Una lata y poco latido
Empate escaso en un partido que se detuvo en el 88′: un energúmeno lanzó una lata al linier. Mario Rivas, Mingo, Diego Moreno y Roberto Martín, goleadores. Hubo cuatro de Balaídos


El clásico empate que no vale a ninguno. Y el clásico energúmeno que debería ser ninguno. En eso se resume una tarde de barro, fútbol y bochorno en Espiñedo. Un sujeto lanzó una lata de cerveza al linier, lo que obligó a que el partido se detuviese en el 88′. Con 2-2, el que terminaría en resultado final. Tablas que duelen como un tablazo de manera bidireccional. Insuficientes, caninas. Porque el Castilla se aleja un poco más del playoff y el Arenteiro, sólo escala una migaja. Este ritmo no lleva al paraíso. Este pulso; este ritmo de latido.
La situación de López de Lerma empieza a inquietar: sólo una victoria en sus ocho partidos. La enmienda a la parcialidad la tiene en el día a día: apenas está pudiendo entrenar con su grupo habitual. Jugadores que suben al primer equipo, lesionados... un contexto desfavorable que frena como una ventisca de tramontana. Hoy, al menos, tuvo a cuatro que ayer estuvieron en Balaídos: Lamini Fati, Diego Aguado, Cestero y Manuel Ángel. Sí volvieron a Madrid, Thiago y Palacios, quienes habían jugado más de media hora. Su doblete era demasiado.
Impredecible
Sobre el verde, fue un combate absolutamente imprevisible. Por momentos, indescifrable. Cuando mejor estaba el Castilla, marcaba el Arenteiro y viceversa. Ni más ni menos que ese guion. El filial abrió la lata −dichosa expresión para un día como hoy− por medio de Mario Rivas. Falta en el pico del área, balón con mimo de Diego Aguado, lateral izquierdo con pincel de artista... y testarazo del central.
El mismo que poco después, presenciaría con vista de palco el empate. Porque fue Mingo, su marca, quien se anticipó en un centro desde la izquierda. Balón potente y cabezazo en plancha en el punto de penalti. Ahí, el Castilla quedó aturdido. Y Fran González tuvo que vivir momentos de hacerse aún más gigante de lo que es.

Golito y golazo
En la segunda parte, ídem. El Castilla salió mandón. Dominador; por momentos tirano. El sentimiento era que empezaba a llevarse el partido a su terreno. Y justo entonces, gol del Arenteiro. Casi un amargo déjà vu del de Mario Rivas: falta desde el pico del área que sirve Diego Moreno, se pasea sin que nadie la toque y entra por el segundo palo. Envenenada, que se suele decir.
El filial volvió a ese estado de shock en el que parece paralizarse. A no reaccionar. Comenzó a atacar más por inercia que por convicción. Pero encontró un desfibrilador en un debutante: Ciria. Quien rompió por la izquierda, dibujó un balón hacia el punto de penalti y ahí, Roberto Martín marcó con un cabezazo digno de Louvre. En plancha, a la escuadra. Espectacular.
Protocolo activado
Instantes después, el lamentable suceso. Disputa entre Ciria y Alpha... que acaba con este último cayendo y golpeándose con la valla publicitaria. No hubo maldad; sólo fútbol y una pizca de mala suerte. Pero lo que los jugadores solventaron sin problemas sobre el césped, no sucedió en la grada: un energúmeno lanzó una lata de cerveza al linier. No llegó a impactarle de gravedad; no hubo sangre, herida. De hecho, tal y como recoge el acta, le golpeó en la espalda. Pero eso no mengua la responsabilidad y trascendencia del hecho.
Gonzalo Sánchez, árbitro, actuó de manera impoluta. Ejemplar. Jugadores a vestuarios y aviso por megafonía. Tras desalojarse la zona del bar, se reanudó el encuentro. Unos pocos minutos, que fueron puro Rock & Roll. En los que ambos pudieron marcar, pero no lo hicieron. Así, el partido terminó con un 2-2 de sabor insípido para ambos.
Acta del partido
“En el minuto 87:30 se inicia el protocolo de lanzamiento de objetos en su fase 2 tras detectar el asistente número 1 un impacto de un líquido, al parecer cerveza, en su espalda proveniente del sector del público que se situaba detrás de él, donde se ubicaban aficionados del equipo local. Por tal hecho, el encuentro estuvo detenido durante 10 minutos, tiempo durante el cual los integrantes de ambos equipos y equipo arbitral estuvimos dentro de vestuarios”.

Empate insuficiente
El Castilla sigue entonando su mayday particular: sólo una victoria en los ocho partidos con López de Lerma. Sólo una, tras la ‘era Arbeloa’. Si sigue a orillas del playoff, es gracias a la renta de lo cosechado. El presente desliza pesimismo. Aunque hay margen para reacción, si es que sucediese una reacción. El Arenteiro da sorpasso al Guadalajara... al menos, temporalmente. Pero este punto sabe a poco. En su situación, se necesitan tres. Urgen. Desenlace de una tarde que debió terminar y ser diferente. Tuvo el clásico empate que no vale a ninguno. Y el clásico energúmeno que debería ser ninguno.
Clasificación

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