Aprobados y suspensos del Real Madrid contra el Rayo Vallecano
Brahim le pone intensidad y termina provocando el penalti del triunfo. Buenos minutos de Ceballos al mando. Otro partido desconcertante de Huijsen.

El Real Madrid se impuso al Rayo Vallecano en el Santiago Bernabéu, en un duelo ganado in extremis en los minutos finales con un penalti provocado por Brahim y anotado por Mbappé. Bellingham se fue lesionado y varios jugadores, entre ellos Vinicius, escucharon muchos silbidos tras lo sucedido en Lisboa.
Courtois: inédito durante toda la primera parte, la primera gran ocasión a la que se tuvo que enfrentar fue el 1-1 de De Frutos. Poco pudo hacer, le remataron a placer. Salvó al equipo en la contra de Ratiu, en la que aguantó bien en el mano a mano y evitó el 1-2.
Valverde: trató de estar implicado en ataque, pero no le salió bien. Tampoco a la hora de rematar, ni siquiera en eso le salen las cosas al uruguayo. Y en un par de ocasiones, como cierre del equipo, se echó al monte y provocó contras peligrosas. Ese punto de inconsciencia, cuando juega como defensa, es demasiado peligroso. Anduvo blando en la jugada del 1-1, pudo pelear mejor ese balón por arriba.
Asencio: buena primera parte del canterano, controlando bien al Rayo. Pero se quedó en el vestuario tras el descanso. Está jugando con problemas físicos por necesidades del equipo y Arbeloa no quiere ir demasiado lejos. Entró en su lugar Ceballos y Tchouameni pasó a jugar de central.
Huijsen: pareció empezar el partido mejor que últimamente, con un punto de intensidad que le venía faltando, algo que la afición le recriminó con pitos. Pero se fue viniendo abajo, no eligió demasiado bien con balón y perdió demasiados balones. Cambiado por Alaba en el 77′.

Camavinga: sustituto de Carreras en el lateral izquierdo, estuvo bien en la primera parte y bastante peor después, sin dar con la tecla en los pases. Demasiado caótico para un puesto que exige seguridad. En los últimos minutos soltó un cabezazo que acabó en el poste y que pudo ser el 2-1.
Güler: estuvo bien en los primeros minutos, pero se fue diluyendo. Protagonizó una buena ocasión que pudo suponer el 2-0, con regate desde la derecha y tiro detenido por Batalla. Poca profundidad al dirigir al equipo, en partidos así el turco debe dar más para que el Madrid domine con más sencillez. Se fue en el 77′ dejando el sitio a Rodrygo.
Tchouameni: buena primera parte en el medio, lo peor llegó cuando se colocó como central, pues una desatención suya acabó en el 1-1. De Frutos le comió la tostada en esa acción, cuando el francés quiso reaccionar el balón ya estaba dentro de la portería. Acabó jugando casi como delantero para cazar alguna por arriba.
Bellingham: mal día para el inglés. Lo que jugó, no lo jugó bien. Y su partido se acabó mediada la primera parte con una rotura muscular que hizo que tuviese que irse sustituido por Brahim. Y de propina, unos cuantos pitos. La afición le ha tomado la matrícula, quieren al Jude de la primera temporada.
Mastantuono: nueva oportunidad para el argentino y otra decepción, pues apenas inquietó en ataque. Es verdad que aporta mucho en defensa, pero no se le fichó para correr, sino para marcar diferencias y eso de momento no está sucediendo. Se fue en el 60′ para que entrase Gonzalo.
Mbappé: desaparecido en gran parte del encuentro el francés, apenas se le vio, cosa rara en él. Falló una ocasión que no se podía fallar, a puerta vacía la mandó al larguero. Pero en el momento de la verdad, volvió a estar ahí: anotó el penalti que significó el triunfo blanco. Y mostró mucho carácter en las distintas tanganas que se montaron en los instantes finales.
Vinicius: un día extraño para el brasileño, que arrancó escuchando muchos pitos, pero que reaccionó con una buena acción en la que espoleó al público. No paró de intentarlo, a veces le salió y a veces no. Cuando le salió, como en su golazo para el 1-0, fue espectacular. Se metió en algunas batallas inútiles con los jugadores del Rayo, pero dio salida constantemente al equipo por su lado. Vio una amarilla que le impedirá estar en Mestalla.
Brahim: entró por Bellingham cuando el inglés se lesionó. No está fino, pero pone siempre mucha entrega e intensidad y protagonizó alguna acción en la que pudo definir mejor. Pero en el momento de la verdad, provocó el penalti que acabaría anotando Mbappé. Buenos minutos para él.
Gonzalo: entró por la derecha en lugar de Mastantuono y ahí es complicado que remate, pero puso lo que pudo para participar. Su mejor acción probablemente fue la de perseguir y cerrar el camino de su pierna buena a Ratiu cuando se iba solo hacia Courtois. Parte de la parada del belga se la debe al canterano.
Alaba: entró por Huijsen en el tramo final. Con el Madrid volcado al ataque, pudo vivir tranquilo y sin demasiado trabajo.
Rodrygo: entró por Güler. Lo intentó en el rato que estuvo sobre el campo y dispuso de una buena oportunidad, pero no controló bien y le tocó rematar desequilibrado, por lo que el tiro le salió muy centrado. Arbeloa tiró antes de Mastantuono y de Brahim, parece que el brasileño necesita convencer al técnico, una pena pues acababa de hacer lo mismo con Xabi Alonso.
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Ceballos: entró en el 46′ por Asencio. Estuvo muy blando en la acción del 1-1, permitió el centro que acabaría en el tanto rayista. Luego se llevó una durísima entrada de Ciss que significó la roja para el visitante. Y a partir de ahí elevó el nivel y dejó varios pases clave que terminaron en ocasiones no concluidas. Buenos minutos para el sevillano.
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