Al Oviedo ya solo le salva un milagro
La derrota ante el Levante deja equipo al borde del abismo.


El problema de pasearte tanto tiempo en el alambre es que cualquier tropiezo puede ser definitivo. Como el que tuvo el Real Oviedo en su visita al Levante. Llevaba ya varias semanas Guillermo Almada, tercer entrenador de la temporada, calificando los partidos de finales, y al equipo, que es cierto que había dado un paso adelante en cuanto al juego, le había costado ganar con regularidad. Por eso había tanta esperanza puesta en el choque del Ciutat de Valencia. Porque tras derrotar en el Tartiere al Valencia, se creía que dos victorias seguidas dispararían las opciones de los azules por la permanencia. Lo que sucedió sobre el césped fue todo lo contrario a lo que esperaban los oviedistas.
El Levante entró en escena con mucho más punch que los de Almada, superados, algo nuevo, en intensidad por un rival que parecía mucho más consciente de lo que había en juego. Dos goles encajados en 25 minutos y un puñado de ocasiones para hacer el tercero parecían cerrar el debate antes del descanso, pero en los últimos 5 minutos de ese primer acto llegó la reacción del Oviedo. Anotó Chaira de cabeza, gran servicio de Javi López, y sin tiempo para asimilar que el equipo se metía en el partido igualó Fede Viñas desde los once metros tras un agarrón de Dela en una disputa aérea. Había partido. Había vida.
La segunda mitad volvió a sacar lo peor del Oviedo. Losada anotó pronto y a partir de ahí dominaron de forma estéril los de Almada, incapaces siquiera de probar los guantes de Ryan. El 4-2 final sonó a resultado justo visto lo visto sobre el terreno de juego.
La desolación se instaló en el oviedismo tras el partido, conscientes todos de que solo ganar en el Ciutat de Valencia alimentaría la llama de la esperanza. Último, con 21 puntos, a 8 de la salvación cuando solo quedan 9 jornadas por disputarse, así es la situación del colista de Primera División, cada día más consciente de que su paso por Primera tantos años después va a ser mucho más efímero de lo que se pensaba. Cruel travesía esta temporada en el año que era más especial para el club: el ascenso más deseado coincidía además con el año del Centenario. Los festejos parecen ahora en un segundo plano por el devenir de una campaña encaminada de nuevo a la Segunda División.
El sentir de la caseta
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Ahora, aún quedan 9 jornadas de Liga para intentar un milagro en el que pocos creen. La caseta se encomienda a su profesionalidad para tratar de seguir metidos en la pelea; habrá lucha, mientras la matemática dé opciones, pero todos son conscientes de que la derrota en el Ciutat de Valencia suena a golpe casi definitivo. Fede Viñas, de lo poco salvable del Oviedo ante el Levante y en realidad en toda la temporada, reconoció tras el 4-2 que la salvación “se complica claramente porque este –el Levante-Oviedo del sábado– era un partido clave. Si sumábamos de tres, ellos bajaban a la última posición y nosotros nos acercábamos un poquito más a los que están delante”. No obstante, insta el uruguayo a “seguir, esto es trabajo y no hay misterio. Hay que trabajar y después se verá qué pasará”.
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