34 días y 106 kilos: la breve y negra historia de Stan Collymore en el Real Oviedo
El club fichó a la estrella inglesa en enero de 2001 para intentar meterse en Europa: jugó solo 78 minutos, escapó de Asturias y el equipo acabó descendiendo


34, 78 y 106, esta son las tres cifras que resumen la historia de Stan Collymore (Stone, Inglaterra, 1971) en el Real Oviedo. Fueron 34 los días que la estrella inglesa estuvo en la capital del Principado, entre febrero y marzo de 2001. Y 78 los minutos que el otrora deslumbrante delantero sumó, con toda la pena y ninguna gloria sobre el campo. En cuanto a los 106, esos son los kilos que marcaba la báscula de El Requexón, ciudad deportiva del Oviedo, en su último control de peso. Lo alarmante es que había aterrizado en Asturias con 102 kilos y el club le había impuesto una dieta para afinar su figura. No, la historia de Stan, “The Man”, Collymore en el Real Oviedo no es precisamente la de un exitazo en la taquilla. La suya fue, para muchos, el guion del mayor bluf en la historia de la entidad carbayona.
“El primer día me señaló y me dijo, ‘tú, mi amigo’”
Joyce Moreno, exfutbolista del Oviedo
Y eso que en el vestuario pareció encajar en el poco tiempo en el que estuvo. El que hizo una relación más estrecha con el inglés fue Joyce Moreno, lateral panameño, 26 años por aquel entonces, que apenas tenía protagonismo sobre el campo en aquel Oviedo. Pero era de los animados en la caseta. “El primer día me señaló y me dijo, ‘tú, mi amigo’”, cuenta Moreno a AS.
“Salió a los pocos minutos con una botella de Coca Cola de 2 litros y una bolsa con 40 o 50 Kit-kat. Le miré asombrado y me dijo: ‘¿Qué pasa? Es mi comida".
Joyce Moreno, exfutbolista del Oviedo
¿Por qué esa elección? “No lo sé… Me vio joven, soltero, mulato como él”, recuerda Joyce entre risas. Y con un tema en común: la música. “A él, como a mí nos gustaba la música electrónica. A mí me encantaba The Prodigy. Se lo dije y me suelta, ‘¡pero si son amigos míos!’ Y me puso al teléfono con el cantante”, relata el exfutbolista. “Stan era majo, simpático, un poco pueril también… Puede que no funcionara en el campo, pero en el vestuario no causó ningún problema”, defiende Moreno.
“A mí me encantaba The Prodigy. Se lo dije y me suelta, ‘¡pero si son amigos míos!’ Y me puso al teléfono con el cantante"
Joyce Moreno, exfutbolista del Oviedo
La llegada del inglés al Oviedo hay que atribuírsela a Radomir Antic. Se había lesionado Losada, un delantero que funcionaba en los esquemas del serbio, y estaba entrenando con el grupo el mito Carlos Muñoz, de regreso, cerca de los 40, de su aventura mexicana. Pero a Antic le llegó que Collymore, 29 años entonces, estaba buscando nuevos desafíos y se olvidó de Carlos. Internacional inglés, goleador en el Forest y en el Liverpool, aunque sus mejores momentos quedaban algo atrás, Oviedo le brindaba la oportunidad de volver a sentirse futbolista. Nada más lejos de la realidad.

“Presidente, con Stan UEFA”, cuentan que le dijo Rado a Eugenio Prieto. Y este confirma ahora que “aquel fichaje fue cosa del entrenador”. “Yo no tuve relación con Collymore. Solo el día de la presentación. Y el del juicio…”, cuenta Prieto, desvelando el litigioso desenlace. “Me dolió que para ficharle tuvimos que darle la baja a Moller, que tenía pasión por él por lo trabajador que era”, relata el exdirigente.
“Yo no tuve relación con Collymore. Solo el día de la presentación. Y el del juicio…"
Eugenio Prieto, expresidente oviedista
Lo del exceso de peso era más que evidente sobre el terreno de juego. Collymore debutó a comienzos de febrero, ante Las Palmas, y luego participó contra el Villarreal y el Celta. El Oviedo perdió los tres encuentros. Era un spoiler: aquel año el Oviedo acabaría descendiendo. Moreno, que ejercía de confidente y chófer (recogía todos los días a Stan para llevarle a los entrenamientos), resume en una anécdota su nulo apego por la alimentación sana. “Le traía al hotel (donde residió) tras un entrenamiento y me mandó parar. Bajó del coche y entró en una tienda de alimentación”, cuenta; “salió a los pocos minutos con una botella de Coca Cola de 2 litros y una bolsa con 40 o 50 Kit-kat. Le miré asombrado y me dijo: ‘¿Qué pasa? Es mi comida”.
Collymore desapareció de la noche a la mañana. No avisó a nadie en el Oviedo. Ni siquiera recogió sus botas. “A mí no me pidió perdón”, indica Prieto. “Tras irse, me contó que estaba preparándose para ser actor, que quería ser el James Bond negro”, dice Moreno. Tras aquel triste epílogo en el fútbol, hizo sus pinitos en el cine, con una breve aparición en “Instinto Básico 2″: su personaje fue asesinado por Sharon Stone a los 30 segundos de aparecer en pantalla. Un guiño perfecto a su brevísima etapa en Oviedo.
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