Fútbol

Los torneos de verano que aún resisten al futbol globalizado

Del Teresa Herrera al Olivo, reliquias que sobreviven al auge de las giras comerciales. El fuerte arraigo local, la tradición y grandes valores sentimentales permiten su continuidad.

Trofeo Carranza 2024. Cádiz vs Lazio
ALVARO RIVERO
Elías Martínez
Actualizado a

Durante décadas, los torneos de verano fueron el punto de partida de cada temporada futbolística en España. En una época en la que las giras internacionales eran impensables y las pretemporadas tenían un aire mucho más familiar, estos trofeos llenaban los estadios en agosto, servían de carta de presentación para fichajes y ofrecían a las aficiones una primera dosis de fútbol tras las vacaciones. Hoy, muchos han desaparecido, pero otros siguen resistiendo con orgullo, fieles a la tradición.

El auge de los trofeos de verano

A partir de los años 60, España vivió un auténtico boom de torneos veraniegos. Los clubes, apoyados por ayuntamientos y patrocinadores locales, organizaban competiciones que, más allá de lo deportivo, eran un acontecimiento social. Torneos como el Teresa Herrera en A Coruña, el Carranza en Cádiz o el Colombino en Huelva lograban atraer a equipos internacionales y se convertían en citas de prestigio.

Estos torneos, muchos de ellos a partido único y otros en formato cuadrangular, eran la oportunidad para presentar al equipo en casa, rendir homenajes a figuras ilustres y medir fuerzas contra rivales de otras ligas en un ambiente festivo y veraniego.

Los que siguen en pie

Aunque el calendario actual está dominado por las giras comerciales de los grandes clubes, varios de estos torneos tradicionales siguen resistiendo:

  • Teresa Herrera (Deportivo de La Coruña)
  • Emma Cuervo (Ribadeo)
  • Trofeo Carranza (Cádiz)
  • Trofeo Colombino (Recreativo de Huelva)
  • Trofeo Joan Gamper (FC Barcelona)
  • Trofeo Naranja (Valencia CF)
  • Trofeo Festa d’Elx (Elche CF)
  • Trofeo Costa del Sol (Málaga)
  • Trofeo Ciudad de Palma (Mallorca)
  • Trofeo Carabela de Plata (Cartagena)
  • Trofeo Ciudad de La Línea (La Línea de la Concepción)
  • Trofeo Costa Brava (Girona)
  • Trofeo C. Valladolid (Valladolid)
  • Trofeo Puchero (Onda)
  • Trofeo del Olivo (Jaén)
  • Trofeo C. Alicante (Alicante)
  • Trofeo Cerámic (Villarreal)
  • Trofeo Antonio Puerta (Sevilla FC)
  • Trofeo Villa de Leganés (Leganés)
  • Trofeo Ciudad de Granada (Granada)
  • Trofeo Laguardia (Laguardia)

Muchos de ellos han visto reducida su repercusión mediática, pero siguen siendo una tradición arraigada en sus respectivas ciudades.

Los que se perdieron

No todos han corrido la misma suerte. La globalización del fútbol, la saturación del calendario y las giras internacionales han provocado la desaparición de muchos torneos históricos:

  • Trofeo Playa y Sol (Murcia)
  • Trofeo Villa de Gijón (Gijón)
  • Trofeo Ibérico (Badajoz)
  • Trofeo Conde de Fenosa (Coruña)
  • Trofeo Villa de Vallecas (Vallecas)
  • Trofeo Ciudad de Vigo (Vigo)
  • Trofeo C. Santander (Santander)
  • Trofeo Villa de Bilbao (Bilbao)
  • Trofeo Ciudad de Sevilla (Sevilla)
  • Trofeo Villa de Madrid (Madrid)
  • Trofeo Ciutat de Barcelona (Barcelona)
  • Trofeo Juan Acuña (La Coruña)
  • Trofeo M. Quinocho (Vigo)
  • Trofeo Costa Verde (Gijón)
  • Trofeo Santiago Bernabéu (Madrid)

Muchos de estos torneos desaparecieron por la falta de interés de los clubes participantes, la imposibilidad de atraer rivales de nivel o las dificultades económicas de los organizadores. Otros, como el Bernabéu, quedaron relegados en el calendario por las exigencias de las giras internacionales.

Una nueva realidad

En el fútbol moderno, donde la pretemporada se ha convertido en una herramienta de marketing global, estos trofeos locales han perdido el protagonismo de antaño. Los grandes equipos prefieren disputar torneos de verano en Estados Unidos, Asia o Medio Oriente, donde los ingresos son mucho mayores. Sin embargo, estos torneos tradicionales siguen teniendo un valor sentimental y cultural que las giras internacionales no pueden igualar.

Muchos clubes modestos han sabido adaptar sus torneos, optando por formatos más sencillos y dando protagonismo a equipos de la zona o a encuentros de carácter solidario. Así, estos trofeos perviven como símbolo de identidad local y de resistencia frente al fútbol negocio.

Futuro incierto

El fútbol de verano en España vive una encrucijada. Mientras las grandes marcas diseñan pretemporadas globales, los pequeños y medianos clubes siguen apostando por torneos que son parte del ADN de sus ciudades. La supervivencia de estos trofeos dependerá de su capacidad para reinventarse, pero también del apego de las aficiones a una tradición que resiste el paso del tiempo.

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Los Teresa Herrera, Carranza, Colombino o Naranja siguen siendo algo más que un trofeo: son el último refugio del fútbol de verano de toda la vida.

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