Abqar encuentra su sitio
El central marroquí volvió a brillar y parece haber dejado atrás las molestias físicas que le apartaron durante semanas.


El Getafe de José Bordalás volvió a demostrar este fin de semana que el Coliseum es un fortín. La victoria por 2-1 ante el Villarreal no solo dejó tres puntos vitales en el casillero azulón, sino que sirvió para confirmar una realidad: Abdel Abqar ha pedido paso por completo en la zaga y ya es, por méritos propios, el nuevo mariscal del equipo.
Si bien los focos suelen apuntar a los goleadores, la actuación de Abqar ante el “Submarino Amarillo” fue una clase magistral de supervivencia y contundencia defensiva. El central marroquí se erigió como un obstáculo insuperable para la delantera visitante, firmando unos números que asustan y que justifican la confianza ciega de su técnico.
Un coloso en los duelos
La estadística avanzada del encuentro revela la magnitud de su partido. Abqar fue un auténtico imán en las disputas individuales. De los 10 duelos en el suelo que protagonizó, salió victorioso en 8, una cifra altísima que habla de su capacidad de anticipación y su fuerza en el uno contra uno. En el juego aéreo no hubo discusión: ganó el 100% de sus duelos (2 de 2), despejando cualquier atisbo de peligro por arriba.
Pero quizás el dato que mejor define su estado de forma es el de “regateado”. A pesar de enfrentarse a delanteros de la movilidad de Gerard Moreno o la velocidad de los extremos del Villarreal, Abqar terminó el partido con un 0 en el casillero de veces superado. Nadie pudo desbordarle.
Resistencia y sacrificio
El estilo de Bordalás exige un compromiso físico extremo, y Abqar lo encarna a la perfección. Durante los 90 minutos, el central no solo defendió, sino que “sufrió” el partido para su equipo. Fue el jugador que más castigo recibió, provocando hasta 5 faltas, lo que permitió al Getafe oxigenar el juego y frenar el ritmo del Villarreal en momentos críticos.
Sus cifras defensivas totales resumen un despliegue impecable: 5 contribuciones defensivas críticas, 3 recuperaciones de balón, 2 entradas ganadas de 3 intentadas, 1 intercepción y 1 despeje clave.
El líder silencioso
Con solo 31 toques de balón, Abqar demostró una eficiencia máxima. No necesitó sobar la pelota para mandar; su influencia se midió en el espacio que negó al rival y en su capacidad para progresar con el cuero cuando fue necesario (firmó una progresión total de 15.6 metros con el balón en sus pies).
Como ya parecía estos días, Abqar no solo ha cubierto un hueco en la alineación, sino que ha dotado al equipo de una jerarquía que se echaba en falta. Su sociedad con el resto de la línea defensiva parece cada vez más engrasada, y tras el 2-1 ante el Villarreal, parece imposible imaginar un once del Getafe sin el marroquí al mando.
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Bordalás ha encontrado su roca, y el Coliseum ya tiene un nuevo ídolo al que confiarle las llaves de su área. Abqar no solo pide paso; Abqar ya manda.
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