Grecia | Benítez

Crisis en el Panathinaikos de Benítez: goleada, desconexión y tensión con la afición

Aunque los números del técnico español siguen siendo aceptables, la presión de los resultados inmediatos y la falta de continuidad en el juego han comenzado a erosionar la estabilidad del equipo.

Panathinaikos' Spanish head coach Rafael Benitez gestures during the UEFA Europa League football match between Panathinaikos FC and SK Sturm Graz at the Apostolos Nikolaidis Stadium in Athens on November 27, 2025. (Photo by Aris MESSINIS / AFP)
ARIS MESSINIS
Martín Manchón
Colaborador de AS
Actualizado a

El Panathinaikos atraviesa uno de los momentos más delicados de su temporada. La contundente derrota por 4-0 ante el AEK en la OPAP Arena no solo supuso un nuevo tropiezo en la Superliga griega, sino que dejó al descubierto problemas estructurales, anímicos y futbolísticos que amenazan con convertir el curso en un fracaso histórico. La imagen del equipo, superado en todas las líneas y descompuesto tras el descanso, ha encendido las alarmas tanto dentro como fuera del club.

El resultado fue tan duro como revelador. El AEK, sin necesidad de desplegar su mejor versión, castigó cada error defensivo de un Panathinaikos frágil y sin respuesta. Cuatro tiros a puerta hasta el minuto 80 se tradujeron en cuatro goles, con Luka Jović como gran verdugo de una zaga que volvió a mostrar graves problemas de colocación y concentración.

El equipo de Rafa Benítez había competido con dignidad en la primera parte, presionando arriba y sosteniendo el ritmo del partido, aunque sin generar peligro real. Sin embargo, el primer gol cambió el escenario y el segundo, nada más iniciarse la segunda mitad, fue un golpe del que el conjunto verde nunca se recuperó. A partir de ahí, el encuentro se convirtió en un monólogo local ante un rival sin capacidad de reacción.

Benítez: autocrítica y alarma mental

Tras el encuentro, Rafa Benítez no escondió su preocupación. En declaraciones recogidas por la prensa local, el técnico español fue claro al señalar el principal problema del equipo: la fragilidad mental. “No fuimos fuertes a nivel psicológico. Después del segundo gol nos caímos completamente y no supimos reaccionar”, reconoció el entrenador.

Benítez insistió en que el equipo había competido bien durante el primer tramo del partido, pero admitió un problema que se repite jornada tras jornada: la facilidad con la que el equipo encaja goles y la escasa contundencia en ataque: “Parece que nos marcan con muy poco, mientras que a nosotros nos cuesta mucho generar ocasiones claras. Es algo que debemos corregir cuanto antes”.

Más allá del resultado, lo más preocupante fue la imagen del último tramo del encuentro. El Panathinaikos se descompuso, bajó los brazos y dejó una sensación de rendición impropia de un aspirante a los puestos europeos. Ni los cambios ni las correcciones tácticas lograron frenar la sangría.

Benítez probó con ajustes defensivos y rotaciones, pero varios futbolistas quedaron señalados por su bajo rendimiento. El equipo mostró falta de intensidad, desorden táctico y una alarmante ausencia de liderazgo en el campo.

Tensión con la afición y presencia policial

El malestar no tardó en trasladarse fuera del estadio. A la llegada del equipo al centro de entrenamiento de Koropi, un grupo de aficionados expresó su enfado con protestas y reproches hacia jugadores y cuerpo técnico. La situación obligó a desplegar un importante dispositivo policial para evitar incidentes mayores, según informaron medios locales.

Aunque no se produjeron altercados graves, el clima evidencia la creciente distancia entre la afición y el equipo, cada vez más frustrada por la falta de resultados y la imagen ofrecida.

El propio Benítez reconoció que el margen de error se ha reducido al mínimo. Con el mercado de fichajes abierto y compromisos decisivos en el horizonte —tanto en Liga como en Copa y en Europa League—, el técnico asume que el equipo necesita reaccionar de inmediato. “No podemos pensar a largo plazo. Hay que centrarse en el próximo partido, mejorar y competir mejor. Estamos aquí para corregir esta situación”, afirmó.

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El Panathinaikos se adentra ahora en un momento límite: debe reconstruir su confianza, redefinir su identidad competitiva y evitar quedar fuera del Top-4, un objetivo que empieza a alejarse peligrosamente —ya se sitúa a seis puntos del Levadiakos—. La goleada encajada ante el AEK no fue simplemente una mala noche, sino una señal de alarma que expone la fragilidad del proyecto. Un aviso serio para un equipo que atraviesa su fase más delicada desde la llegada de Rafa Benítez. Aunque los números del técnico español siguen siendo aceptables —11 victorias, dos empates y cuatro derrotas en 17 partidos—, la presión de los resultados inmediatos y la falta de continuidad en el juego han comenzado a erosionar la estabilidad del equipo y a poner en entredicho su capacidad para sostener el pulso competitivo en el tramo decisivo de la temporada.

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