Bolivia, sin el factor altura
La Verde se juega ante Surinam volver a un Mundial más de tres décadas después sin un factor clave en su historia reciente.


Bolivia está a 180 minutos de cumplir un sueño de generaciones: volver a un Mundial. En el altiplano la expectación para enfrentar a Surinam, primera piedra en el camino del repechaje, es máxima. Todo está preparado. La selección de Óscar Villegas lo tiene todo para plantar cara y pensar en grande. Todo, o casi. Porque no contarán con un factor decisivo y que prácticamente ha marcado todo su camino hasta este momento: la altura.
Desde el Mundial del 94, curiosamente también en Estados Unidos, que en el país no se entona el himno nacional en la última fase del mayor torneo del mundo. Aquella selección, liderada por el ‘Diablo’ Etcheverry y el vasco Azkargorta, fue irrepetible. Realismo mágico que hizo vibrar a un pueblo de más de 11 millones de habitantes. Sin el ‘Diablo’, hace tiempo en otro paraje diferente al ‘verde’, pero con Miguelito Terceros, la Verde juega contra sí misma para disfrutar de nuevo de una Copa del Mundo.
A contracorriente
Bolivia no contará con un factor clave en su historia reciente: la altura. Si la Verde ha llegado hasta el repechaje es en gran parte gracias a esa causa. Por poner en contexto, las dos sedes de la federación en este ciclo mundialista, el Hernando Siles (3.582 metros sobre el nivel del mar) y El Alto (4.150 metros), son dos de los feudos a mayor altura de todo el continente sudamericano y que condicionan notablemente las capacidades físicas de los jugadores.

En ese sentido, el repechaje se jugará a ‘apenas’ 834 metros sobre el nivel del mar, en el estadio BBVA Stadium, de Guadalupe, Nuevo León. En otras palabras, Bolivia perderá su mejor herramienta contra Surinam, pero aún así las quinielas están a su favor.
¿Por qué la altura?
Cuando la generación dorada del fútbol boliviano dio el paso al lado, la FBF (Federación Boliviana de Fútbol) tuvo que encontrar nuevas ‘artimañas’ para pelear de tú a tú frente a los grandes del continente. La razón que la federación y el gobierno fue otra bien distinta. Una razón social. La mayor parte de los habitantes del país viven en el altiplano, un escenario geográfico de altura. En otras palabras, para los organismos estatales era una cuestión de imagen internacional.
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La FIFA, por aquél entonces, no permitía partidos por encima de los 2.000 metros de altura. En 1996, con João Havelange como presidente, el organismo liberó la condición de la altura, permitiendo jugar sin restricciones de ninguna clase. Una medida que estuvo vigente hasta 2008, ya con Blatter, que volvió a prohibir los partidos en ese tipo de condiciones, pero más pronto que tarde reculó con la decisión... hasta hoy.
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