El milagro muere en el VAR
El Castilla reacciona a los tres goles del Tenerife en 23 minutos, pero la remontada acaba en la orilla. Polémica expulsión a Joan Martínez en el 82′. El filial blanco sale del playoff.


El milagro murió en la orilla... y en el VAR. Allí, en una expulsión a Joan Martínez que el colegiado confirmó en el monitor, se acabó el Castilla. Uno con dos caras. Si en casa suele ser el Dr. Jekyll y fuera es Mr. Hyde, en el archipiélago fue ambos. Primer fue de cristal ante un Tenerife que le devoró en 23 minutos. Un líder que no pidió perdón ni permiso, solo robó y marcó. Hasta tres goles, a lomos de De Miguel, Alassane y Enric Gallego, desatados, para poner una alfombra roja hacia la División de Plata. Un dèja vu tras lo del Di Stéfano de la ida, con guion sinónimo. Entonces también hubo tres zarpazos fugaces del Tete. Entonces hubo reacción, pero no esperanza. En el Heliodoro, ambas.
Zúñiga aprovechó una jugada de postín de Thiago Pitarch y después forzó un penalti que erró Palacios. O que paró Dani Martín, con sensacional manopla. Pero tras el descanso, cuando parecía que la pena era máxima, el soriano se desquitó. Un 3-2 que llenó el termómetro blanco de fe. Hasta ese minuto 82. Hasta un derribo de Joan a Nacho Gil. Ahí, tras pasar por el FVS, el partido terminó. Y quedó liquidado con otro penalti, en el epílogo, que Gastón Valles sí aprovechó.
Muchas lecturas
Después de un partido con muchas lecturas. Con la confirmación de que los de Cervera son un gigante. Un equipo que ya lleva seis victorias consecutivas y que ha pisado el acelerador. Como lo hizo nada más comenzar. Ante un Castilla timorato, penalizó la deficiente salida de balón. Los errores visitantes terminaron en goles locales. Alassane es un diablo y De Miguel y Enric Gallego son goleadores de otra categoría. De la que apuntan a disputar en unos meses. Otra cosa sería una sorpresa mayúscula.
Pero López de Lerma puede volver a Valdebebas con alguna lectura positiva. Porque cuando las pulsaciones se dispararon, el Castilla demostró que su problema no es de fútbol y sí de experiencia. Coqueteó con la remontada y la acarició. Con un penalti fallado, llegó a amenazar con empatar. Con un Thiago Pitarch que tiró de personalidad y de pie (suyas fueron las dos asistencias) para posibilitar el despertar. Hasta que la polémica apagó la llama por completo.
El Tenerife ya olfatea el ascenso (12 puntos sobre el segundo). El Castilla, aunque a un punto, se queda fuera del playoff. Julián no estrena casillero de victorias (empate ante el Mérida en su debut). El Tenerife castigó mucho y el Castilla regaló demasiado. Porque la pesadilla inicial fue demasiada losa. Y se quedó a 11 metros de la gesta.
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