“La literatura ha elevado de categoría al deporte”
Enrique Arnaldo, magistrado del Tribunal Constitucional, suelta un segundo la toga para aunar dos pasiones: libros y deporte. ¿El fruto? Un ensayo tan luminoso como necesario.

Cortázar. Villoro. Vázquez Montalbán. Camus. En la literatura son muchos los grandes que han escrito de deporte. A todos los recoge Enrique Arnaldo (Madrid, 1957), magistrado del Tribunal Constitucional y miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España, en El Deporte en la Literatura, un ensayo que publica con Espasa con el deporte como muso literario. Original, minucioso, didáctico y luminoso lo analiza desde los imperios griego y romano a la actualidad. Y desde todos los ángulos. Como hilo. Como símbolo. Como ejercicio. Como instrumento político. Como poesía. Bajo la majestuosa cúpula del Hotel Palace de Madrid se lo desgrana a AS.
Ha escrito una docena de libros sobre Derecho. Este es distinto. ¿Por qué?
Con este libro quería hacer un divertimento fuera del Derecho, donde he escrito de temas electorales sobre todo.
¿Y por qué ‘El deporte en la literatura’? No hay muchas obras que pongan en foco sobre ello.
Creo que es original, que no hay nada publicado. Descubrí alguna tesis doctoral, y accedí a ella, pero no era lo que yo quería sino una perspectiva distinta.
¿Cuál es la suya?
Mi libro se basa en que el deporte no es solo una actividad de espectador, sino que la literatura se ha ocupado del deporte toda la vida para elevarlo de categoría. No es un elemento vulgar o desconocido. Los grandes literatos han hecho del deporte algo grande. Y ese es el objetivo.
¿De dónde le surgió la idea?
Espontáneamente. Yo soy un apasionado de la lectura y, cuando lees tres libros seguidos, y en los tres hay referencia al deporte, dices: “Esto significa que tiene algo”.
“El deporte no es solo una actividad como espectador”
Enrique Arnaldo
¿Qué libros?
Uno de Auster, otro de Vargas Llosa y el mítico de Galeano, El fútbol a sol y sombra. Otro que también me llamó la atención fue el de John Carlin, El factor humano. Me impresionó porque cuenta cómo el deporte, el rugby, fue instrumento para crear un país.
Dice Woody Allen: “¿Conocen alguna película o alguna obra de teatro que pueda decidirse como un campeonato en cinco o diez segundos? El deporte es todo lo que el teatro debería y no termina de ser”.
Claro porque el deporte es sentimiento también. Lo que en cada uno anida al verlo.
Y cómo todo cambia en un segundo. Ejemplo: la final de la Champions de Lisboa.
Es inexplicable. Imprevisible.
Albert Camus repetía a menudo eso de “todo lo que sé sobre la moral de los hombres se lo debo al fútbol”.
Eso es. De la conferencia que dio en Argel es, quizá, de las mejores frases que definen lo que es el deporte. Por eso hablo de su moral, de su ética. Sus valores. Que son de limpieza. “Respect”, respeto, dice la camiseta de la UEFA. El compañerismo. El trabajo en equipo. Valores individuales y colectivos. Y es verdad que también tiene disvalores, negativos. Cuando se vuelve fanático, violento, se deriva en drogadicción, el dopaje. Pero son más bien excepción. Los valores priman.
Fútbol y boxeo han sido siempre los deportes preferidos por la literatura…
Cuando nacen los deportes, en Grecia, había básicamente dos: correr y la lucha, que es un hecho natural, intrínseco, del ser humano. La pelota es posterior. Más grande o pequeña, como dice Villoro: “Dios es redondo”. El boxeo forma parte de la cultura humana y es muy visceral, porque los hombres, y los países, nos hemos peleado a lo largo de la historia y siempre hemos contado cómo lo hacemos. Es el más dramático y, quizá, el más literario de todos aunque, como dice Oates, no es placentero ni para quien lo ve.
Pero Manuel Alcántara o Gay Talese lo contaron como nadie.
Más recientemente, también, David Gistau. Y también un cuentista español que es maravilloso, Ignacio Aldecoa. O el libro de sobre Muhammad Ali de Remnick (El rey del mundo), una delicia también. Un tipo en la literatura más clásica como es Julio Cortázar también habla de un boxeador argentino que perdió un combate ante un estadounidense, de la frustración que sintió.
¿En su libro busca no solo deporte en la literatura sino también literatura en los medios deportivos?
Yo eso lo llamo deporte narrado. Porque, digamos, muchos literatos nacen del periodismo deportivo. Santiago Segurola es uno de los más reconocible por todos. Lo hay en todos los periódicos, incluso los generalistas. Por ejemplo, José Luis Garci, en su libro Renglones Deportivos incluye las crónicas que escribía para ABC, que es el periódico que, quizá, más se haya dedicado a la literatura deportiva.
Durante mucho se consideró que deporte y literatura eran agua y aceite, incompatibles...
Yo creo que no. Porque además el deporte y el arte, como decía Pasolini, tienen un poder de atracción inevitable. Pasolini, mítico director de cine italiano, cuenta cómo cada país tiene su propia concepción del arte. Lo hay más burdo, como el alemán, que te imaginas más racionalista. Los italianos, por ejemplo, tienen una forma distinta de entenderlo. O nosotros, más barrocos o renacentistas.
“El deporte es el único elemento movilizador, hoy, de la sociedad”
Enrique Arnaldo
‘El deporte en la literatura’ lo publicó con Espasa hace dos meses, ¿qué ‘feedback’ le está llegando de sus lectores?
Muy positivo. Hasta Luis María Ansón le dedicó una página en El Cultural. He sentido una gran acogida. Ha habido quien me ha dicho este es un libro que se va a quedar porque no hay nada sobre el tema aunque haya editoriales, como Libros del KO, que publiquen libros versados en deporte. Es, como te decía, elevar el deporte de categoría. De hecho es el único elemento movilizador de la sociedad contemporánea. Lo único que de verdad mueve a decenas y miles de personas. O cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica. Cómo salió el país a la calle a celebrar. Nunca antes en España ha habido esa movilización social.
En su libro también habla de poesía en el deporte.
La poesía existía también en el mundo antiguo. Una más épica. El famoso Píndaro era el que cantaba a los héroes de los Juegos Olímpicos, en la Edad Media las justas medievales, El cantar del Mío Cid y hay alguna mínima referencia a obras de Góngora o Lope de Vega pero porque aparece la palabra pelota. Donde se desborda es en el mundo contemporáneo. Con personas escribiendo de fútbol y deporte como Alberti o Miguel Hernández, Gabriel Celaya, Gerardo Diego o Luis Alberto de Cuenca, con un poema sobre el gol de Iniesta.
Noticias relacionadas
(“Marcaste el gol del triunfo. ¡Qué trastada / para los holandeses y qué apuesta / de futuro para esta descompuesta / tierra española, tan desvertebrada!“).
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar