Real Madrid

Los secretos tras los contratos de La Fábrica: “Con Gonzalo cambiaron las cosas”

Época de renovaciones en Valdebebas y AS se adentra en los entresijos de los contratos. Cumplir los 16 y los 18 años, momentos clave. Para atar y para blindar.

Marco Company, Enzo Alves y Bryan Bugarín firmando sus primeros contratos profesionales con el Real Madrid.
Fernando S. Tavero
Redactor de la sección del Real Madrid
Extremeño nacido en 1989. Graduado mientras servía mesas en Mánchester, su aventura terminó cuando AS le abrió la puerta en 2019. Tras formar parte del equipo de AS.com, en marzo de 2022, se incorporó a la sección del Real Madrid. Nunca olvidará su primer 'Buenas míster, Fernando Sánchez para el Diario AS'. ¿El receptor? Zinédine Zidane.
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El último, Marco Company. Renovado y blindado. Antes llegaron las de Santi del Pino, Lemaitre, Mateo Garrido, Raúl Andrei, Bugarín, Enzo Alves... Un etcétera que engloba a algunos de los diamantes más brillantes de Valdebebas. De una generación titánica, la de 2009 del Madrid. Que llega a ese territorio crucial de los 16 años. Al momento donde aparece ese primer contrato. Ese garabato con el que se corta la cinta del profesionalismo. Donde aparecen esas cláusulas (cada vez más) galácticas que son escudo y declaración de intenciones al mismo tiempo. Para asegurarse el mango de la sartén y mostrar la apuesta por la joya en cuestión. Donde se sientan las bases, condicionado rendimiento y revisiones, del siguiente día D: la renovación de los 18 años. En todo ello se adentra AS. Para tratar de hacer una radiografía de los contratos de La Fábrica.

Empecemos por lo básico. Por normativa, hasta los 16 no se puede hacer ese contrato profesional; a nivel FIFA no tienen validez. Así lo recoge el ‘Artículo 13: Representación de menores’, en el queda cristalino que en la RFEF, esa es “la edad mínima legal para firmar un contrato de trabajo profesional”. ¿Y antes? Un buen conocedor del asunto en lo referente a la cantera blanca lo explica a este periódico: “Lo económico, hasta ese momento, son en su mayoría en materia de ayudas: por movilidad, gasolina, material, alojamiento, educación... Hay ciertas cláusulas, pero cogidas con pinzas. Y se van revisando año a año”. Porque a final de curso, toca examen. No literal, pero casi, porque es entonces, aunque ya venga perfilado, cuando el apretón de manos oficializa que habrá una temporada más. Así ocurre hasta el paso de cadete a juvenil.

Cuándo

Condiciones similares a las existentes en otros contextos, de ahí que los cazatalentos blancos (y de otros colores) pongan sus ojos en los talentos incipientes antes de llegar a ese umbral de los 16. Ahí no hay vinculación real, más allá de la buena sintonía que se trata de mantener en Valdebebas con las canteras rivales. Ahí se puede presentar un proyecto atractivo. Casos como los de Aarón Silva, pichichi Sub-16 del Leganés que vestirá de blanco el curso próximo, o Clifford Nana, extremo de la DAMM de también 16 años. Si hay que buscar un cuándo fichar o mejor dicho, un límite, es ahí.

Excepciones

Hay excepciones, claro, pero pensando ya en materia competitiva: en el Castilla o joyas diseñadas a acabar ahí más pronto que tarde. Véase el fichaje de Rachad Fettal (21 años), a cambio de 900.000 euros para suplir a Gonzalo. O incorporaciones Manex Rezola (19), Guille González (17), Iker Doblas (18), Arnu (18; en su caso, cedido con opción de compra) o un Alexis Ciria (18) que, a pesar de haber llegado del Sevilla Atlético en invierno, ya lleva cuatro zarpazos de blanco. Movimientos que ya vienen marcados por, además de ser considerados de potencial diferencial, ser grandes oportunidades de mercado.

Cómo

Ese contrato primigenio, el de los 16 años, es de tres años. Siempre lo es. De nuevo, normativa. Por eso todos esos talentos de 2009 han renovado hasta 2028. Es así. Pero con un compromiso no escrito de revisión dos años después, a los 18. Por un lado, pura lógica: entonces solo quedará un curso por delante, con el consiguiente riesgo a perder al jugador a coste cero. Ocurre en adultos, también en juveniles. Por otro, otro detalle normativo: ahí se puede ampliar la vinculación y ya elevarla hasta los cinco años. Así los jugadores ya pueden quedar atados, como máximo, hasta los 23 años.

Cuánto

¿Y las cantidades? Hay diferentes escalones. Tres, normalmente... O quizás dos, porque el tercero es para casos muy puntuales, apuntan a AS varias fuentes consultadas. Aunque la horquilla, en líneas generales y hasta entrar en la mayoría de edad, suele encuadrarse en una horquilla que va de los 30.000 a los 80.000 euros anuales. Con el gran salto económico cuando el futbolista pisa Castilla. Ahí ya sí se entran en las tres cifras. Es fácil oscilar entre los 120.000 y 150.000. O alguno llegar a los 200.000 euros. Recuerden, siempre, que hablamos en general.

Los secretos tras los contratos de La Fábrica: “Con Gonzalo cambiaron las cosas”
Bellingham agradece a Asencio su asistencia, en el debut del canterano con el primer equipo blanco.JAVIER GANDUL

Con letras pequeñas que, en caso de asentarse en el primer equipo, permiten hacer un cambio de ficha. Renovación más o menos automática de tres años, con un aumento sustancial que eleva la anualidad al millón de euros, aproximadamente. Así como la inclusión de diferentes primas y premios que van enlazados al Madrid. Asencio es un buen ejemplo: cobraba 150.000 en su año de explosión, montante por ser pieza capital del Castilla, pero el club, como detalló AS, le reconoció su rendimiento con ficha adulta y un contrato de más de 900.000 euros.

‘Factor Gonzalo’

Por último, las cláusulas de rescisión. Los famosos blindajes. Ya con 16 años figuran cantidades titánicas. En los de Lemaitre o Company, sin ir más lejos, alcanzan los 100 millones de euros. En el de Bugarín, los 75 millones. Cantidades muy altas, que no lo eran tanto hace no tanto, redundancias aparte. La clave de ese cambio fue Gonzalo y esos 50 millones de euros que figuraban en el contrato del, por entonces, pichichi de Primera RFEF. En pleno Mundial de Clubes, varios clubes top de la Premier tocaron su puerta y lo hicieron seriamente. Con ese precio límite como una ganga, para los bolsillos infinitos de la competición inglesa. El Madrid reaccionó y renovó al killer, pero la reacción fue doble. “Con Gonzalo cambiaron las cosas”, refrenda otra fuente consultada. El quid de ese subidón de los blindajes.

Los secretos tras los contratos de La Fábrica: “Con Gonzalo cambiaron las cosas”
Gonzalo celebra su gol al Dortmund en el Mundial de Clubes.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Aunque otro agente acostumbrado a cerrar operaciones en Valdebebas arroja algo de luz: “Blindar, blindan a todos. Pero elegidos hay cinco, seis... Por los demás, negociarían”. Eso sí, teniendo siempre la sartén por el mango. De ahí esas cláusulas que les permiten controlar la situación. Y sin perder de vista que, llegado el momento, la puerta, cuando el techo del primer equipo es más de titanio que de cristal, se abre: Nico Paz (6 millones de euros, Como), Chema Andrés (5 millones de euros, Stuttgart), Jacobo Ramón (2,5 millones de euros, Como), Víctor Muñoz (5 millones de euros, Osasuna)... Todos bajo la fórmula del 50%, condición sine qua non. Casi siempre.

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