A vueltas con las manos, otra vez
El cachondeo dentro de las áreas empieza a ser habitual y la mano de Saúl es una nueva pieza a unir en la lista de agravios comparativos.

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El Pucela mostró dos caras completamente distintas en Zorrilla. En la primera parte fue un guiñapo en manos de una Atlético que jugó a placer, con Griezman complemente suelto y un Giménez asistente y goleador. Pezzolano no pudo o no supo parar la sangría antes del descanso pese a que se mostró satisfecho de lo hecho, pero una torpeza de Hermoso al golpear en la cara a Plata dio unas mínimas esperanzas a los blanquivioletas que, en la segunda parte, fueron un señor equipo. Un poco porque los de Simeone esperaron para matar el partido a la contra y otro porque ahora sí los locales entendieron cómo hacerle daño a los rojiblancos.
Pocas veces se vio al Atlético tan sometido y el gol de Escudero, gran partido el suyo, hizo subir la temperatura en Zorrilla viendo como los blanquivioletas encerraban a los madrileños. Entonces llegó la mano en el área de Saúl y esta no es. ¿Por qué? es una mano clara y, sobre todo, de esas se están pitando todas. Me acuerdo de la de Larin ante el Mallorca o la de Javi Sánchez ante el Real Madrid. Luego hay que meter el penalti, pero el Pucela no tuvo opción y el resultado final es engañoso para lo que pasó esta noche. Y ya estamos, otra vez, a vueltas con las manos.



