Tercera Federación

El Unión Adarve vuelve a casa

El equipo del Barrio del Pilar regresa a su feudo de Ganapanes tras casi una década en la que ha vivido momentos felices… y ha jugado como local en siete campos distintos.

El nuevo césped artificial del campo principal de Vereda de Ganapanes.
AD Unión Adarve
Mario de la Riva
Redactor de la sección del Real Madrid
Talabricense, o sea, de Talavera de la Reina. Esta es su séptima temporada en el equipo que sigue la actualidad del Real Madrid. Canterano de AS, donde entró como becario en 2010 y ha cubierto todas las categorías del fútbol nacional y regional de Madrid. Los domingos de invierno no puede resistirse a un caldito en cualquier campo que se precie.
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El lobo regresa a su guarida. El Unión Adarve vuelve a casa. Al que siempre fue su hogar, el campo de Vereda de Ganapanes, y del que ha estado lejos casi diez años. Una década con momentos históricos: el ascenso a Segunda B, la Copa del Rey, los años en Segunda Federación… Pero en la que no solo ha estado lejos de casa, sino que a veces ha vivido una auténtica odisea para jugar sus partidos como local. Siete campos distintos han acogido a los del Barrio del Pilar en su travesía lejos de Ganapanes. Con el encuentro de este domingo (12:00) ante el Tres Cantos, la nave rojinegra regresa a su origen. El primero de los siete partidos como local que le aguarda el calendario hasta final de temporada.

Fue otro domingo 8, pero de mayo de 2016, cuando el senior A rojinegro (el club presume de su División de Honor, la joya de la cantera, como su primer equipo) disputaba su penúltimo (luego explicaremos el detalle) partido en Ganapanes. Una victoria por 2-0 ante el Atlético de Pinto en una campaña en la que no pudieron repetir los playoff de ascenso a los que sí llegó las tres temporadas anteriores. Pero para soñar había que emigrar y dejar atrás Ganapanes. Encontró nuevo hogar sin salir del barrio, en el Vicente del Bosque. Pero no fue definitivo. El García de la Mata, Moratalaz, Matapiñonera, el Román Valero también han acogido al Adarve… y Filomena le devolvió por un día a Ganapanes en febrero de 2021.

El cambio del césped artificial, que tenía más de 18 años, ha sido el culmen de un proyecto de modernización de Ganapanes que abarca nuevos vestuarios, cafetería, tienda, gimnasio, gradas en ambos laterales con un aforo total para 500 espectadores y hasta videomarcador. “Es un lavado de cara total. Quien lleve un tiempo sin ir a Ganapanes no lo va a conocer”, afirma el director general del club, Carlos González Bellette, en conversación telefónica con AS. La entidad que preside Víctor Salamanca ha invertido 600.000 euros en las mejoras de las que se beneficiarán los 49 equipos de la cantera. Ahora será la casa de todos. “Es volver a casa y tener todo unido, tanto la cantera como el primer equipo y recuperar ese sentimiento de pertenencia que quizás se había perdido un poco en el Vicente del Bosque”, explica González Bellete.

Diez años, siete campos

La difícil decisión de irse de casa la decidió de cara a la temporada 2016-17 Víctor Cea, actual entrenador del Real Madrid C. “En Ganapanes teníamos unas características de campo particulares que nos daba una ventaja como locales. Pero nos limitaba el crecimiento. Yo no imaginaba al Adarve jugando en Segunda B en un campo así y desde el primer año que llegué estaba ilusionado con subir”, recordaba el técnico para un reportaje con AS en noviembre de 2022.

Era solo la séptima temporada del Adarve en Tercera y esa ambiciosa ilusión se hizo realidad a la primera: el año de la mudanza, el modesto equipo rojinegro logró un histórico ascenso a Segunda B. En su estreno en la categoría de bronce recibió en el históricos como la Ponferradina (con golazo del mítico Yuri) o el Pontevedra. Y sucumbieron filiales como el Castilla o el Fabril. La fotografía con las cuatro torres de fondo (aún no se había erigido Caleido, la quinta) era un souvenir indispensable para quienes visitaban el Del Bosque.

El Unión Adarve vuelve a casa
El gol de Yuri que dio la victoria (3-4) a la Ponferradina en un partido de Segunda B en abril de 2018.EMILIO COBOS

Pero más allá de la peculiar estampa, el campo, ubicado en el recinto de un polideportivo municipal, tampoco reunía unas condiciones adecuadas para las exigencias de la entonces Segunda B. Y así, tras lograr una solvente permanencia el equipo tuvo que hacer las maletas de nuevo. Y esta vez, lejos de su barrio, en Ciudad Lineal, en el campo federativo García de la Mata, que ese año compartió con el Tacon. Se fueron a la vez con suerte dispar. El equipo femenino, porque consiguió el ascenso a la Primera Iberdrola y se mudó a Valdebebas al ser absorbido por el Real Madrid. El Adarve, en cambio, perdió la categoría y, de nuevo en Tercera, regresó al Del Bosque.

El Unión Adarve vuelve a casa
Los jugadores del Unión Adarve y los del Flat Earth forman con las cinco torres al fondo (Caleido aún en construcción) en un partido en enero de 2020.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Allí ha permanecido los últimos seis años y medio con muchos asteriscos. De hecho, su primer partido tras dejar el García de la Mata lo jugó en el Urbis de Moratalaz por las obras de instalación del nuevo césped del Del Bosque. Los estragos de Filomena le obligaron a irse a Matapiñonera y volver por un día a Ganapanes para recibir al Flat Earth. La Copa del Rey le llevó a recibir al Linares de Fermín en el Román Valero de Usera y los horarios de uso del Del Bosque le forzaron a recibir al Patacona en Copa Federación en otro campo federativo, el de Cotorruelo, en Carabanchel.

El regreso

El tener que buscar recurrentemente refugio no ha sido el único inconveniente de estar de prestado. También había un hándicap en lo económico. “Poder cobrar entradas, poder tener patrocinadores durante los partidos, tener una cafetería… Todo eso en el Del Bosque no lo teníamos y al final compites en desigualdad de condiciones cuando todos los clubes tienen eso menos tú. La inyección de volver a Ganapanes y sumar esas partidas también es muy importante”, explica González.

En lo deportivo, el equipo que entrena Míchel Carrilero también tendrá que adaptarse a la nueva realidad de un campo reducido… a un campo desproporcionado. El coqueto Del Bosque (98x62 metros) da paso al alargado Ganapanes: 105 metros de largo, pero solo 58 de ancho. Pero no hay nada como volver a casa. 175 partidos después, el Adarve regresa a su hogar.

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