutos para el canterano.
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