El ascenso de Cherif
El pivote de 16 años viajará con la expedición del Castilla a Mánchester, para enfrentarse al United en la Premier League International Cup. Su progresión, enorme.


A Mánchester, con Cherif. Con una de las grandes joyas de La Fábrica. Una de las que más brillo destella, de las que más focos atrae. Con 16 años, a un paso de estrenarse con el Castilla. Porque será su primera lista con el filial, tras acariciarlo en enero. Entonces, un problema burocrático le bajó de un partido ante el City, pero ahora está solucionado. López de Lerma afrontará los cuartos de final de la Premier League International Cup ante el United (martes 7, 20:00) con el ‘pequeño Kanté’ de Valdebebas alistado. Un paso más para Cherif. Uno más dentro de su ascenso fulgurante.
Lo suyo ha sido impacto inmediato. “Uno de los fichajes del año, sin duda”, refrendan voces expertas en La Fábrica. Porque se llama Cherif, pero parece el César. Llegar, ver y triunfar. Aterrizado desde el México Paracuellos, donde destacaba fuera de muchos radares, el del Madrid se posó en él. Y este verano fichó. Un refuerzo más para una generación de campanillas, la de 2009. La Generación de Oro de Valdebebas, que brilla más con Cherif en sus filas. A pesar de su edad, ya ha debutado, sido titular y marcado con el Juvenil A. Para poner su sello en el título liguero recién sentenciado. Y ahora, un paso más. O uno menos, el que le falta para estrenarse con el Castilla. De momento, a Mánchester.
Una explosión vertiginosa que le llevó a firmar recientemente con Adidas, y, recientemente, también a la Selección. Una margarita con tres pétalos. Con papá de Mali y mamá de Guinea Ecuatorial, pero nacido en Alcalá de Henares. Y ha sido el canto de La Rojita el que ha escuchado: se ha estrenado con la Sub-17 en el reciente parón, en la Ronda Élite.

Un paralelismo, el de Kanté, que no nace para meter piedras en la mochila de la expectativa, sino por ser uno de los cracks en los que se fija el joven y para, además, radiografiar su fútbol.
El de un chico de gran despliegue físico. Un mediocentro de cuna que brilla en la recuperación y en la atención: sus apariciones a espaldas de los interiores y laterales son habituales. Un estupendo corrector al que, además, no le quema el balón. Como no le quemaba a N’Golinho. Así apodaban en el Chelsea al francés para poner en valor aptitudes que, en ocasiones, quedaban en segundo plano. Unas que posee y va moldeando Cherif.
Con buen entendimiento del juego y buena técnica en la ejecución, cabeza alta en la conducción y buen desplazamiento de balón. Además, su potente físico no se apoya en la altura. Mide 1,79 metros y, aunque pueda crecer aún más (no olvidemos su edad), destaca por su fortaleza entre iguales. Algo que le ha permitido interiorizar los saltos con total naturalidad.
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